El cóctel de la discordia

"Usted ha sido un interlocutor de excelencia para los empresarios españoles y representa el compromiso de la palabra dada. Hoy, en cambio, caminamos sobre escombros". Estas contundentes palabras de apoyo a la candidatura de Carlos Menem no salieron de la boca de un forofo del ex presidente argentino. Fueron pronunciadas, ante una docena de periodistas, por el ejecutivo español Emilio Quesada Martínez, titular de la Cámara Española de Comercio en Argentina, durante un cóctel que la entidad organizó el 13 de marzo pasado, a escasos 44 días de las elecciones presidenciales.

A partir de ese momento, las preferencias de la organización que une a las compañías españolas con intereses en Argentina quedaron expuestas a la luz del día: Menem era "el hombre", mientras que Néstor Kirchner era sólo un desconocido gobernador de una provincia patagónica. Buena parte de la población argentina, todo hay que decirlo, tenía idéntica percepción. Pero la apuesta no terminó bien: tras superar a Kirchner por un escaso margen en la primera vuelta, Menem se retiró de la competencia a 72 horas de la segunda vuelta electoral, lo que convirtió al patagónico Kirchner en presidente de Argentina.

¿Pudo este hecho alimentar la dureza del actual presidente? Basta oir lo que cuenta un hombre que lo conoce desde sus inicios: "Los grupos económicos financiaron la campaña de Menem... A Kirchner eso no le importa, pero él se acuerda de que hubo empresarios que se paseaban por la Casa Rosada para arreglar sus asuntos legales, cuando Menem era presidente, y por eso a varios no les reconoce calidad de inocentes". Hay compañías españolas que no escapan a esa presunción, admite la misma fuente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de julio de 2003.

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