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Un estudio revela cómo las células madre adultas reparan tejidos cardiacos y hepáticos

Las células multipotentes se fusionaron en vez de transformarse en un ensayo en ratones

Existen indicios de la capacidad de las células madre de la médula ósea (adultas) de regenerar determinados tejidos, pero no estaba claro cómo se puede producir este fenómeno. Frente al concepto extendido de que las células multipotentes se diferencian y se transforman en cardiomiocitos, hepatocitos o neuronas, un equipo dirigido por Arturo Álvarez Buylla ha detectado en un estudio con ratones una "fusión espontánea" entre las células madre y las del tejido cardiaco, hepático o neuronal. En el ensayo participaron cuatro españoles.

Al fusionarse, las células madre extraídas de un adulto aportan material genético nuevo que sustituye al dañado, apunta Manuel Álvarez Dolado, investigador del Hospital General de Valencia, primer autor del artículo que ayer avanzó Nature en su edición electrónica. De este modo, cuando antes del tratamiento había "neuronas a punto de morir o con un defecto, la célula medular las identifica, se fusiona y las revitaliza sin alterar sus conexiones e incorporando un núcleo nuevo". Junto a Álvarez Dolado, que durante la investigación formaba parte del departamento de neurocirugía de la Universidad de California, también participaron en el estudio los españoles Ricardo Pardal, de la Universidad de Michigan; Carlos Lois, del Instituto de Tecnología de Massachusetts -entidad coordinadora del proyecto, y José Manuel García Verdugo, del Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia.

Los investigadores no descartan que en otros casos, como en el intestino, el pulmón o el músculo esquelético, la regeneración que se produce con el tratamiento con células madre medulares se deba a que se diferencian y evolucionan hasta transformarse en este tipo de tejido, como se ha visto en laboratorio. Sin embargo, el ensayo apunta hacia otro fenómeno: "Descubre un nuevo comportamiento celular, el de la fusión; y un cambio conceptual en la terapia celular y la genética".

Álvarez Dolado destacaba también que el experimento se realizó a través de un trasplante de médula ósea convencional practicado en ratones, sin selección ni cultivo previo. Los animales se habían modificado genéticamente, de forma que al entrar en contacto los genes de los donantes con los del receptor, las células fusionadas tomaban una coloración que las hacía visibles.Tras inyectar la médula en el peritoneo, una zona de gran irrigación sanguínea que permitió que las células madre se extendieran por todo el cuerpo, los investigadores detectaron fusiones espontáneas en tejido cardiaco, neuronal y hepático.

El investigador destacó el hecho de que, en contra de la mayor parte de los ensayos con células madre adultas, no ha habido un trabajo previo in vitro de selección ni de cultivo y derivación, ni una implantación directa en el tejido a regenerar, sino un simple trasplante de médula, lo que permitiría ahorrar todo el trabajo previo de laboratorio. También reconoció que el número de fusiones ha sido "relativamente bajo", aunque espera encontrar un número mayor en futuros ensayos en ratones infartados o con dolencias hepáticas.

Mecanismo desconocido

La fusión celular explicaría el éxito en algunos de los ensayos realizados en pacientes con corazones infartados con células madre adultas (de médula), como explicaba ayer José Manuel García Verdugo, catedrático de Biología Celular de la Universidad de Valencia y participante del estudio. Pero deja en el aire muchas preguntas. Algunas tienen que ver con la explicación de la fusión. "Suponemos que las células dañadas emiten alguna señal que atrae a las de médula ósea pero desconocemos el mecanismo", admitía ayer el investigador. Tampoco se conocen cuáles son las células madre capaces de fusionarse más allá de que son hematopoyéticas (las que producen la sangre). Ni saben hasta que punto, al circular por el torrente sanguíneo, las células madre pueden regenerar de forma natural tejidos dañados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de octubre de 2003

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