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Golpe a Bush

La derrota del partido de centro-derecha en España, pocos días después de un atentado terrorista que puede estar vinculado a Al Qaeda, es el primer castigo político a uno de los más firmes aliados del presidente Bush en la guerra de Irak. Al mismo tiempo que Francia y Alemania se negaban a apoyar la guerra contra Irak, el presidente español, José María Aznar, apoyó públicamente a Bush en la cumbre celebrada hace un año en las Azores, pocos días antes de que comenzaran los combates. Ahora, los votantes han elegido a los socialistas que ocupaban la oposición, a pesar de que, hasta el atentado, el centro-derecha encabezaba los sondeos.

El Gobierno de Bush necesita combatir la imagen, real o no, de que las acciones terroristas contra los aliados de EE UU pueden empujar a dichos países a pensarse dos veces la prudencia de una relación demasiado estrecha con su presidente.

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Cada vez que los detractores de Bush le han acusado de haber provocado el distanciamiento de los principales aliados de EE UU, su reacción ha consistido en destacar a Aznar como ejemplo de dirigente valeroso, alguien que ignoró los sondeos -más del 90% de los españoles se opusieron a la guerra- y actuó en defensa de los intereses de España.

Todavía la semana pasada, varios miembros destacados del Gobierno proclamaban su fe en la victoria de los conservadores. Es más, hace unos meses, un asesor de Bush predijo que, en caso de que se produjera un atentado en Europa, serviría seguramente para que los europeos se acercaran más a las posiciones de EE UU y sus puntos de vista sobre la guerra contra el terrorismo; no para que se alejaran.

En consecuencia, el domingo por la noche, los miembros de la Administración se esforzaban en ocultar su decepción. El secretario de Estado, Colin Powell, que iniciaba un viaje a India, no quiso comentar en público la victoria de los socialistas, y la Casa Blanca redactó una declaración en tono positivo en la que se decía que el presidente Bush está deseando trabajar con José Luis Rodríguez Zapatero, el dirigente socialista que ahora será presidente del Gobierno.

Sin embargo, en el círculo más próximo a Bush, no se le escapaba a nadie que Zapatero ha obtenido la victoria, entre otras cosas, por denunciar la visión del mundo del presidente estadounidense, ni que se ha comprometido a hacer volver en julio a los 1.300 soldados españoles presentes en Irak. "No sabemos hasta qué punto ha influido el atentado de Madrid en los resultados", dice un miembro destacado de la Administración estadounidense. "No sabemos si lo que ha ocurrido en España indica una tendencia más general. Pero mentiría si dijera que éste es el tipo de resultado que deseábamos".

Este fin de semana, varios funcionarios del Gobierno dijeron que habían ofrecido a España toda la ayuda posible para descubrir quién era responsable del atentado y averiguar si la reivindicación de Al Qaeda era creíble. Ahora, Bush se verá obligado a convencer a un nuevo Gobierno español -formado por los mismos políticos que acusaban a Aznar de tener una relación demasiado estrecha con él y con su doctrina de la guerra preventiva- de que la única forma de enfrentarse al terrorismo es devolver el golpe.

Fuentes diplomáticas estadounidenses se han apresurado a destacar que los socialistas sí se han comprometido a participar en labores de paz en Irak si Naciones Unidas aprueba una resolución que incluya al Gobierno iraquí de transición, cuya toma de posesión está prevista el 30 de junio, con el traspaso de poderes de la Autoridad Provisional de la Coalición. Dicha resolución parece muy probable. En todo caso, la aportación de España en Irak es simbólica, menos del 1% de las fuerzas presentes sobre el terreno.

Antes de conocerse los resultados de las elecciones, Condoleezza Rice, consejera nacional de Seguridad, declaró en el programa Meet the Press, de la NBC: "Creo que el pueblo español sabe que el presidente José María Aznar y su Gobierno han sido unos dirigentes enérgicos y capaces, y que la lucha contra el terrorismo no puede permitir que nos sintamos intimidados".

A continuación, después de decir que no estaba claro si el atentado realizado en España era obra del grupo terrorista ETA, Al Qaeda, o una combinación de ambos, afirmó: "No vencerán, y nosotros no vamos a darnos por vencidos. La idea de que alguien, no se sabe cómo, haya podido agitar un nido de terroristas y haya creado nuevos elementos donde antes no los había, supone ignorar una historia que se remonta a principios de los ochenta, y una trayectoria en la que los incidentes y las actividades terroristas han ido en aumento".

Es demasiado pronto para valorar todas las repercusiones del atentado en la política española o el resto de Europa. En EE UU, el equipo de Bush, encabezado por el vicepresidente, Dick Cheney, está utilizando ya el atentado terrorista de Madrid para hacer hincapié en que el mundo sigue siendo un lugar muy peligroso, y que abandonar la estrategia de Bush supondría un riesgo enorme.

El domingo, Cheney utilizó las explosiones producidas en los trenes de Madrid para criticar la estrategia del presunto candidato demócrata, el senador John Kerry, de Massachusetts. "El senador Kerry ha dicho que debemos abordar los ataques contra nuestra nación como asuntos que competen a la policía y los servicios de información", proclamó Cheney ante el público de Florence, Kentucky. "Ha adoptado la estrategia de los años noventa, según la cual, cuando nos agredieran, debíamos detener a los responsables directos, someterlos a juicio y pasar a otra cosa". Sin embargo, añadió, dicha estrategia no es suficiente porque "deja prácticamente intacta la red responsable de los atentados". Para concluir, destacó que el atentado ocurrido en España "es un recuerdo de que en el mundo existe gente malvada, capaz de cualquier atrocidad y decidida a acabar con vidas inocentes".

John Kerry asegura que el Gobierno está simplificando su postura en exceso y que él también declararía la guerra a los terroristas. Pero dice que lo haría de tal forma que fuera posible proteger las alianzas y evitar reacciones como la expresada por los votantes españoles el domingo. "Sólo podemos luchar contra el terrorismo con ayuda de nuestros aliados", declaró en una entrevista reciente, y eso significa elaborar una estrategia que mantenga al lado de Washington no sólo a dirigentes como Aznar, sino también a sus electores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de marzo de 2004.

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