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Reportaje:

Los bancos vuelven su mirada a América Latina

El BBVA gastará 4.100 millones de dólares en Bancomer y el Santander invertirá en tecnología para ganar 2.650 millones en 2006

Santander y BBVA han dejado atrás la 'tormenta perfecta' que padecieron en América Latina durante 2001 y 2002, que aún dejó secuelas el año pasado. Convencidos de que no volverán los terremotos de Brasil o Argentina, retoman las inversiones congeladas: el BBVA se gastará 4.100 millones de dólares en comprar el 40% del mexicano Bancomer y el Santander invertirá fuertes sumas en tecnología para ganar 2.650 millones de dólares en 2006 en la región.

El BBVA gana menos que el Santander porque tiene más socios minoritarios, pero su negocio es más recurrente y estable que el de su competidor

Los dos grandes bancos están convencidos de que no volverán a coincidir la recesión y las devaluaciones en la región, aunque existan dificultades

El Santander América se ha propuesto para 2006 elevar nueve puntos su eficiencia y conseguir una cuota de mercado del 12% frente al 10,5% actual

Los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA, coinciden en que la crisis pasada ha acabado con los peores males endémicos de la región. Por eso, creen (y confían, sobre todo) en que no se volverá a ver el hundimiento en cascada de las economías de la zona, con las correspondientes devaluaciones de todas las divisas.

Soplan mejores vientos. El Banco Mundial espera que el PIB de América Latina crezca entre un 4% y un 5,5% en la próxima década. Los dos grupos bancarios vuelven su mirada a la región. Tienen fe en el subcontinente, pero no están seguros de que no habrá más sustos. "Lo peor ha pasado" afirma con rotundidad José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del BBVA. Emilio Botín, presidente del grupo Santander, es muy gráfico cuando señala que "se acabaron las duras y han llegado las maduras". Eso sí, han aprendido la lección y cuentan con coberturas que garantizan el tipo de cambio del dólar y de las divisas latinoamericanas, que hace imposible que nuevas depreciaciones les machaquen las cuentas de resultados como sucedió en 2002 y 2003.

Incluso el agujero negro de Argentina parece que ha tocado fondo. Los últimos meses de 2003 fueron positivos, con tímidos inicios de recuperación económica y de la actividad comercial. Lo suficiente para que Botín y Francisco González, presidente del BBVA, auguren ligeros beneficios de las filiales argentinas en 2004.

Pese a las coincidencias anteriores, conviene recordar que el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y el grupo Santander no tienen la misma estrategia en América Latina, aunque ambos se juegan su futuro en esa región. El banco vasco habrá invertido 14.000 millones de dólares cuando culmine su OPA mexicana frente a los 13.000 millones de su rival, después de la venta del 24,5% del mexicano Serfin al Bank of América.

La principal diferencia entre los dos grupos es que el Santander ha centrado su mayor apuesta en Brasil, (sólo a Banespa dedicó 6.000 millones) mientras que la entidad presidida por González lo hace por México. Durante la tormenta económica de 2002 el BBVA se deshizo de su filial brasileña, que la cambió por el 5% del capital de Bradesco. Además, el grupo Santander controla prácticamente el 100% del capital en todas sus filiales mientras que el BBVA cuenta con socios locales en Chile, Venezuela, Perú y Argentina, que tienen el 30% del capital aproximadamente.

Por esta razón, además de la menor presencia global, los beneficios del Santander en Latinoamérica ascienden a 1.318,5 millones de euros y los de su rival son de 715 millones, un 45% inferiores. Sin embargo, en beneficio neto consolidado los dos grupos están a la par: el BBVA consigue 1.160 millones frente a 1.197,4 millones del Santander.

Esta situación va a cambiar en el futuro con la OPA sobre Bancomer, el banco privado más grande de Latinoamérica. Con esta operación, el BBVA dará un golpe de mano, aprovechando la fuerte caída del peso frente al euro, que se ha depreciado casi el 23% en 2003. Si logra hacerse con el 100% del capital, la cuenta de resultados del BBVA en México en 2004 se incrementará en 227 millones de euros, según las previsiones de la entidad. El banco ha aprovechado el buen momento de Bancomer, ya que sus beneficios en 2003 subieron un 24% en moneda local, el peso.

Un riesgo menor

Luis Vadillo, analista de Renta 4, cree que "la operación es positiva, tanto en sentido estratégico, porque es una clara apuesta por el sistema financiero mexicano, como por el precio pagado". Vitalino Nafría, director de BBVA América, comenta que la compra "siempre es asumir un riesgo, pero es menor en este caso porque llevamos tres años gestionando la entidad y la conocemos bien". Algunos analistas han criticado este paso por el enorme peso que tendrá México en el total de activos del grupo BBVA, ya que tras la OPA el 20% del balance del banco estará en el país azteca. Sin embargo, desde la entidad se rebate este argumento. "Con la crisis de Argentina se ha demostrado que cuando llegan los problemas, el banco responsable de la gestión tiene que reflotar en solitario la entidad, aunque el 30% del capital sea de otros socios. En México sucedería lo mismo. Ya asumíamos todo el riesgo, pero sólo nos quedábamos con el 60% de los beneficios".

Como reconoció González, el único problema que puede aparecer es el político, ya que el Gobierno azteca tiene pendiente un pago a Bancomer como última fase de su reflotamiento y algunos partidos critican que las ayudas públicas acaben en manos del BBVA. "El sector bancario mexicano, incluido Bancomer, está dispuesto a sentarse a negociar con el Gobierno, pero para alcanzar un acuerdo que satisfaga a ambas partes", comenta Nafría. Bancomer es uno de los pilares del BBVA: sus sucursales representan el 24% del total del BBVA, el 28% de los beneficios netos, el 34% de los empleados, el 17% de los activos y el 26% de los clientes.

