Entrevista:LOURDES CHAMORRO | Secretaria del Plan Nacional sobre el Sida

"Ahora hay que atender la calidad de vida de los enfermos de sida"

El 15 de septiembre pasado Lourdes Chamorro, de 32 años, nacida en León, dejó el Área de Salud Pública de la Comisión Europea en Luxemburgo para ocupar la secretaría del Plan Nacional sobre el Sida. Llega en un momento de cambio: la enfermedad afecta cada vez más a mujeres y heterosexuales, y el descenso en el número de casos se frena. El miércoles el Ministerio de Sanidad dio los últimos datos sobre la epidemia en España, que confirmaban que el número de nuevos casos se estabiliza.

Pregunta. Parece que vivimos un fin de ciclo con el sida, ¿qué podemos esperar?

Respuesta. Es indudable que el avance tecnológico y la terapia de alta efectividad han sido decisivos para el curso de la epidemia, pero no creo que se pueda decir que la reducción del número de casos sea únicamente debido a la terapia. En España gran parte del dramatismo de la epidemia se debía a los usuarios de drogas por vía parenteral. Con ellos el trabajo para la reducción de daños y la prevención han sido inmensos. Por eso la reducción del número de casos es drástica. Ahora llega una epidemia mucho más distribuida entre todas las poblaciones vulnerables.

"Hay que conseguir un censo de afectados que respete la confidencialidad"

P. La supervivencia de los enfermos ha aumentado a costa de importantes efectos secundarios. ¿Cómo los va combatir?

R. La terapia de alta eficacia está haciendo que las personas no mueran de sida, sino que mueren de otras cosas. Pero es verdad que los efectos secundarios son muy severos y son muy duros, y se van haciendo más evidentes ahora que los pacientes viven más años. Antes, con la supervivencia era bastante: Ahora hay que atender la supervivencia y la calidad de vida.

P. ¿Por ejemplo?

R. Desde el Plan se está trabajando en una guía de trasplante de órgano sólido, que ofrece una alternativa que hace unos años era impensable, porque no se veía la necesidad de trasplantar órganos en pacientes con VIH.

P. Uno de los efectos secundarios que más preocupa a los infectados es la distribución anómala de la grasa (lipodistrofia), porque hace visible su enfermedad y es causa de discriminación. Aunque teóricamente la Seguridad Social ofrece cirugía reparadora, apenas se hace. ¿Va a hacer algo al respecto?

R. La lipodistrofia entra en lo que es la calidad de vida y estos temas son los que tenemos que empezar a trabajar, pero ahora mismo no está planteada ninguna reunión ni hablar con los gerentes de los hospitales para que la incluyan.

P. Otro tema que les preocupa es el acceso a los nuevos fármacos. ¿Qué se puede hacer?

R. Para empezar, eso es competencia de Farmacia, y la decisión de cuántos pacientes van a participar en ensayos o van a recibir tratamiento compasivo es de las compañías.

P. Sí, pero se puede influir. Por ejemplo, el Foro Español de Activistas de Tratamiento ha logrado que Boehringer ofrezca ampliar el acceso a su último medicamento, el tripanavir. Si ellos pueden, el Plan lo tendría más fácil, ¿no?

R. En este caso se han empezado a poner en marcha los criterios de asignación y de reparto para asegurar que ese producto llega a quienes más lo necesitan. Ésa ha sido la principal actividad que he tenido con Farmacia, y la información que tengo es que ha empezado a funcionar bien y que se están dando los primeros tratamientos y que a mitad del año que viene se darán más.

P. Hace años que las autoridades hablan de unos 125.000 infectados por el VIH en España. ¿Cuándo habrá una cifra real?

R. Esto no pasa en ninguna otra enfermedad de declaración obligatoria. Hay que conseguir un censo de afectados que respete la confidencialidad. El objetivo es saber qué está pasando con la epidemia. No tiene ningún interés saber el nombre y apellido de las personas. No se trata tanto de saber si son 3.000 o 3.002, sino de saber cuál es la tendencia. Para actuar podríamos relajar las exigencias metodológicas.

P. Hay ONG que dicen se analiza a la gente sin avisar. ¿Es verdad?

R. No, evidentemente, no. La prueba no se le puede hacer a nadie sin un consentimiento informado.

P. Últimamente se habla mucho de la incidencia del sida entre inmigrantes. ¿No se corre el riesgo de marginarles más?

R. Por definición, desde el punto de vista de la salud, el inmigrante es un trabajador sano. Dicho esto, sí que es verdad que tienen una mayor vulnerabilidad a la hora de recibir los mensajes. Lo que hay que hacer es aplicar todas las medidas de prevención de una forma transversal, y desde el reconocimiento de la cultura del tipo de persona a las que te diriges. Es preciso también tener una cierta sensibilidad cultural.

P. Su cargo es político. ¿No teme quedarse en la calle después de las próximas elecciones?

R. De septiembre a marzo se pueden hacer muchísimas cosas. Hay que dar respuesta a estos nuevos retos que surgen con el cambio de la epidemia y yo no me voy a esperar hasta marzo para empezar a trabajar. Yo estoy trabajando como si fuera a quedarme para siempre, porque además, lo haga yo o lo haga otro, lo que está claro es que las prioridades están ahí.

Lourdes Chamorro, secretaria del Plan Nacional sobre el Sida.
Lourdes Chamorro, secretaria del Plan Nacional sobre el Sida.ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de noviembre de 2003.

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