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Debates para el bien morir

Retrasar la muerte es un reto científico con avances espectaculares en los últimos cien años. Pero la lucha por la vida -por la salud- tiene sentido mientras sea posible sanar. El miedo a sufrimientos insoportables o innecesarios subraya el debate sobre la eutanasia, en el sentido que de esta palabra se tenía en la antigüedad: el bien morir. La idea de que la vida es un derecho principal, pero no una obligación absoluta.

Sobre la eutanasia existen tantos recelos que en las numerosas leyes aprobadas en España sobre el testamento vital no se cita ese término. La cuestión radica en discernir por qué merece un juicio penal y moral diferente la desconexión de un aparato de respiración asistida con consecuencias mortales -eutanasia pasiva- que la administración de una sobredosis de barbitúricos con consecuencias también mortales -eutanasia activa-. Éste es un posible glosario sobre la cuestión.

- Eutanasia activa. Es la acción que tiene por objetivo (a petición libre y explícita del enfermo) terminar con la vida de una persona con un mal avanzado o terminal, o con una minusvalía grave crónica, que padece sufrimientos vividos como intolerables. En España se pena con tres años de cárcel.

- Eutanasia activa indirecta. Es la administración de fármacos mitigadores del dolor o de otros síntomas aunque tengan como efecto secundario -como doble efecto- un acortamiento de la vida.

- Eutanasia pasiva. Es la interrupción u omisión de acciones terapéuticas que prolonguen la vida de un paciente que se encuentra en situación de enfermedad avanzada, terminal o irreversible, o en estado vegetativo persistente. No está penada.

- Testamento vital. Recoge por escrito -

documento de voluntades anticipadas- la voluntad de una persona, con plena capacidad de decisión, sobre el final de su vida o sobre cualquier intervención médica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003