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El Prado recibe de nuevo a Manet y abre sus salas a la pintura moderna

La primera retrospectiva sobre el artista francés reúne 58 pinturas y 52 dibujos y grabados

"Bonjour monsieur Manet". El director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, saludó con estas palabras la primera retrospectiva que se celebra en España sobre el artista francés Édouard Manet (1832-1883), considerado el pintor de la vida moderna. La galería central ha modificado la distribución de los cuadros para colocar a Manet junto a los grandes maestros, como Velázquez, Ribera, Goya y Murillo, que conoció en su visita al museo, el 1 de septiembre de 1865. El montaje de 58 pinturas y 52 dibujos y grabados se abrirá al público el próximo martes.

Los cuadros Cristo escarnecido por los soldados, El pífano, Filósofo y El balcón son el resumen de la exposición Manet en el Prado, colocados a lo largo de la galería central, vecinos de las mejores pinturas del Siglo de Oro español y de Goya. La sala XII, dedicada a Velázquez, ha trasladado sus cuadros por las obras de ampliación que afectan a la planta inferior, donde estaba situado el salón de actos, lo que permite establecer paralelismos entre el trabajo de Manet y los maestros españoles.

Es la retrospectiva más completa sobre Manet, tras las realizadas en París y Nueva York hace 20 años, con motivo del centenario de su muerte. La reciente exposición sobre Manet y Velázquez ha permitido los mejores préstamos del Museo d'Orsay, de París, y el Metropolitan, de Nueva York, junto a las colaboraciones de una treintena de instituciones y coleccionistas privados, entre ellas el Museo Thyssen-Bornemisza, que aporta Amazona sobre fondo azul, una de las escasas obras de Manet que se pueden ver en España.

La producción del Prado, con una inversión cercana a los dos millones de euros, cuenta con el patrocinio de la Fundación Winterthur, del Grupo Crédit Suisse, y la colaboración de la Comunidad de Madrid, en la promoción entre los seis millones de turistas que cada año visitan la ciudad. El lunes será inaugurada por la infanta Elena y el martes se podrá visitar, hasta el 11 de enero.

Para el director del Prado, se trata no sólo de las relaciones entre Manet y la pintura española, sino de un retrato de uno de los artistas más influyentes del siglo XX, el pintor de la vida moderna, en relación con la historia del Prado. "Es extraordinario ver a Manet, Rubens, Velázquez, Goya, como una secuencia de pintura moderna, la vanguardia del siglo XIX, con la gran historia del arte", declaró Miguel Zugaza. "Si con la exposición de Vermeer mostramos lo que no tenemos y con la de Tiziano se puso en valor la propia colección, Manet significa la proyección moderna y cosmopolita del Prado".

Manuela Mena, jefa de conservación del museo y comisaria de la exposición, entra en el siglo XIX, tras sus habituales trabajos en el XVII y XVIII, de la mano de Manet para rendir un homenaje al artista que "mejor destacó la importancia de la pintura española, su modernidad y fuerza creativa". También quiere destacar la evolución de su pintura, "desde el borde de la antigüedad clásica, el clasicismo, a la modernidad absoluta", a pesar de un "camino difícil" de oposición familiar, de la crítica oficial y los ataques del público.

"Manet viene a España de incógnito para ver si el camino era correcto y se encuentra en el Prado con la pintura de Goya, Ribera y Velázquez. Llegó a decir que Tiziano al lado de Velázquez era como de madera. Apreció la corrida de toros, como un drama profundo de la vida y la muerte. Sabía que estaba en el buen camino y que no se iba a apartar de él. En sus 10 últimos años, evoluciona siendo un adelantado, y su técnica abstracta le lleva de forma natural al impresionismo", declaró Manuela Mena.

Mena opina que en sus últimas obras está también el concepto de la abstracción, de la pintura abstracta. "Es el padre de la modernidad, no está muerto, sigue transmitiendo una gran fuerza con enorme inteligencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de octubre de 2003