Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:CLÁSICOS DEL SIGLO XX (2)

'Tiempo de silencio', de Luis Martín-Santos

La novela que revolucionó la narrativa española contemporánea, en la colección de EL PAÍS

Luis Martín-Santos (1924-1964), médico psiquiatra y escritor, es uno de los casos más ejemplares de la conmoción e influencia que puede llegar a provocar la publicación de una primera novela. Tiempo de silencio, obra que mañana podrá adquirir por 1 euro quien compre un ejemplar de EL PAÍS, publicada en 1962, supuso el brillante pistoletazo de salida de una forma de narrar, de un estilo y una estética superadora de la hasta entonces predominante novela social. La incorporación de nuevas técnicas como la utilización del monólogo interior, con la que ya había deslumbrado décadas atrás Joyce en su Ulises, o los cambios del punto de vista del narrador, aplicados a una descripción de los distintos estratos sociales de la gran ciudad -desde la chabola al piso burgués-, en los que la ironía y el afán de la renovación estilística son algunas de sus constantes, consolidaron y alentaron el trabajo de los escritores españoles -desde Sánchez Ferlosio y Martín Gaite a Juan Goytisolo, García Hortelano, Aldecoa o Juan Benet-, que, con la espectacular irrupción de los autores latinoamericanos del llamado "realismo mágico", cambiaron radicalmente el panorama literario español.

Punto de corte

Nada fue ya igual en el panorama de la literatura española después de la aparición de Tiempo de silencio. Era la primera novela de un psiquiatra residente en San Sebastian, un hombre poco conocido que siendo un veinteañero había frecuentado los ambientes literarios de Madrid. Luego había marchado a Alemania para terminar establecido en la capital donostiarra.

La conmoción provocada por Luis Martín-Santos fue enorme. La corriente predominante hasta entonces había sido el realismo objetivista plasmado con maestría en El Jarama, la novela de Rafael Sánchez Ferlosio publicada en 1956, o Nuevas amistades, obra de Juan García Hortelano aparecida tres años después. También el realismo social tenía una gran influencia, simbolizada quizá por obras como Gran Sol, de Ignacio Aldecoa, o Campos de Nijar, el libro con el que se dio a conocer Juan Goytisolo en 1959.

Luis Martín-Santos utilizó con habilidad la segunda persona y el monólogo interior, que combinó con un lenguaje intelectual y preciso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 2003

Más información