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La exposición 'Lucio Muñoz íntimo' abre las 'casas del alma' del artista

El Museo Juan March de Palma exhibe 58 piezas fechadas entre 1953 y 1997

"Un cuadro es un fragmento del trayecto recorrido. Un pequeño resumen de la experiencia vivida". El pintor Lucio Muñoz (1929-1998), dos años antes de morir, dejó dichas éstas y otras reflexiones en una conferencia en la Universidad Complutense de Madrid. Fue casi un testamento sobre su concepción del arte y la historia. Ahora, y hasta el 14 de febrero, el Museo de Arte Español Contemporáneo de la Fundación Juan March, en Palma de Mallorca, acoge la colección Lucio Muñoz íntimo, que reúne retazos esenciales de la obra de un potente artista de sigilos, un informalista.

Las obras que se exhiben en Palma de Mallorca, de formato pequeño y mediano, son arquitecturas mínimas donde las pátinas, los objetos, los colores, las maderas raspadas, quemadas y astilladas, los gestos y hasta las imágenes abstractas parecen flotar en el aire. "El rigor que aplicaba a su pintura guarda una estrecha relación con el rechazo a lo que podríamos llamar 'exquisitez", dice Rodrigo Muñoz Avia, hijo del artista, que reitera este argumento para explicar por qué el pintor "se prodigó poco" a lo largo de su dilatada carrera.

En el texto del catálogo de la exposición, Rodrigo Muñoz Avia rememora el reencuentro que tuvo con el conjunto de la plástica del padre una vez muerto éste, cómo penetró en el estudio del pintor ya desaparecido y qué sintió cuando descorrió las cortinas del taller vacío que en aquel mismo momento, cuenta, "se inundó de luz".

"Armonía y poesía del conjunto, coherencia", destaca el hijo del artista al recordar el viaje retrospectivo que hizo, la reconstrucción de la trayectoria de Lucio Muñoz, al comentar la selección de las piezas que ahora muestra la Fundación Juan March, y que en una versión más reducida se mostró ya en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca.

Estímulos

La selección que puede verse en la sala de muestras temporales del Museo de Palma de Mallorca incluye 58 obras firmadas por el pintor entre 1953 y 1997. Son, en su mayoría, ceras, papeles, tablas, óleos, collages y grafitos que proceden de colecciones particulares. La mirada quieta, los horizontes cercanos y las heridas sigilosas, apenas luminosas, dominaron una buena parte del proceso creativo de Lucio Muñoz, amante de la literatura y de la música, expresiones que, se resalta en la presentación de Lucio Muñoz

íntimo, "fueron estímulos constantes de su creación plástica. Sus obras se presentan como evocaciones de un mundo interior; espacios para la reflexión, sugerencias para comprender el mundo".

El Museo Juan March de Palma de Mallorca pretende que en la presentación de las piezas íntimas del artista estén representadas "las obras más reposadas, de cámara, menos conocidas", donde se consigna "la capacidad expresiva de la materia y su constante afán investigador".

La austera madera es la gran protagonista de la exposición, y también se evoca la desnuda y serena belleza de las últimas piezas creadas por Lucio Muñoz. "La utilización del papel en un momento determinado le proporcionó espontaneidad, flexibilidad e independencia en sus paisajes interiores, cargados de misterio y emoción", señala Rodrigo Muñoz Avia.

Éste reseña además que la muestra Lucio Muñoz íntimo contiene "grandes o pequeñas casas de alma donde mi padre, día a día, año tras año, guardó copias de su propia alma, una y múltiple a la vez, siempre la misma y siempre distinta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 2004