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CLÁSICOS DEL SIGLO XX (2)

'Don Juan', de Gonzalo Torrente Ballester

EL PAÍS ofrece la novela del autor gallego en la que reivindica la rebeldía del Tenorio

Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999), catedrático de instituto, crítico teatral, novelista, dramaturgo, ensayista y, siempre, un apasionado lector, manifestó en su juventud un cierto interés por el nacionalismo gallego moderado; posteriormente se afilió a la primera Falange para distanciarse del régimen político en sintonía con uno de sus mejores amigos, Dionisio Ridruejo. Si su vocación inicial fue la de autor de teatro, su reconocimiento y popularidad, aunque tardía, la alcanzó con la narrativa. Su trilogía Los gozos y las sombras, que acabó de publicar en 1962, siendo ya un escritor marginado por el régimen, fue adaptada en una serie por la televisión estatal años más tarde, y le catapultó a la fama. En 1963 publicaría Don Juan, la novela que mañana podrá comprar por 2,95 euros quien adquiera EL PAÍS. En 1972, y tras residir seis años en Estados Unidos, conseguiría el Premio de la Crítica por su novela La saga / fuga de J. B., con la que obtendría también el favor del público. En 1975 ingresó en la Real Academia Española. En su última etapa, el escritor, fallecido en 1999, recibió los galardones más importantes de la literatura española: en 1981, el Premio Nacional de Narrativa; en 1982, el Príncipe de Asturias de las Letras, y en 1985, el Premio Cervantes.

Incómodo para el régimen

Durante el breve periodo de libertad que fue la II República, Torrente Ballester se interesó por el galleguismo moderado. Tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, sin embargo, se apresuró a mostrar su adhesión a la Falange. Pero desde el principio fue un autor incómodo para el nuevo régimen.

El viaje del joven Tobías, obra teatral de 1938 inspirada en un relato bíblico, estuvo a punto de ser prohibida por las autoridades. Peor suerte tuvo cinco años más tarde la primera novela del escritor, Javier Mariño, que aguantó tres semanas en los escaparates hasta que se dio la orden de secuestrar la edición.

En 1962, Torrente firma un manifiesto contra la manipulación informativa que sufren la huelgas mineras de Asturias. Como consecuencia, pierde su plaza de profesor y se le impide continuar colaborando en la prensa y la radio. Se suspende cualquier publicidad o reseña de La Pascua triste, última parte de Los gozos y las sombras. Publica después su Don Juan, con escasa repercusión por su marginación oficial, y se ve obligado a realizar traducciones del francés y el alemán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de noviembre de 2003

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