Un club de lectores crea una gran biblioteca de intercambio en Internet

En el metro, la parada de autobús o en la barra de un bar. Algunos libros aparecen en los sitios más insospechados, puestos en circulación por una comunidad de lectores nacida hace ya unos dos años en Internet. La propuesta se llama BookCrossing, viene de Estados Unidos y pretende fomentar el intercambio de libros, la lectura entre los internautas y, de paso, convertir el mundo en una gran biblioteca.

A pesar de que la página está exclusivamente en inglés, el objetivo es crear comunidades locales de lectores. En España ya cuenta con más de 2.000 suscriptores -el registro es gratuito- repartidos por toda la geografía. Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Alemania son las comunidades más activas actualmente, seguidas de la australiana.

El sistema es sencillo. Basta con registrarse en la página www.bookcrossing.com para participar. Se dejan los datos personales y la dirección de correo electrónico en la que se quiere recibir los mensajes del resto de participantes y se notifican los libros que uno está dispuesto a prestar al resto de la miembros de la comunidad, más un comentario valorativo sobre las obras o los autores.

Hay dos formas de soltar los libros. Una, anunciando en la página el día, hora y lugar en que se libera el volumen. En la jerga del club se llama liberaciones salvajes. La otra forma, las liberaciones controladas, consiste en esperar a que otro suscriptor pida a través del e-mail ese título que tenemos en nuestro poder o al revés. El envío, lógicamente, se realiza a través del correo postal y su fiabilidad es más alta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de septiembre de 2003.

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