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Un ex consejero de Chaves será el próximo embajador en Rabat

Bono controlará los servicios secretos a través de su consejero de Industria, Saiz Cortés

Luis Planas Puchades, ex consejero de la Junta de Andalucía y hombre siempre próximo al presidente Manuel Chaves, es el candidato en firme a sustituir al actual embajador en Rabat, Fernando Arias-Salgado, en cuanto se constituya el Gobierno del PSOE. Fuentes socialistas y diplomáticas confirman la noticia y destacan que Planas no es diplomático de carrera, sino un veterano militante con experiencia en asuntos internacionales, lo que satisface el deseo del candidato a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de enviar a Marruecos un embajador político para elevar el nivel de las relaciones. Zapatero anunció durante el debate de investidura que viajará al reino alauí "en los próximos días". Es tradición que el primer viaje de los presidentes españoles sea a Marruecos.

Nacido en Valencia hace 51 años, criado en Córdoba, licenciado en Derecho e inspector de Trabajo, Luis Planas fue diputado en las Cortes hasta 1987, eurodiputado durante los seis años siguientes y consejero de Agricultura entre 1993 y 1996, bajo la presidencia de Chaves, un dirigente que, desde Sevilla, trata de desarrollar su propia política de relaciones con Rabat. A partir del último año citado, Planas fue jefe de gabinete de Manuel Marín en la Comisión Europea y actualmente lo es de Pedro Solbes, que ha dejado la Comisión para ser el ministro de Economía de Zapatero y vicepresidente.

Luis Planas, que no tiene experiencia específica en el Magreb, salvo en la medida en que se ocupó con Marín de la política comunitaria mediterránea, está llamado a dejar atrás la profunda crisis hispanomarroquí protagonizada por Arias-Salgado con episodios tan sonados como la falsa noticia difundida por el Gobierno español de una supuesta entrevista de Felipe González y el entonces primer ministro Abderramán Yussufi, en 2001.

Zapatero quiere enviar otro embajador político a Washington, cuya identidad no ha trascendido. Fuentes socialistas y del Gobierno en funciones confirman, en cambio, que el PSOE apoya la candidatura del embajador saliente, Javier Rupérez, a la presidencia del Comité Antiterrorista de la ONU.

Bono y el CNI

Por otro lado, el futuro ministro de Defensa, José Bono, ha llegado a un acuerdo con Zapatero para asumir personalmente el control directo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), según fuentes socialistas, informa Miguel González. Para dirigir el servicio secreto, Bono ha elegido a un hombre de su máxima confianza, José Alberto Saiz Cortés, hasta ahora consejero de Industria y Trabajo de Castilla-La Mancha.

La elección de Saiz como secretario de Estado del CNI, adelantada ayer por Abc, causó sorpresa en el servicio secreto y en el propio PSOE, ya que la noticia no era conocida por algunos de los más cercanos colaboradores de Zapatero y tampoco por el actual director del servicio secreto, Jorge Dezcallar. Ni siquiera estaba previsto que su sustitución formara parte de los primeros nombramientos del nuevo Gobierno, aunque fuentes socialistas admitieron que la filtración del nombre del sucesor obligará a precipitarla.

La decisión se fraguó en una entrevista entre Bono y Zapatero, en la que el primero le planteó su propósito de implicarse personalmente en el control y dirección del centro de inteligencia. Esta función la realizará el nuevo ministro a través de una persona de su máxima confianza y bajo su tutela directa. Saiz Cortés, nacido en Cuenca en 1956, es ingeniero de Montes y ha desarrollado su carrera en la Junta de Castilla-La Mancha, desde 1995 como director de Medio Ambiente, y desde julio de 2003 como consejero de Industria y Trabajo, cargo desde el que medió en el conflicto por el grave accidente de la refinería de Repsol de Puertollano de agosto pasado.

La decisión de dejar en manos de Bono el control del CNI tiene un gran calado ya que, aunque el centro está adscrito orgánicamente al Ministerio de Defensa, el principal receptor de su información será Zapatero. Su actual director despacha regularmente con el presidente del Gobierno y también con el jefe del Estado.

Hasta el nombramiento de Dezcallar, en junio de 2001, todos los directores del servicio secreto habían sido militares. En la elección de este último pesó su condición de diplomático, lo que le daba un perfil de servidor del Estado al margen de los partidos. La ley del CNI, pactada entre PP y PSOE en el año 2002, le otorgaba un mandato de cinco años, superior a la legislatura, aunque dejaba en manos del Gobierno la posibilidad de sustituirlo en cualquier momento.

Según dicha norma, Dezcallar podría haber seguido en el cargo hasta mayo de 2007, pero una serie de episodios le han puesto en la picota en los últimos meses. El primero fue la utilización por el PP, en vísperas electorales, de la información del CNI sobre la entrevista entre Carod y ETA. El último, la decisión de José María Aznar de desclasificar un informe del CNI sobre el 11-M que daba por "casi segura" la autoría de ETA.

Fuentes del PP evitaron ayer comentar la designación de Saiz, pero recordaron que el nombre de Dezcallar fue consultado con el PSOE como primer partido de la oposición y que Zapatero recibía algunos informes del CNI.

Fuentes próximas a Bono indicaron que tiene el propósito de visitar a las tropas en Irak, pero que no lo hará el próximo miércoles, cuando se releva el mando de la Brigada Plus Ultra, sino en próximas semanas.

Entre los próximos nombramientos está también el de Francisco Peña como director general del Instituto Nacional de Administraciones Públicas (INAP).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 2004