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España mantiene sus cuotas de pesca pero deberá recuperar cigala y merluza

La UE da marcha atrás en los severos recortes previstos para incidir en las medidas de control

La enorme capacidad pesquera española podrá mantener durante el próximo año un nivel de actividad similar o sólo ligeramente inferior al actual, pero deberá acometer en pocos meses duros ajustes en la pesca de las especies más amenazadas de sus caladeros: la cigala y la merluza. Tal ha sido el resultado del Consejo de Ministros de Pesca prenavideño que establece cada año las capturas máximas autorizadas de cada especie para toda la UE y la cuota de cada país, parámetros que han empezado a ser secundarios porque por vez primera se ha iniciado la senda que reducirá el mercadeo anual: planes de recuperación a largo plazo para caladeros esquilmados y mejora de los controles.

Muchas de las drásticas reducciones de capturas que la Comisión Europea había puesto sobre la mesa para empezar a negociar pasaron, un año más, a mejor vida. Y ello a pesar de que los informes científicos, como el del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), alertaban de la dramática situación de algunas especies en ciertos caladeros, como la cigala y la merluza de las aguas de la península Ibérica (cornisa cantábrica, costas de Galicia y Portugal y golfo de Cádiz).

A cambio, España se ha comprometido por escrito a adoptar "lo más pronto posible del año 2004" planes de recuperación de esas dos especies, planes a largo plazo (de 5 a 10 años) que podrán incluir artes de pesca menos destructivas, nuevas zonas de veda y "limitación del esfuerzo pesquero", lo que significa obligar a los barcos a parar un número determinado de días al mes.

Reducción de capturas

La Comisión Europea deseaba introducir tales medidas desde el 1 de enero próximo, aparte de acometer una drástica reducción de las capturas admitidas, pero España logró posponer un sacrificio que ve casi inevitable: "No estamos en contra de esas nuevas medidas. No son malas en sí mismas, pero lo que no queríamos era un plan que la Comisión nos ponía sobre la mesa de la noche a la mañana. Nosotros ya estábamos trabajando en ello", dijo el ministro Miguel Arias Cañete. Y añadió: "No será un año de tranquilidad porque deberíamos este próximo año empezar a poner también orden en casa. Muchos caladeros nacionales, con pescadores de diferentes autonomías que tienen reglas distintas, están muy necesitados de ese orden".

Este discurso del veterano ministro español pareció convencer al comisario europeo Franz Fischler, que comulgó tan prontamente con las propuestas de Arias Cañete que incluso fue acusado por Francia de haber sido "comprado" por los españoles.

Todos los ministros, sin embargo, terminaron el consejo aparentemente satisfechos. Fue unánime el voto por los planes de recuperación. Aprobaron uno de ellos, inmediato, para la merluza de los caladeros del norte (Gran Sol, mar del Norte y golfo de Vizcaya, entre otros) y otro para el bacalao del oeste de Escocia y aguas danesas.

Las ventajas de este tipo de planes son diversas. Se basan en análisis científicos sobre la biomasa existente y la considerada ideal, lo que da menos margen a la negociación política; establecen un máximo de capturas que varía poco de un año a otro, lo que evita el mercadeo en la UE; fijan reducciones de pesca a largo plazo, lo que evita el recorte drástico de un año a otro para una rápida recuperación del stock; imponen (aunque no siempre) zonas de veda y "limitación del esfuerzo pesquero", lo que garantiza mejor que las simples cuotas el cumplimiento de los límites de captura pactados, y obliga a mejorar los controles, burlados con demasiada frecuencia.

Advertencia

Por todo ello, y a pesar de la complacencia de los responsables nacionales de la Pesca, Fischler advertía ayer tras una noche de insomnio: "El año no será fácil debido a los planes de recuperación".

Esos planes y la mejora de los controles son concebidos ahora como piezas clave de la Política Pesquera Común de la Unión Europea. Hace sólo un mes, la Comisión denunciaba a España y al Reino Unido por engañar en el control de las capturas con sistemas diversos e imaginativos: bodegas clandestinas para ocultar el pescado, declaraciones falsas y hasta manipulación de los sistemas GPS para escapar a la vigilancia vía satélite. Fuentes comunitarias aseguran que hay países que han llegado a exportar en un año más toneladas de pescado de las que tenían asignadas para pescar.

La obligación de separar y etiquetar las especies en cajas distintas ya dentro del barco y, sobre todo, la reducción del esfuerzo pesquero, limitando los días de faena mensuales (ayer se aprobaron entre 12 y 20 para el bacalao en los caladeros franceses e irlandeses) se contemplan como medidas más efectivas para cumplir las cuotas asignadas y evitar la destrucción del fondo marino. Más efectivas que los aleatorios controles portuarios en países como España, que registran decenas de miles de desembarcos anuales.

Según la reforma de la Política Pesquera aprobada en diciembre del pasado año, la UE mantendrá durante todo el próximo año sus ayudas a la modernización de la flota. Fischler anunció ayer que a partir de ahora habrá también fondos comunitarios para afrontar las restricciones impuestas por los planes de recuperación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 2003