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Tribuna:

Una Seguridad Social federalizada

Recientemente ha salido a la luz un estudio del Gobierno vasco que pone en cuestión la viabilidad de un sistema de seguridad social vasco autárquico. Se ha dicho que no son novedosas sus conclusiones, lo que es cierto y conocido por sindicatos, partidos y estudiosos. Frente a ello, el propio Ejecutivo de Euskadi manifiesta que no es un problema de ingresos y gastos, sino de voluntad política. Tampoco ha faltado tiempo para que el PP, partido con responsabilidades en la gestión del sistema, lo haya aprovechado para sus rifirrafes políticos y de paso para asegurar que las cosas están bien como están.

En primer lugar, hay que dejar constancia que el sistema de seguridad social tiene que tener como objetivo primero y fundamental garantizar la jubilación de los trabajadores y la protección ante el desempleo, la atención a las personas dependientes, o la exclusión social, por citar elementos relevantes del mismo. El bienestar de las personas es demasiado importante para que se utilice la protección social para la construcción nacional, sea la vasca o la española. Opinamos muchos que el mejor sistema de seguridad social, es el público, de reparto, es decir, solidario entre generaciones y sectores, y que es más estable que los sistemas de capitalización, públicos o privados.

En todo este debate, no es de recibo la posición del Gobierno vasco que ignora el balance de ingresos (cotizaciones) y gastos (prestaciones, pensiones) y nos habla de voluntades políticas. No podemos ser ingenuos sobre las voluntades. No nos creemos que si hubiese necesidad de más financiación se utilizarían los impuestos, porque quien lo dice está gobernando y está desfiscalizando especialmente las rentas de capital y las más altas, además de recortar el gasto público. Estos son hechos, y a partir de ellos juzgamos lo que ocurriría si el Gobierno vasco actual tuviese en sus manos libremente los ingresos y gastos de la Seguridad Social vasca. Lo que veríamos dentro de unos años es que empezarían a hacer que los sistemas complementarios de pensiones que se están impulsando pasaran a ser la pensión fundamental de quien pudiera pagarla. Aliados sindicales para esta americanización de la protección social no les iban a faltar.

Ahora bien, no comparto que el sistema esté bien como está o que los retoques al mismo tengan que ser exclusivamente algunas mejoras en las prestaciones más bajas y evitar que el Gobierno central utilice el excedente de cotización para cuadrar sus déficits. Es necesario una Seguridad Social federalizada. Que tenga una gestión estatal compartida por los sindicatos, los empresarios y las administraciones central y autonómica, y no exclusivamente central como ahora, Pero también tiene que garantizar una participación y gestión autonómicas que permita una intervención de agentes sociales y Administración, de y en Euskadi, sobre la misma y sobre sus recursos, con criterios y responsabilidades compartidas comunes con el resto del Estado. Si es importante para lograr sus objetivos que sea estatal, también lo es que permita la intervención activa en el ámbito vasco.

La garantía de la solidaridad no es el centralismo, sino la cooperación y el gobierno conjunto. Al respecto, es preciso que el consejero de Empleo cambie su estrategia actual pero también debe hacerlo el Gobierno del PP a la hora de abordar la estructura de la agencia estatal de la Seguridad Social.

José Luis Ruiz es sindicalista de CC OO.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 2004