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Corea del Norte permite inspeccionar sus planes nucleares a expertos estadounidenses

Una misión privada visitará la central de Yongbyon, donde presuntamente se fabrican armas

El Gobierno de George W. Bush, que hace unos meses bloqueó el viaje de una delegación política a Corea del Norte, ha aceptado ahora la invitación de ese Gobierno para que una comisión privada de científicos y expertos inspeccione las instalaciones de una planta nuclear. El Gobierno coreano pretende demostrar que posee programas avanzados de fabricación de armamento nuclear; de ese modo, podrá usar la promesa de desarme en las conversaciones oficiales que espera mantener en los próximos días con Estados Unidos, Rusia y tres países de la zona.

El viaje parece diseñado para completar una nueva estrategia diplomática para con los enemigos históricos que Bush mantiene en su lista negra. Corea del Norte forma parte del eje del mal creado por el presidente de Estados Unidos. Con Irak invadido e Irán en pleno proceso de aproximación por solidaridad con las víctimas del terremoto, la Casa Blanca parece dispuesta a aceptar movimientos que permitan en el futuro borrar también a Corea del Norte de esa lista de enemigos.

Paradójicamente, Corea del Norte ha cometido de manera pública los pecados que Estados Unidos acusaba a Irak de cometer en privado. Meses antes de la invasión de ese país, el régimen coreano confirmaba y presumía de la existencia de programas nucleares en su país, expulsaba con gran propaganda a los inspectores internacionales de armamento y amenazaba agresivamente a sus países vecinos.

El Gobierno de Estados Unidos disimulaba sistemáticamente ante cualquiera de estas provocaciones. Ahora, con Irak ocupado y Libia e Irán en proceso de deshielo, la oferta de visita formulada por Corea del Norte parece perfectamente conveniente.

Hace sólo unos meses, la Casa Blanca bloqueó un viaje similar de una delegación política. Aunque en esta ocasión la delegación es privada, el Gobierno de Estados Unidos ha permitido discretamente que el viaje se lleve a cabo.

Según el diario USA Today, en la delegación viajarán varios asesores de política internacional que trabajan en el Senado, ex diplomáticos del Departamento de Estado y al menos dos expertos en armamento nuclear, uno de ellos Sig Hecker, que dirigió el Laboratorio Nacional de Los Álamos entre el año 1985 y el año 1997. La lista se ha formado cuidadosamente para que no incluya ningún científico, político o diplomático en activo.

Corea del Norte les va a permitir inspeccionar entre el seis y el diez de enero las instalaciones de la planta nuclear de Yongbyon, montada en la época de influencia soviética y activamente involucrada en el desarrollo de programas de armamento nuclear. Será la primera inspección desde la expulsión de las delegaciones de Naciones Unidas hace algo más de un año.

Corea del Norte trata de demostrar que tiene bombas nucleares o capacidad para fabricarlas, una declaración que Estados Unidos no consentiría a cualquier otro país del mundo. Sin embargo, el permiso de inspección se contempla como una manera de convertir ese programa nuclear en elemento de negociación para futuros contactos diplomáticos. Los Gobiernos de Washington y de Pyongyang esperan que en los próximos meses pueda haber una ronda de negociación a seis bandas con Rusia, China, Japón y Corea del Sur.

George W. Bush ha dado varias muestras de su disposición a avanzar en esa vía diplomática. Hace unos días se anunció el envío de 60.000 toneladas de alimentos a Corea del Norte; al mismo tiempo, el Gobierno de ese país ha anunciado que desea resolver el conflicto de manera pacífica. La propuesta es relativamente simple: ayudas económicas y garantías de seguridad y no invasión por parte de Estados Unidos a cambio del desmantelamiento de los programas nucleares.

Mientras tanto, Libia ha empezado a presionar a Estados Unidos para que precipite el levantamiento de las sanciones tras el compromiso de abandono de sus programas de armamento.

El primer ministro de ese país magrebí ha pedido que las sanciones terminen antes del 12 de mayo próximo o su país no abonará los seis millones de dólares de compensación a cada familia del atentado del avión de Pan Am que se estrelló en Lockerbie. Un portavoz del Departamento de Estado tan sólo aseguró que su país está "preparado para conversar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 2004