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España y Polonia hacen frente común para defender su poder en la UE

"No estamos solos. Somos dos y la razón", le dice Kwasniewski a Aznar

El proyecto de Constitución europea elaborado por la Convención no pasará. Tal parece el lema del frente común anunciado ayer en Madrid por el jefe del Ejecutivo, José María Aznar, y el presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, para impedir que Francia, Alemania y los demás países grandes de la UE impongan el sistema de votos perjudicial para los más pequeños que ha introducido el texto elaborado bajo la dirección de Valery Giscard d'Estaign. Ni el polaco ni el español utilizaron la palabra "veto", pero dejaron claro que no aceptarán esta reforma de lo acordado en 2000 por los Quince en Niza.

Kwasniewski fue especialmente tajante, al presentar su oposición a la reforma del Tratado de Niza como "una cuestión de principios", que no tiene alternativa. "El Tratado de Niza fue la base legal sobre la que se hizo la consulta para preguntar al pueblo polaco si estaba o no a favor del ingreso en la UE, y cualquier otra cosa sería inaceptable", explicó. "No podemos presentar a nuestra opinión pública este cambio de principios", añadió. "Otra cosa no podría ser aprobada por el Parlamento ni sería ratificada en referéndum".

También Aznar mencionó que el Tratado de Niza ha sido ratificado por el Parlamento español, pero no por otros de los 25 miembros de la Unión ampliada, y precisó que reformar un acuerdo de manera que, cuando todavía está en proceso de ratificación, ya no valga, "induce a desconfianza política". "Hay que respetar lo acordado", proclamó en consecuencia.

Preguntado por si hay alguna posible vía de acuerdo intermedia, como moderar el peso de los grandes en el sistema de voto previsto por la Convención y atribuir más euroescaños a los países menores, el presidente español respondió: "No conviene entrar en una especie de mercadeo de eurodiputados antes de comenzar la negociación. Esas cosas no pertenecen a la política seria".

Menos poder de bloqueo

El Tratado de Niza estableció una distribución de votos en el Consejo Europeo por la que a España y Polonia, los mayores países de los medianos, les correspondieron 27 votos, dos menos que a los grandes, que les permitían bloquear decisiones con el apoyo de dos países grandes y uno mediano. El mismo tratado les atribuyó 50 eurodiputados a cada uno.

La Convención, reflejando un acuerdo franco-alemán, ha introducido el criterio de que las decisiones serán válidas si están aprobadas por una mayoría de Estados que representen el 60% de la población de la UE. Este sistema reduce considerablemente las posibilidades de bloqueo de los Estados menores, y sanciona la supremacía de los grandes, especialmente la de Alemania.

Para España y Polonia, ésa es la única propuesta digna de un consenso, que la Convención no alcanzó. "Los que pedimos que se mantenga Niza, pedimos que se mantenga el consenso. Son los otros los que quieren romperlo", dijo Aznar, tras reiterar que la Convención sólo tenía mandato para "preparar" un proyecto de Constitución, y no para "renovar" ningún tratado.

"Queremos saber por qué la Convención, que no tenía mandato para revisar Niza lo ha hecho, rompiendo el consenso y poniendo en peligro el equilibrio institucional ya acordado", añadió.

Dijo Kwasniewski que no teme que España y Polonia queden aisladas por estar "plenamente determinadas" a defender esta posición en la Conferencia Intergubernamental (CIG) que se inaugurará en Roma el próximo sábado.

"No tengo miedo, porque no estamos solos. Somos tres: España, Polonia y la razón. Luego, está el dato de que España y Polonia suman 80 millones de habitantes, y no creo que vayan a ser tratadas como países marginales. No veo ninguna razón para que su postura no sea tenida en cuenta y gane adeptos", declaró el presidente polaco. "No tengo nada más que añadir. Firmo absolutamente todo lo que ha dicho", corroboró Aznar.

Además de Francia y Alemania, promotoras de la reforma del sistema de voto acordado en Niza, son especialmente reacias a que se modifique el borrador de la Convención en este punto otros dos grandes: Italia y Reino Unido, cuyo líder, Tony Blair, le dejó claro a Aznar el pasado 21 de septiembre que ésta no es su guerra, aunque pueda entender que tocar Niza equivale a reabrir todo el debate sobre los equilibrios institucionales.

Quince países medianos y pequeños de los 25 que la UE tendrá el próximo año se reunieron a primeros de mes en Praga para coordinar sus quejas sobre distintos aspectos institucionales del proyecto de la Convención. Aznar presentará esta noche en Berlín el frente hispano-polaco al canciller federal, Gerhard Schröder.

[Altos funcionarios de la Comisión Europea expresan en un informe hecho público ayer en Bruselas su temor a que Polonia se convierta en adelante en la "nueva España" de la Europa ampliada, por la dureza con la que está negociando las condiciones de su acceso a la UE. El informe lo ha elaborado Burson Marsteller a partir de encuestas a 30 funcionarios del Ejecutivo de la UE].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de octubre de 2003

Fe de errores
Grazyna Bernatowicz, embajadora de Polonia en Madrid, es la persona que saluda José María Aznar en la fotografía publicada ayer en la página 15, y no la esposa del presidente polaco como se decía en el pie de foto.