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Reportaje:

Artistas en un espacio sagrado

La Fundación Silos reúne en unos coloquios a Rafael Moneo, Miquel Barceló, Gustavo Torner y Daniel Giralt-Miracle

La iglesia de Ronchamp, de Le Corbusier, y la capilla Rothko, en Houston, se citaron como ejemplos de espacios sagrados de la arquitectura y el arte contemporáneos frente a los grandes monumentos de las catedrales góticas. La Fundación Silos quería conocer las reflexiones de una serie de artistas sobre la creación en el ámbito religioso e invitó al arquitecto Rafael Moneo, al pintor Miquel Barceló, al escultor Gustavo Torner y al historiador del arte y crítico Daniel Giralt-Miracle a participar en unos Diálogos sobre el espacio sagrado, celebrados en el Museo Nacional Reina Sofía, de Madrid.

En la primera jornada, Moneo confesó que se sintió "muy intimidado" cuando fue seleccionado, entre otros arquitectos (Gehry, Venturi, Calatrava), para construir la catedral de Los Ángeles, un espacio poco habitual en la cultura occidental desde el Renacimiento. En un tiempo de "pérdida de contacto con Dios", ya no se construye "la casa de Dios" con la "claridad y la lógica" de las catedrales góticas. Considera que la arquitectura religiosa se identifica "con nuestras experiencias y sentimientos, a escala pequeña". A través de diapositivas, explicó que la catedral de Los Ángeles está dominada por el símbolo de la cruz, desde la planta al exterior, con un especial tratamiento de la luz en las capillas, "próxima a la espiritualidad barroca", y el tránsito de los fieles hacia el "encuentro con el último espacio de soledad y rito".

Panes y peces

Miquel Barceló, sin imágenes, contó el trabajo que realiza en los últimos años para una capilla de la catedral de Palma de Mallorca, sobre el tema bíblico de la multiplicación de los panes y los peces. En lugar de una pintura al fresco, Barceló eligió grandes piezas de cerámicas, con las que mantiene "una relación muy física, sensual y eficaz". Con el ejemplo de Miró-Artigas, que dividían en trozos sus grandes murales, las paredes de la capilla serán cubiertas de un puzle de panes, peces, frutas, carnes, con colores intensos, cercano a los temas "orgánicos y naturales" del artista. También construye los vitrales. De la arcilla fresca le gustan las huellas que enseña, "desde las caricias a los puñetazos".

En la jornada de ayer, Gustavo Torner comentó el espacio Torner que se va a crear en la iglesia de san Pablo, de Cuenca, la próxima primavera. El artista ha donado casi toda su producción, unas 600 obras, depositadas en el Reina Sofía, y una treintena de ellas, pinturas y esculturas, se montarán en una arquitectura efímera dentro de la iglesia, que tiene "una portada barroca absolutamente loca, y con un interior bonito de proporciones de transición del gótico al Renacimiento". El artista se refirió a los espacios sacros, la confusión en llamar "espacio al hueco" y la intención de sus cuadros de "conciliar opuestos".

Daniel Giralt-Miracle, comisario del Año Gaudí, se centró en la cripta de la colonia Güell, de Barcelona, que Gaudí dejó inacabada en 1917. "Es el espacio sacro más imponente para la meditación, un espacio distinto donde se concentra la energía, el lugar para un culto abierto y participativo que se adelanta al Vaticano II. El espacio sacro tiene que ver con todas las religiones".

El abad de Santo Domingo de Silos, Clemente Serna, y Martín Eyries, presidentes de la Fundación Silos, situaron las jornadas en la difusión de los valores espirituales y culturales. El 30 de octubre comienza un ciclo sobre figuras de la espiritualidad en la Fundación J. A. Castro, de Madrid, y el 7 de noviembre, en Silos, el escritor Álvaro Mutis hablará sobre Poesía y espíritu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de octubre de 2003