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CAMBIO POLÍTICO | El nuevo Gobierno

El futuro presidente del Gobierno quiere embajadores políticos en Washington y Rabat

El futuro presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene intención de enviar embajadores políticos, es decir, no procedentes de la carrera diplomática, a las dos capitales con las que las relaciones de España pueden ser especialmente sensibles en los próximos meses: Washington y Rabat. Ese proyecto mantiene en suspenso la suerte de los dos candidatos surgidos del propio Ministerio de Exteriores -Francisco Villar para la capital de EE UU y Gabriel Busquet para la de Marruecos-, según fuentes que conocen la gestación de la nueva Administración socialista.

El futuro de Villar, diplomático muy próximo al ministro en ciernes de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se está reorientando, por ello, hacia la Embajada en París y el de Busquet, hacia la de Berlín, añaden las mismas fuentes.

Un diputado del PSOE ha sido ya sondeado en relación con Rabat, pero el contacto no ha prosperado. En cambio, por lo que se refiere a Washington, no ha trascendido ningún candidato político. Se ha hablado de Enrique Barón, pero él mismo confirma que no tiene ninguna oferta y añade que sus compromisos como jefe del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo le retendrán hasta julio.

Las Embajadas en EE UU y Marruecos son dos de la decena escasa que el nuevo Gobierno pretende renovar en cuanto tome posesión. Las otras dos más relevantes tienen ya candidatos seguros: Juan Antonio Yáñez, ex asesor de política internacional de Felipe González y actual embajador especial ante el Tribunal Penal Internacional, sustituirá a Inocencio Arias en la ONU, y Pablo Benavides Ordaz, que actualmente se ocupa de la política europea de vecindad, reemplazará a Juan Prat en la OTAN.

Continúa el baile de aspirantes a otras sedes de segura cobertura inmediata, como Londres, Roma y quizás Moscú, mientras la nueva cúpula del Ministerio de Exteriores ya está perfilada más allá de cualquier duda. Subsiste únicamente la incógnita de si las secretarías de Estado serán tres, como en el Gobierno saliente, o sólo dos, debido a la pretensión de Zapatero de reducir los altos cargos, pero en las últimas horas se ha afianzado la hipótesis continuista y la idea de que los recortes en Exteriores se lograrán a costa de algunas de las muchas secretarías generales y de los numerosos embajadores especiales nombrados por el Gobierno del PP. Téngase en cuenta que hay incluso una misión especial para los actos del quinto centenario del cuarto viaje de Colón, cuyo titular es, por cierto, homónimo del descubridor.

En cualquier caso, es seguro que Bernardino León, diplomático y actual director de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, se ocupará de todas las áreas políticas menos de Europa, sea como secretario de Estado, sea como secretario general; que el secretario de Estado para Europa será Alberto Navarro; que la secretaria de Estado de Cooperación será Leire Pajín; que el subsecretario será Luis Calvo Merino, y el jefe del gabinete de Moratinos, Javier Sancho, funcionario del Consejo Europeo que acompañó al nuevo ministro cuando era embajador de la UE para Oriente Próximo.

Por lo que se refiere a sucesivos escalones, subsisten las dudas en el área de cooperación, donde los candidatos naturales del ministerio, Antonio López Martínez para la secretaria de la AGECI, y Ricardo Martínez como director general, tendrán que ser confrontados con los planes de Pajín, el elemento más joven y político del nuevo equipo. Está garantizada la continuidad en muchas direcciones generales, especialmente en las europeas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de abril de 2004