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Maragall exige que el AVE tenga la estación en el aeropuerto

300 empresarios acogen con agrado el discurso del presidente

Los empresarios catalanes recibieron ayer un claro mensaje del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall. El propósito de los socialistas catalanes "no es sólo influir en Madrid, sino estar en el puente de mando", dijo, en una conferencia en la Llotja ante 300 empresarios, organizada por la Cámara de Comercio y Fomento del Trabajo. El presidente instó a las empresas a internacionalizarse para evitar situaciones traumáticas.

Maragall mostró un tono optimista ante los empresarios -"han pasado ya los efectos de la desmoralización momentánea creada por algunas deslocalizaciones, como la de Samsung", dijo el consejero de Economía Antoni Castells, después del acto-, destacó el elevado grado de apertura de la economía catalana, con una tasa de cobertura parecida a Holanda o Bélgica, e instó a los empresarios a seguir por este camino de apertura.

El clima de confraternización alcanzado estos días entre Maragall y las instituciones económicas, como Fomento del Trabajo y la Cámara de Comercio e Industria de Barcelona, está muy lejos de las primeras reacciones crispadas con las que la CEOE ha recibido la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero. Los empresarios vieron a un Maragall optimista, pero tambien les hizo partícipes del reto. Al referirse a la necesidad de militar en la división europea, Maragall aludió, sin decirlo, al tamaño mediano de las empresas catalanas más emblemáticas y en el ambiente quedó impregnada la idea de que, para competir en un mercado global, han de ganar tamaño.

Maragall dejó claro que la internacionalización no es un deseo, sino una exigencia de la realidad. Sin ella "las consecuencias serían traumáticas para nuestra economía".

El presidente, que ayer recibió un auténtico baño de elites, ya que a su conferencia asistieron destacados empresarios y una representación del sector académico, destacó dos ejes de lo que será su política económica: el acuerdo estratégico firmado con patronal y sindicatos para la mejora de la competitividad y la internacionalización de la economía catalana y la elaboración de un nuevo marco de actuación, basado en la mejora de la financiación autonómica. El grueso de la conferencia versó sobre el primer aspecto, la internacionalización.

Con relación a las infraestructuras -"España será una red y no una estrella con un centro en Madrid y ejes radiales", dijo el presidente-, Maragall se detuvo para exigir al futuro Gobierno de Zapatero la estación del AVE en el Aeropuerto y añadió: "Hemos de jugar muy fuerte, nos lo jugamos todo en 20 minutos, ya que se trata de evitar tener que coger diversos medios de transporte para conectar entre el aeropuerto y el AVE", como ocurre en las regiones vecinas del sur de Francia.

Maragall reiteró la voluntad de los socialistas catalanes "no ya de influir en Madrid, sino de estar en el puente de mando", aunque, dijo, "no será facil, habrá tensiones" pese a la sintonía política.

Entre los asistentes, Joan Rosel, presidente de la patronal Fomento, celebró en privado que muy "pronto tendremos no sólo ministros, sino altos cargos catalanes en departamentos económicos de Madrid. El problema es que vaciaremos la Administración catalana para mandar la gente a Madrid". Es una opinión no muy lejana de la expresada por Fernando Casado, director del Instituto de la Empresa Familiar, quien elogió la capacidad de Maragall para tender puentes entre Administración y el mundo económico. El presidente de la Cámara, Miquel Valls, destacó la gran "oportunidad de tener tres administraciones de un mismo color" para el futuro económico de Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de marzo de 2004