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COMUNICACIÓN | PREMIOS ORTEGA Y GASSET DE PERIODISMO

Bru Rovira: "Busco las carreteras secundarias del periodismo"

El periodista informó con "calidad literaria" sobre un conflicto "olvidado", dice el jurado

El periodista Bru Rovira ha obtenido el Premio Ortega y Gasset por sus reportajes sobre la guerra de la República Democráctica de Congo (ex Zaire) publicados el año pasado en el diario La Vanguardia. Bru Rovira, barcelonés de 48 años, trabaja en este rotativo desde hace 20 años y ejerce como reportero internacional desde hace 15. "Busco las carreteras secundarias del periodismo", dijo al explicar la que, a su juicio, es una guerra atroz a la que los medios no prestan gran atención.

"Me gusta el periodismo clásico, el reportaje sobre el terreno"

A la hora de galardonar a Rovira, el jurado "ha valorado la calidad literaria de estos artículos, la importancia del asunto tratado en los mismos y su función de llamar la atención de la opinión pública sobre una guerra casi olvidada". El premio se concede en la categoría de mejor trabajo de investigación o reportaje, artículo, crónica, entrevista o columna de opinión por una serie de reportajes sobre la guerra del país centroafricano publicados en el citado diario entre el 14 y el 20 de marzo de 2003.

La guerra que ha descrito Bru Rovira en sus reportajes tiene su origen en el genocidio de Ruanda y en la contienda posterior que se desencadenó contra el Zaire de Mobutu, que afectó a los ejército de Uganda y Ruanda. Hoy el país está sumido en otra guerra tras la entrada de Laurent Kabila en Kinshasa, luego asesinado, y sustituido por su hijo Joseph, y enfrentado a las huestes apoyadas por Ruanda y Uganda.

Bru Rovira lleva 25 años ejerciendo el periodismo. Empezó en el desaparecido diario barcelonés Tele Expres. Trabajó más tarde en el vespertino El Noticiero Universal, también desaparecido, y más tarde en el diario Avui. El periodista, que escribió los reportajes premiados utilizando la primera persona, recordaba ayer que su trayectoria profesional como reportero internacional empezó en diciembre de 1989, cuando en la Navidad de 1989 cubrió para La Vanguardia la trágica caída del poder del dictador comunista rumano Nicolae Ceaucescu. "Usé la primera persona en estos reportajes porque pienso que así reflejas mejor tu mirada y tus sensaciones sobre lo que estás viendo y eso acerca más al lector".

El reportero se mostraba ayer pletórico tras conocer que había recibido el galardón. "Me gusta el periodismo clásico, el reportaje sobre el terreno. No ir, en principio, donde van todos. Pienso que hay una parte de aventura, de curiosidad y al mismo tiempo de riesgo en este tipo de periodismo. Con este tipo de trabajos intento buscar las carreteras secundarias del periodismo. Sin duda, mi referente periodístico es Riszard Kapuscinski", señaló ayer Rovira, en referencia al periodista polaco que durante los años sesenta y setenta recorrió buena parte de África realizando reportajes para la agencia oficial de su país.

Rovira escribió en uno de los reportajes premiados: "No todo lo importante que ocurre en el mundo pasa por el Consejo de Seguridad de la ONU, las cancillerías occidentales y los palacios de Sadam Husein". El reportero permaneció en el Congo durante dos semanas para hacer sus reportajes, que escribió a la vuelta del país centroafricano. Una de sus crónicas está datada en la pequeña aldea de Teturi, en la que Rovira entrevistó al jefe pigmeo llamado Besei, que relata cómo su tribu se había visto obligada a abandonar los bosques donde se habían resguardado durante los últimos años porque algunos de los seguidores del líder guerrillero Freddy Ngalino habían asaltado sus aldeas. "El problema fundamental en Congo no es entrar en el país, sino moverse por él, porque no hay seguridad. Hay pocas carreteras y la guerra ha paralizado la vida civil que es normal en cualquier país. Me moví aprovechando los desplazamientos de la ONG Médicos sin Fronteras, viajando en coche con ellos y durmiendo en sus hospitales de campaña. También tuve que utilizar avionetas en mis desplazamientos y así conseguía estar en una de las zonas en contienda, y luego, en las de sus oponentes", agregó el reportero premiado.

Rovira recalcó que con sus reportajes ha intentado dar a conocer una guerra atroz que dura años y que es una perfecta desconocida para buena parte de la opinión pública. "Sólo hablamos de lo que nos afecta o de lo que afecta a nuestra economía. La guerra de Congo no nos afecta y creo que por eso se habla poco de ella".

El periodista recordó que "en marzo de 2003 empezó la guerra en Irak y mi diario apostó también por el conflicto de Congo, en gran parte porque es una guerra olvidada, a la que que no se le ha hecho ningún caso. En la guerra de Congo han muerto tres millones de personas desde 1998. Y la mayor parte son civiles. No es una guerra de frentes, sino una contienda de pequeños señores de la guerra en un país donde mucha gente se muere de hambre como consecuencia del expolio", recalcó Bru Rovira.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 2004