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TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO GOBIERNO

Rigor presupuestario y reforma fiscal, ejes de la política de Solbes

El vicepresidente departió con Rato sobre la candidatura de éste a la dirección del FMI

Pedro Solbes asumió ayer la cartera de Economía y Hacienda, cuyos principales objetivos son mantener el rigor presupuestario, aumentar la productividad y abordar la reforma fiscal. Otras de las directrices económicas se centran en acometer un plan de choque para facilitar el acceso a la vivienda y cumplir el Protocolo de Kioto. Durante la reunión de más de una hora que mantuvo con su antecesor, Rodrigo Rato, debatió la aspiración de éste a dirigir el FMI y le reiteró su apoyo.

Hace ocho años, Pedro Solbes le entregó a Rodrigo Rato la cartera con la inscripción de Ministro de Economía y Hacienda en la añeja sede de la calle de Alcalá. Ayer, Rato le devolvió aquella misma cartera, tan trotada por esos mundos, en el más moderno edificio de la Castellana donde fijó la sede de Economía cuando la separó de Hacienda y que ahora Solbes vuelve a juntar. Fue un gesto de compañerismo entre dos viejos conocidos, que durante los últimos años se han visto con mucha frecuencia en las reuniones de Bruselas -uno como comisario de Asuntos Económicos, el otro como ministro de lo mismo-, y que, sobre la cuestión que tratan, lo tienen prácticamente todo hablado.

Pero ayer había algo más que hablar que de economía -"que es de lo que nos gusta", manifestó sonriente Rato al salir-. Sin ir más lejos, del Fondo Monetario Internacional (FMI), a cuya dirección aspira Rato con el apoyo firme de Solbes y del nuevo Gobierno socialista. Posiblemente por ello, Rato y su sucesor/antecesor se encerraron solos y departieron durante una hora y cuarto, retrasando en más de media el encuentro previsto con Cristóbal Montoro para asumir la otra parte de su cartera, la de Hacienda, que este ministro tenía desde 2000. Solbes confía en que España tenga con Rato un representante cualificado al frente del principal organismo económico mundial, lo que considera muy importante. La misma esperanza guardan el vicepresidente saliente y sus colaboradores más cercanos.

Hubo tiempo para que Rato le contase los temas de intendencia y los flecos que quedan por cerrar. Y para que Solbes le comentase cuáles son sus preocupaciones y objetivos. Defensor del Pacto de Estabilidad, su política se centrará precisamente en mantener el equilibrio presupuestario (las arcas públicas que deja el PP ofrecen un superávit que ha sido cuestionado por el PSOE por no tener en cuenta algunos gastos) y en abordar la prometida reforma fiscal que el Gobierno programó para la segunda parte de la legislatura y sobre la que queda por saber si habrá un tipo único en el IRPF.

Mientras Solbes se trasladaba en coche oficial a recibir el testigo de Montoro, Rato accedía por un pasillo al departamento vecino, para traspasarle a José Montilla las responsabilidades de Industria, Comercio y Turismo que ha venido asumiendo estos últimos cuatro años en su macroministerio. Previamente, Juan Costa le había entregado a Montilla una llave electrónica con las competencias en materia de Tecnología. Costa le puso innovación al relevo, aunque en su caso tampoco tenía ministerio que ceder. Sólo algunas competencias y la sede.

Uno de los retos que tiene este departamento es resucitar la política industrial e impulsar el comercio exterior. Las tareas más urgentes serán la de remitir a la Comisión Europea el plan de emisiones contaminantes para cumplir con el Protocolo de Kioto, la solución de la crisis de los astilleros de Izar y un plan para eliminar a medio plazo las centrales nucleares. En materia de telecomunicaciones, deberá garantizar la inclusión de Internet en el servicio universal, desarrollar el cumplimiento de la implantación de la telefonía móvil UMTS y crear un nuevo marco de tarifas telefónicas; en cuanto al comercio, deberá atender las demandas del pequeño comercio frente a las grandes superficies y asegurar un nuevo marco de horarios comerciales, informa Ramón Muñoz.

Poco antes del mediodía llegó el relevo en la sede del Ministerio de Fomento. Francisco Álvarez-Cascos hizo doblete y entregó, al mismo tiempo, la cartera de Fomento a Magdalena Álvarez, y la de Vivienda, que queda desgajada, a María Antonia Trujillo. La ministra extremeña recupera un departamento que desapareció en la transición hace 27 años y que vuelve con fuerza por los graves problemas que existen en la materia. A Zapatero no le valía el rango de Dirección General que tenía hasta ahora, informa Cristina Galindo.

En el acto, que también sirvió para que Cascos se despidiera de la política, estuvieron el ya ex secretario de Estado de Infraestructuras, Benigno Blanco, y Víctor Morlán, que ocupará ese puesto. Trujillo, que asume el reto de atajar la escalada del precio de la vivienda, pondrá en marcha un plan de choque, que se completará con un plan nacional para poner en el mercado 180.000 viviendas anuales a precio asequible y crear una Agencia Pública de Vivienda en Alquiler. Álvarez hereda del anterior Gobierno el plan de infraestructuras y deberá decidir si lo mantiene, introduce cambios o lo sustituye por otro. También se enfrenta a la liberalización del ferrocarril. Fomento y Vivienda compartirán sede en el complejo de Nuevos Ministerios, en el paseo de la Castellana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de abril de 2004