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LA POSGUERRA DE IRAK | Entierro del líder chií

El mando español intenta tender puentes con las milicias de Nayaf

Los responsables militares españoles en Nayaf tratan de establecer contactos con las milicias chiíes locales para tender puentes ante el inminente despliegue de la Brigada Plus Ultra en esa ciudad santa. "Nos preocupa la seguridad", confía una fuente cercana al contingente centroamericano que, bajo mando español, relevará a los marines de EE UU a partir del día 8.

Nayaf es una de las provincias más delicadas en Irak. Aunque en ella no se han producido ataques contra los norteamericanos, la presencia de la tumba de Alí y de la máxima autoridad del chiismo la convierten en centro de decisión político-religioso de primer orden.

Su importancia, en un país donde el 60% de la población sigue esa rama del islam, ha quedado de relieve a raíz del atentado contra el ayatolá Mohamed Báquer al Hakim. La muerte de este dirigente ha avivado el espectro de la guerra civil. Cualquier error que afecte a los sentimientos de esta comunidad puede desencadenar consecuencias indeseables.

Conscientes de esa situación, los españoles tratan de llegar hasta los dos polos de poder político-religioso de Nayaf. De un lado, la hawza, máxima autoridad chií, a la cabeza de la cual se encuentra el gran ayatolá Alí Sistaní. De otro, el clérigo rebelde Múqtada al Sáder. La tarea no es fácil. Sistaní, una eminencia religiosa que tiene más seguidores que el guía espiritual del vecino Irán, Alí Jamenei, siempre se ha desmarcado de los asuntos terrenales. Al igual que ignoró a Sadam Husein, se ha negado ha recibir al mismísimo Paul Bremer, el virrey estadounidense en Irak.

Tono beligerante

Los norteamericanos tampoco han tenido más éxito con Múqtada, quien aprovechando el legado espiritual de su padre y su tío, ambos asesinados por el régimen de Sadam, trata de hacerse con un espacio político en el nuevo Irak. A diferencia de Sistaní y sus seguidores, entre los que se encontraba el asesinado Al Hakim, el joven clérigo ha adoptado un tono beligerante contra la ocupación.

El panorama se ha complicado tras el atentado que el pasado viernes costó la vida a Al Hakim. Sus hombres, la Brigada al Báder (unos 10.000 miembros entrenados militarmente en Irán), han sacado las armas y patrullan las calles de Nayaf con la aparente connivencia de los estadounidenses. A diferencia de otras ciudades, Nayaf logró que las fuerzas de la coalición se mantuvieran fuera de su centro urbano.

Sin embargo, los clérigos no obtuvieron autorización para armar a sus milicias y la mal dotada nueva policía iraquí se ha revelado incapaz de garantizar la seguridad.

"No hay ningún motivo para que las fuerzas de Al Báder ataquen a los soldados centroamericanos o españoles", aseguran fuentes locales. Sin embargo, los mandos militares temen que puedan producirse roces en la práctica. "Ya han empezado a aparecer puestos de control irregulares en algunas carreteras", apunta un observador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de septiembre de 2003