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Tribuna:

La vida como poema

La muerte, anunciada o súbita, nos sorprende siempre. La de Miquel Martí Pol es especialmente dolorosa, a pesar de que fuéramos conscientes de su frágil salud. Su trayectoria ha sido intensa y fructífera poéticamente y su valiosa obra ha sido capaz de llegar a un público mucho más amplio de lo que es habitual en poesía. El mundo del poeta se centra en su propio ámbito vital, que se irá ensanchando progresivamente. Su primer libro publicado, Paraules al vent, obtuvo el Premio Ossa Menor en 1953. Este libro revelará las claves esenciales del poeta, aquellas que, tras etapas intermedias, más determinadas por hechos circunstanciales, se reafirmarán en las obras de madurez.

A su preocupación por lo popular inmediato de El poble (1956-1958) seguirá un realismo marcado por lo social con La fábrica (1958-1959), coincidiendo con el generalizado despertar contra la dictadura. Con el tiempo aumentará la sabiduría y el rigor expresivos y también una mayor interiorización. Ésta puede deberse en gran parte a la esclerosis múltiple que padecía.El título de uno de los poemas de Quadern de vacances (1976), 'Aprenentatge de la solitud' ('Aprendizaje de la soledad'), resulta significativo de su nueva situación personal. Soledad en la vida cotidiana y, a un tiempo, aumento de su prestigio, que crecerá considerablemente tras la publicación de libros como Estimada Marta. La poesía se convertirá, para el poeta, en arma de defensa ante su enfermedad. Escribir ha sido hasta ayer, para él, su manera de vivir.

José Corredor-Matheos es poeta y crítico de arte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 2003