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ELECCIONES 2004

Zapatero vence con casi 11 millones de votos

Los españoles decidieron ayer cambiar de Gobierno y destrozar todos los pronósticos de los últimos días. Los votantes dieron su apoyo mayoritario en las urnas al PSOE y se lo quitaron al PP, que lo atesoraba desde 1996.

Las elecciones generales más tristes de la historia de España, celebradas sólo tres días después de la matanza terrorista que causó 200 muertos y más de 1.400 heridos en Madrid, relegaron al PP a la segunda posición y lo dejaron fuera del poder.

La candidatura socialista, que José Luis Rodríguez Zapatero encabezaba por Madrid, se convirtió en la más votada de unas elecciones generales (10,9 millones de votos, casi 600.000 votos más que los cosechados por Aznar en 2000). El PSOE sentará a 164 diputados en el Congreso frente a los 148 del PP, según los resultados con el 99,8% del voto escrutado. A las diez en punto de la noche, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, oficializó la victoria: "El PSOE ha ganado las elecciones y se muestra en condiciones suficientes de gobernar España".

Zapatero: "Prometo guiarme por la Constitución; mi primera iniciativa será buscar la unidad de todos contra el terror"

Rajoy: "Estoy orgulloso de haber trabajado a las órdenes de Aznar y seguiré haciéndolo por este proyecto"

El PSOE supera el 42% de los votos y logra 164 escaños, mientras el PP pierde 35 diputados y el Gobierno

ERC eleva de 1 a 8 su representación en el Congreso y tendrá grupo propio

El vuelco electoral del 14 de marzo fue inesperado y contundente. El PSOE logró 2,8 millones de votos más que cuatro años antes y el PP, 700.000 menos. La víctima del avance socialista fue IU, que perdió 140.000 votos y recogió cinco escaños (cuatro menos de los que tenía). La apelación al voto útil que el PSOE repitió en la campaña tuvo los efectos temidos por la coalición.

El candidato socialista siguió el escrutinio desde la sede central del PSOE, en la calle de Ferraz, y se encerró a partir de las nueve y media de la noche en su despacho para redactar en solitario el discurso de futuro presidente. Una hora y media después, su primera frase fue para las víctimas del atentado del pasado jueves: "Quiero expresar un recuerdo a las familias que aguardan a sus seres queridos en las salas de espera de los hospitales y a quienes lloran a los suyos todavía. En este momento pienso en las vidas rotas el jueves por el terror y pido que guardemos aquí un minuto de silencio y de recuerdo para no olvidar nunca".

Se hizo el silencio en la sede socialista y después, Zapatero agradeció "a todos los gobiernos y pueblos del mundo" su apoyo tras lo ocurrido. Sólo entonces, el futuro presidente habló de los resultados: "Quiero que el cambio de talante comience esta misma noche, por eso manifiesto mi respeto y mi consideración a Mariano Rajoy, ha sido un digno rival, le tiendo la mano desde ahora mismo para cooperar en los asuntos de Estado".

Zapatero destacó entre sus prioridades la lucha contra el terrorismo, su compromiso de formar "el Gobierno del cambio" y su garantía de guiarse "por la Constitución". "Me propongo impulsar la España social, actuar desde el diálogo, la responsabilidad y la transparencia, trabajar por la cohesión, la concordia y la paz, y combatir toda forma de terrorismo". El líder socialista anunció que su primera iniciativa será "buscar la unidad de las fuerzas políticas para concentrar todos los esfuerzos" en la lucha antiterrorista. Y concluyó: "Esta noche me comprometo a encabezar el cambio tranquilo y gobernar para todos, con humildad. Y os aseguro que el poder no me va a cambiar".

Zapatero ha conseguido en sólo tres años y medio de liderazgo sacar al PSOE del fondo del pozo en el que se situó cuando cosechó en 2000 uno de los peores resultados de su historia, con la formación fracturada y sin dirección, tras la dimisión de Joaquín Almunia. Ayer, Zapatero logró incluso que el PSOE ganará en León, su provincia natal y la única plaza de esa comunidad que no cayó del lado de los populares. El PSOE sólo perdió ante el PP en la batalla del Senado (93 escaños frente a 102).

En el lado contrario, Mariano Rajoy suspendió su primer examen. El líder del PP designado por José María Aznar fracasó en su intento de revalidar la mayoría absoluta o mantener al partido como primera fuerza. Ni los peores pronósticos de los populares apuntaban en esa dirección.

Unos minutos antes de la intervención de Zapatero, habló Rajoy escoltado por José María Aznar, que le abrazó unos segundos, y por Rodrigo Rato. El candidato del PP explicó que había llamado a su adversario para felicitarle y añadió: "Como español, estoy orgulloso de haber trabajado a las órdenes de Aznar. Desde mañana, seguiré trabajando con convicción cerca de los ciudadanos por este proyecto político con el que nos identificamos".

La participación alcanzó ayer niveles muy altos (77,2%), lo que todas las formaciones políticas interpretaron como un mal síntoma para el PP, dando por sentado antes del escrutinio que la movilización del voto beneficiaba a los intereses del PSOE.

La masiva asistencia a las urnas que habían reclamado los candidatos como respuesta a la masacre de los trenes fue valorada por todos los portavoces políticos: "Ha sido un triunfo de la democracia y un respaldo de la ciudadanía a esos valores".

Las comunidades más participativas fueron aquellas donde el Gobierno central y el Partido Popular han cargado más las tintas de sus ataques políticos contra los ejecutivos autonómicos en los últimos meses.

Tanto Euskadi como Cataluña y Andalucía reflejaron aumentos próximos a los 10 puntos respecto al voto registrado en las elecciones de 2000 e infringieron un duro varapalo al PP, que sufrió en estas comunidades una sangría de escaños (perdió 14).

La victoria de mayo

La última referencia general, correspondiente a los resultados de las elecciones municipales de mayo pasado, situó al PSOE por delante del PP. La diferencia, favorable a los socialistas, fue de 120.000 sufragios. Ayer amplió esa distancia en más de un millón de votos.

Esquerra Republicana de Cataluña, que presentó a las elecciones generales a Josep Lluís Carod Rovira con la intención de refrendar ante su electorado catalán la entrevista de su líder con la cúpula de ETA, cosechó un avance espectacular. ERC logró ocho escaños (en las elecciones de 2000 sólo consiguió un diputado) y el 2,7% de los votos, cuando cuatro años antes apenas alcanzó el 0,85%.

CiU fue la víctima de este aumento al perder cinco diputados (de 15 se queda en 10) y casi un punto en el porcentaje de apoyos recibido por parte del electorado. En sólo seis meses, los nacionalistas de CiU han perdido el Gobierno de Cataluña y cinco de los 15 diputados que mantenían en el Congreso.

Además, su posible posición de bisagra en el caso de que el PP no logrará mayoría absoluta, se difuminó ante los espectaculares resultados de Zapatero, que se garantiza la mayoría absoluta para sacar adelante las leyes con el apoyo de IU y ERC.

En Euskadi, los votantes incrementaron su apoyo al PNV, que pasaba del 1,53% de los sufragios al 1,64%, aunque no gana escaños, y al PSOE, que ganó tres diputados hasta lograr siete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de marzo de 2004