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Entrevista:CATE BLANCHETT | Actriz

"No puedo negar que me gustan los retos"

Si existe una palabra que Cate Blanchett repite hasta la saciedad es "reto". La misma que resume su carrera. Un total de 20 películas en seis años, tres de ellas en este último: Verónica Guerin, El señor de los anillos: El retorno del rey, y ahora Desapariciones, que se estrena hoy en España. Tres papeles tan diferentes como el de la periodista irlandesa asesinada, la reina elfa Galadriel o una de las pioneras del lejano Oeste.

No tiene miedo al ridículo pese a encarnar a la estrella de las estrellas del siglo XX, Katharine Hepburn, para el filme que acaba de rodar junto a Martin Scorsese sobre la vida de Howard Hughes, The aviator. "Claro que me da miedo. Pánico diría. Por eso lo que haces es trabajar, trabajar y trabajar para superarlo. Y por supuesto que no lo hubiera hecho por otro que no fuera Marty", acepta esta australiana de 34 años con una de sus típicas risas. En eso no tiene nada que envidiar a la legendaria Hepburn porque, como se ha dado cuenta Ron Howard tras trabajar con ella en Desapariciones, "Cate puede ser todo lo que quieras pero siempre la reconoces por esa risa, grande y maravillosa".

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La actriz es, según Billy Bob Thornton, "simplemente, la mejor". Este comentario no sorprende a Jerry Bruckheimer, productor de Verónica Guerin, que subraya "la energía, la inteligencia y la pasión" que aporta a cualquier trabajo, así como su preparación, y no sólo a la hora de conseguir el acento adecuado, lo que le está ganando la reputación de ser la Meryl Streep de su generación. El acento no es más que la guinda de su interpretación para la que ha preparado hasta el último detalle. "A decir verdad, no era lo que se dice una amazona cuando acepté el papel de Maggie Gilkeson en Desapariciones pero por eso llegué al rodaje seis semanas antes. Para poder aprender a montar a caballo porque si no no hubiera podido hacer la película", admite Blanchett.

Sólo para este papel aprendió muchas más cosas como parte de su vida cotidiana, desde cortar leña a disparar. También leyó los diarios de Calamity Jane o un libro titulado Medicine women sobre las curanderas en el lejano Oeste, para conocer más a su personaje. "Aunque el filme no es nada sentimental, a mí me emocionó ver a estas mujeres que vivían tales penurias con un estoicismo tan admirable". Blanchett aprendió incluso a hablar español, un lenguaje común en esa zona de Nuevo México pero totalmente foráneo para esta australiana. "Sigo sin hablarlo pero me lo escribieron fonéticamente para que lo pudiera decir. Además, lo reestructuré para que no fuera gramaticalmente perfecto porque Maggie nunca me pareció una persona que hubiera tenido tiempo para aprender el abecedario", añade esta intérprete a la que Tommy Lee Jones, su compañero de reparto, describe como "una actriz sin miedo".

"Yo nunca me he considerado una estrella. Soy una actriz", afirma Blanchett con simpleza. Alguien que, según explica, sigue sus propios instintos y se mantiene lo más alejada que puede del otro Hollywood, el de las fiestas, los agentes y los cotilleos. "Sé que ese otro mundo existe, el de los actores controlados por su entorno, pero no es el que me rodea", explica. "No puedo negar que me gustan los retos", repite la actriz con más picardía que arrogancia.

Un reto que, cuando, se llama Katharine Hepburn, hace que se le encoja el estómago con sólo acordarse. "Una cosa fue interpretar a Verónica Guerin, alguien que existió y que es conocida y respetada en Irlanda, cuya familia me acompañó al estreno de la película", recuerda. "Pero es muy diferente interpretar a alguien que fue todo un mito en el mismo medio en el que trabajo. Sólo espero haber sido capaz de reflejar su espíritu y no hacer una especie de drag queen con su apariencia", añade.

Una vez más el secreto está en su preparación: estudió todas sus películas, su forma de hablar, de comportarse. Y se puso en manos de Scorsese. El consejo del director fue que se olvidara del peso de esa leyenda de la pantalla y sólo pensara en que estaba interpretando a un personaje llamado Katharine Hepburn. "Pero a la vez me pedía que sacara su energía, esa fuerza vital que tenía, lo que no es tarea fácil", admite, mientras afirma que hay un reto que no ha sido capaz de abordar hasta el momento: ver algún fragmento de lo que ha rodado hasta la fecha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de marzo de 2004