Aunque el BBVA se haga con el 100% de Bancomer, no quiere romper sus vínculos con los actuales socios. De hecho, tiene previsto mantener a los 7 consejeros mexicanos sobre un total de 15 vocales.

Esta compra pone en cuestión la política del BBVA con sus socios minoritarios en América Latina, que, como se ve en el cuadro adjunto, resta una partida significativa de los beneficios. Nafría recuerda que es positivo tener socios minoritarios "porque te ayudan a entender más rápidamente cómo es el mercado, y a saber estar en él". Sin embargo, no parece que sean tan útiles una vez instalado en ese mercado. Con todo, Nafría afirma que "no está previsto lanzar otras OPAs por el 100% del capital de otras filiales".

La base de Monterrey

Al margen de la OPA, 2004 será un año importante para la división de América Latina del BBVA. Desde 1994 a 2002, se volcaron en unificar la tecnología (con la plataforma Altamira); la política de riesgos y la de recursos humanos. "Ahora, con todo eso hecho, nos queda atajar la eterna tarea pendiente, el despegue del crédito", comenta este ejecutivo del BBVA. Además trabajarán en la segmentación de la clientela para centrarse en la que más beneficio aporta.

Además, el BBVA estudia la posibilidad de establecer en Monterrey (México) una base tecnológica que dé servicios a todos los países del área. Esta especie de fábrica de sistemas tendría que superar la dificultad que suponen las distintas legislaciones a la hora de crear productos. Este modelo sigue el que, por ejemplo, tiene Citibank en Singapur, donde concentra todo el proceso de tarjetas. La idea no es ajena a los ejecutivos del Santander. Alfredo Sáenz, vicepresidente de la entidad, señaló recientemente en una jornada sobre los costes en la banca, que el sector, al igual que la industria, debe aprovechar los bajos salarios de los países emergentes. Este ejecutivo recordó que el HSBC ha trasladado sus servicios de administración interna a la India. Para Sáenz, el banco está en una buena posición de partida por su fuerte presencia en Brasil.

Lo que está claro es que el grupo Santander ha recuperando las ganas de invertir en América Latina. Después de aprovechar la crisis para retirar posiciones de banca comercial en algunos países como Perú, Bolivia y Uruguay, ahora invertirá fuertes sumas en tecnología. Su objetivo para 2006 es obtener un beneficio neto de 2.650 millones de dólares, lo que supone un crecimiento medio anual del 15%, que supone un 20% en moneda local. En 2003 el Santander ha conseguido en América 1.489 millones de dólares de resultado neto, por lo que la meta propuesta pasa por obtener 1.150 millones más en tres ejercicios, un ambicioso objetivo.

"Seguiremos invirtiendo en la región, pero ahora en tecnología, en nuevos productos y en clientes. Queremos crecer de manera rentable y estable. Poner en valor nuestros negocios y seguir mejorando la calidad de la cuenta de resultados año a año", sentenció Botín hace unos días.

El presidente del grupo puso el dedo en la llaga: crecer de manera estable y mejorar la calidad de los resultados. Estos propósitos pasan por reorientar el tipo de negocio y el tipo de negocio del Santander en América, es decir, que no dependa tanto de los resultados por operaciones financieras como lo hace actualmente. Si se comparan las cuentas del banco cántabro con el BBVA, se observa que las operaciones financieras suman 501 millones de euros en el primero frente a los 196 millones del BBVA. Las operaciones financieras, esta partida tan volátil, ha sido clave para que el Santander logre en 2003 los resultados prometidos.

Francisco Luzón, consejero director general responsable de América Latina, consciente de esta situación, ha establecido que como segundo objetivo prioritario, después de los resultados, mejorar el ratio de recurrencia. Este baremo refleja el porcentaje de los gastos que están cubiertos con las comisiones cobradas. El Santander quiere que se eleve desde el 56,9% de 2003 hasta el 85% en 2006. Esta meta exige incrementar el negocio minorista con fuerza, es decir, los créditos, los depósitos, las tarjetas y los seguros, que son los que proporcionan comisiones. El BBVA está en otra situación ya que su ratio de recurrencia actual es casi el objetivo del Santander, el 80,1%.

Íñigo Vega, experto financiero de Dexia Equities, indica que para obtener un objetivo tan importante en beneficios e ingresos, el Santander "necesitará crecer orgánicamente en México y Brasil, donde tiene sus posiciones más fuertes, aunque también donde es más difícil porque compite con bancos de calidad".

El tercer objetivo del Plan I06 para América es mejorar la eficiencia (lo que ingresa la entidad por cada cien dólares que gasta) desde el 49% del año pasado hasta el 40% tres años después. Por último, Luzón propuso a su división que aumenten la cuota de mercado desde el 10,5% de promedio regional que tiene hoy el grupo hasta el 12%.

Luzón reconoció que la meta es alta, pero también recordó a sus directivos que lograron mantener igual resultado en 2002 que en 2001 "pese a la recesión, la volatilidad y las devaluaciones: 1.200 millones de dólares". Con ello demostró que "la división América era parte de la solución y no del problema".

En mitad de la tormenta, el Santander, según Luzón, "dio la cara: vendimos lo coyuntural, ajustamos lo marginal, pero no nos desprendimos de nada esencial", en velada alusión a la salida del BBVA de Brasil. Con sinceridad, este ejecutivo reconoció que "en los cuatro últimos años, esta división ha cometido errores, los justos y posiblemente los necesarios". Con problemas y ventajas, ahora, América "está en el ADN del grupo Santander", según Botín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de febrero de 2004