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Per Barclay mete acero, vidrio y agua en el Palacio de Cristal del Retiro

El artista noruego busca con su instalación "un sentimiento casi clínico"

"Me encanta trabajar con contrastes". El artista Per Barclay (Oslo, 1955) presentó ayer una instalación de acero, vidrio y agua, unidos por la alta tecnología, dentro de la arquitectura de hierro y vidrio del Palacio de Cristal del Retiro madrileño. El pabellón estufa de 1887, proyectado por Ricardo Velázquez Bosco, contiene cinco piezas, mesas y jaulas, unidas por un circuito de agua que proporciona superficies líquidas y sus sonidos. La instalación de Barclay forma parte del programa del Museo Nacional Reina Sofía y permanecerá abierta hasta el 18 de diciembre.

La instalación de Per Barclay se presenta como un resumen de su obra artística, que comprende también fotografías y esculturas, conocidas en España por sus exposiciones en la galería Oliva Arauna, de Madrid, y el centro Koldo Mitxelena, de San Sebastián. Desde los años ochenta utiliza líquidos, como el aceite y el agua, para formar sus habitaciones y casas.

El director del Reina Sofía, Juan Manuel Bonet, recordó ayer la formación de Barclay en la historia del arte, los estudios de diseño y fotografía, sus contactos en Turín con el arte povera y la fusión de los géneros, que desemboca en una ambivalencia donde aparece lo minimal y lo orgánico.

La comisaria de la muestra, Giulietta Speranza, comentó el proceso del proyecto pensado para el Palacio de Cristal, con unas piezas que causan dos impresiones visuales, la de "belleza y complejidad técnica" que proporciona la alta tecnología y una cercanía a lo orgánico. "En este palacete tan elegante aparece un dominio del espacio al actuar el artista como escultor y arquitecto".

El artista pretende, según la comisaria, hipnotizarnos, "encerrarnos en un gran corazón donde la calma se entremezcla con la angustia". En la instalación del Retiro utiliza los mismos materiales, el acero y el vidrio, para construir sus habitáculos de agua, y aprovecha los elementos naturales que rodean el espacio, como los árboles, el agua y la luz. "Me encanta trabajar con los contrastes y en este lugar hay cantidad de ellos, entre la arquitectura impresionante y la naturaleza", declara Per Barclay, que acepta su vinculación al arte conceptual, aunque prefiere no estar fijado en una casilla. Señala que quería incorporar en la instalación los dos aspectos, con la utilización de la alta tecnología ("como representó en su momento la construcción del mismo edificio") en la creación de los volúmenes y el circuito del agua y el tratamiento del líquido, que es "muy orgánico".

El artista pensó teñir de rojo el agua, con un homenaje a Caravaggio, pero en las pruebas surgieron problemas técnicos (fugas entre el cristal y el acero, que ayer persistían) y decidió que el circuito sólo de agua, con las tuberías y motores a la vista, se extendiera por las mesas y cayera desde lo alto a otros contenedores con un sonido amplificado. "Con estas estructuras pretendo lograr una especie de percepción formal que, al añadir las bombas de agua, el acero y el vidrio, da un sentimiento casi clínico, que casi expresa una violencia sutil, a la vez de una forma de estética muy controlada. Lo único que no se puede controlar es el juego de olas y las sombras del agua en el suelo, que viven su propia vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de septiembre de 2003