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Una exposición sobre la violencia genera polémica en Castellón

El PP intenta que pase desapercibida

Ni inauguración, ni celebración, ni catálogo, ni documentación. El Espai d'Art Contemporani de Castellón (EACC) abrió ayer sus puertas a la exposición Tinieblas sobre la violencia, que la Generalitat valenciana, gobernada por el PP, ha intentado que pasara lo más desapercibida posible porque considera que la línea entre la apología y la denuncia es demasiado fina. Artistas representados mostraron su perplejidad y tildaron de ridícula la decisión.

Aunque la Consejería de Cultura y el director del EACC, Manuel García, rechazaron hablar de "censura", ésta fue la palabra que más se oyó ayer tanto dentro como fuera del espacio. García,como comisario de la muestra, de la que se ha eliminado el título original, Poéticas de la

violencia, dio detalles de las obras que hasta el 28 de marzo se podrán ver. El conjunto trata de "evidenciar una preocupación ideológica, estética y personal, heredada del siglo anterior, que sigue vigente en el tercer milenio".

"Creo que la muestra es mucho menos inquietante que cualquier imagen sobre Israel o una película de Van Damme", asegura García. Una de las piezas más controvertidas es una caja de luz de Daniel Joseph Martínez, en la que presenta el efecto de un disparo en la sien de un hombre. "Eso es ficción y está realizada con la ayuda de uno de los técnicos de efectos especiales de El señor de los anillos", comenta. Tanto García como parte de los 12 artistas de Tinieblas señalan que "no se ha entrado en el debate de la obra". Así, el artista suizo Daniele Buetti manifiesta su perplejidad: "Es completamente absurdo, ridículo y mezquino", reflejo de una "doble moral".

La misma impresión tiene Silvia Uslé, madrileña afincada en Nueva York, que no entendía el revuelo por una muestra en la que "no se ve apología de la violencia en ningún caso". "Cualquier telediario, película de Estados Unidos o videojuego es mucho peor. Creía que estas cosas no pasaban en Europa".

Antes de decidir mutilar una parte de la exposición, el consejero de Cultura, Esteban González Pons, redactó un texto que aparecerá en el catálogo si, al final, se edita, aunque con algunas "correcciones". Hablaba de las muestras de la violencia como fuente permanente e inquieta para la reflexión, el diálogo y el análisis. El trasfondo político de polémica está marcado por la determinación de Pons de reducir el margen de maniobra de la secretaria autonómica de Cultura, Consuelo Ciscar, quien promovió el nombramiento de García.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de enero de 2004