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NOTICIAS Y RODAJES

Daniel Guzmán siente el miedo y los sueños de la adolescencia

Su segundo corto, 'Sueños', premiado en el Actual de Logroño, se proyecta en 19 salas

Daniel Guzmán (Madrid, 1974) repite como director con su segundo cortometraje, Sueños. Candidato a los Goya, el corto fue presentado en la Semana de Cine Internacional de Valladolid, donde obtuvo la Espiga de Oro, y desde entonces ha recibido otros ocho galardones, el último, el miércoles, el Premio Guindilla concedido por el público en el festival Actual de Logroño. El tan premiado corto ha batido además todas las marcas de distribución proyectándose a la vez en 19 salas españolas.

"Es mi pasado, mi historia, mis 15 años". Así define el actor Daniel Guzmán Sueños, el segundo cortometraje que ha escrito y dirigido. Tiri (Adrián Gordillo), -"Me llaman así porque soy muy delgado"- y Achan (Adam Jezierski) son los dos protagonistas de esta historia que ocurre un caluroso día de verano en la misma azotea de Madrid donde Guzmán se citaba con sus amigos. También ha rescatado su bicicleta azul, en la que dan vueltas al filo de la cornisa los dos chavales en calzoncillos mientras esperan que pase algún peatón, hablan acerca de sexo, lanzan huevos a la policía o se preguntan qué quieren ser de mayores.

"La película trata de los temores, inquietudes y sueños de la adolescencia, cuando uno juega con el bien y el mal", afirma el director. Aunque dice no creer mucho en los premios, reconoce que el de Valladolid fue uno de los más importantes de su vida, "los criterios de selección del festival son muy duros y hacía más de veinte años que no lo ganaba un director español". "Nunca creí que fuésemos a ganar", señala. "Además, fue muy bonito porque vinieron los niños de la película con sus padres". A Tiri, Daniel le conoció en la escuela de boxeo: "Llevaba el brazo escayolado y cuando empezamos a rodar le hice volver a ponerse la escayola, es mi álter ego en la película y yo de pequeño siempre tenía algo roto, debía de ser muy pieza". Adam, que también se estrena en este corto, ha recibido varias ofertas para otras películas. "Me hizo mucha ilusión que a los chicos les gustase el corto nada más leerlo, han trabajado y ensayado mucho", explica Guzmán, quien reconoce que tardó mucho en decidir el final de la cinta. "Tenía tres finales y todavía hoy no sé con cuál me quedo".

"Dirigir me pone mucho la pila", asegura el actor, que actualmente interviene en la serie de televisión Aquí no hay quien viva. Daniel primero fue graffitero y gracias a la popularidad de su firma Tifón participó en un documental de la serie Crónicas urbanas. Desde entonces ha actuado en casi una docena de películas, con directores como Fernando León, Fernando Colomo o María Barroso. La idea de saltar al otro lado de la cámara le vino hace tres años con un proyecto que todavía sigue pendiente. "Presenté un guión para un largometraje al Ministerio de Cultura para obtener financiación y gustó". Debutó como director en 2000 con Inseguridad, un cortometraje realizado y posproducido en un día, "un gran ejercicio de formación". Después vino el documental Mar de fondo sobre la catástrofe del Prestige. Tras el éxito cosechado con Sueños, Guzmán se plantea seguir dirigiendo aunque no renuncia a la interpretación. "En principio, soy actor, llevo 10 años en esto y me gustaría compaginar las dos cosas". Le esperan dos proyectos como director: el largometraje A cambio de nada y un guión que su productor César Martínez ha puesto en sus manos, Arena en los bolsillos. Sin embargo, Guzmán lo tiene claro: "La realidad está abajo, los sueños arriba y no hay realidad más fuerte que un golpe contra la acera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 2004