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Hamás pone a Sharon en su punto de mira y asegura que no atacará a EE UU

El Ejército israelí detiene a un niño palestino de 14 años con un cinturón de explosivos

Hamás no tiene intención de atacar a EE UU, así lo aseguro ayer desde Gaza el nuevo responsable de la organización fundamentalista, Abdelaziz Rantisi, en unas declaraciones a un grupo de periodistas extranjeros. El líder islamista añadió que la lucha armada, preconizada por su grupo como represalia al asesinato del jeque Ahmed Yassin, se circunscribirá al interior de Palestina e Israel y que en ningún caso irá más allá de estas fronteras. Abdelaziz Rantisi trataba con estas palabras de tranquilizar a la Casa Blanca y no abrir un nuevo frente de lucha.

El nuevo líder de Hamás también pretendía aclarar un reciente comunicado de la formación fundamentalista en el que se aseguraba que EE UU había apoyado el asesinato de Yassin y a continuación llamaba "a todos los musulmanes del mundo a participar en la represalia de este crimen". "Sería estúpido por parte de los estadounidenses inquietarse, ya que hemos anunciado en numerosas ocasiones que sólo atacaremos a nuestros enemigos ocupantes", insistió ayer.

Sin embargo, las palabras de Rantisi no han logrado sosegar a EE UU, que recuerda que meses atrás en la franja de Gaza murieron cuatro empleados de los servicios consulares cuando acompañaban una delegación diplomática. Prueba de esta inquietud es que ayer el Departamento de Estado pidió a todos los estadounidenses que abandonasen Gaza, al tiempo que recomendaba aplazar cualquier viaje a Cisjordania e Israel. Washington insistía asimismo en una serie de consejos, que ha venido impartiendo durante los tres últimos años a quienes viven en la zona, y que consisten básicamente en "evitar los lugares públicos, como restaurantes, cafés, tiendas, mercados, zonas peatonales, autobuses y sus paradas o cualquier otros lugares concurridos o zonas adyacentes".

El jefe político de Hamás, Jaled Mechaal, aseguró que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, estaba en su punto de mira, mientras que el brazo armado de la organización, las Brigadas de Al Qasam, aseguró que la venganza por el asesinato del jeque Yassin "no tendrá precedentes".

Ayer por la tarde, en plena escalada de la tensión, mientras Israel y la dirección de Hamás no cesaban de intercambiarse amenazas, un muchacho palestino de 14 años era detenido en un control militar israelí, cercano a Nablús, llevando un cinturón de explosivos pegado a su cuerpo. Un portavoz del Ejército aseguró que los soldados que lo detuvieron tienen serias sospechas de que el muchacho tenía como misión hacer estallar el artefacto cuando estuviera cerca de ellos.

Un soldado de guardia en el control de Hawara, donde sucedieron los hechos, afirmó además, a través de la Radio del Ejército, que el menor había recibido 100 shekels (unos 30 euros) por llevar a cabo lo que en su opinión era un ataque suicida. Un miembro de la familia aseguró que el muchacho era un disminuido psíquico y que seguramente no tenía conciencia de lo que estaba haciendo.

Hace exactamente una semana los soldados de este mismo control detuvieron a otro muchacho de diez años cuando intentaba transportar en dirección a Israel una carga explosiva. Aunque al principio se aseguró que se trataba de un aprendiz de suicida, después se descubrió que el muchacho, que se ganaba la vida transportando paquetes y maletas de uno a otro lado del control militar, había sido engañado por un desconocido que le dio 25 shekels para transportar la bolsa.

"Es otro terrorífico ejemplo de cómo los palestinos usan sus propios niños para extender el terror contra los israelíes", recalcaba un portavoz de la oficina del primer ministro. Desde enero de 2001, las autoridades israelíes han detenido a unos 40 menores, acusados de haber participado directa o indirectamente en operaciones suicidas, según fuentes del Ejército.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 2004