Cataluña despunta por el difícil acceso laboral de jóvenes y mujeres

Madrid mantiene el liderazgo en España por calidad del mercado de trabajo, según UGT

El mercado laboral catalán goza en general de buena salud, pues obtiene el segundo mejor puesto, tras la Comunidad de Madrid, en un estudio del sindicato UGT, que evalúa la calidad del empleo de las comunidades españolas. Pese a ello, se advierten serias deficiencias para lograr una satisfactoria inserción laboral de los colectivos de jóvenes, mujeres y parados de larga duración, así como para atajar la elevada siniestralidad laboral. En relación con la UE, las carencias del mercado de trabajo catalán son aún mayores.

Este indicador de calidad del mercado de trabajo (IQT), elaborado a partir de siete variables con datos correspondientes a 2002 (véase cuadro), sitúa a Cataluña, por segundo año consecutivo, a la cabeza de las comunidades autónomas que siguen a Madrid. Ésta le arrebató la primera plaza en 2001.

Aunque en bastantes variables ambas comunidades van casi de la mano -siempre con peor nota para Cataluña-, el abismo es evidente cuando se analiza la seguridad laboral: Madrid encabeza la lista, mientras que Cataluña desciende hasta la undécima posición, arrastrada por el incremento del 20% que el año pasado registraron los accidentes mortales en el puesto de trabajo.

Pero esa no es la única lacra del mercado laboral catalán. Todavía obtiene un resultado menos alentador -la decimoquinta posición- cuando se evalúa la integración laboral de los colectivos que tienen más dificultades para encontrar un puesto de trabajo con garantías. Es decir, los jóvenes menores de 24 años de edad y los parados de larga duración. En este sentido, Navarra, La Rioja y Aragón se perfilan como los modelos que seguir.

La discriminación laboral también es clara en el caso de las mujeres, aunque algo menos acusada. Cataluña se sitúa en el sexto puesto en esta variable, por detrás de Galicia, Baleares y Canarias, mientras que para Madrid, casi a la cola de la clasificación, es la gran asignatura pendiente.

El estudio, que el Centro de Investigación Económica y Social de Cataluña (CRESC) ha elaborado por encargo de la UGT, compara también la calidad del mercado laboral catalán y madrileño con el de las regiones que, junto con Cataluña, son consideradas motores de Europa: Baden-Württemberg (Alemania), Rhône-Alpes (Francia) y Lombardía (Italia).

Inquietante subocupación

Las conclusiones, del año 2001, refuerzan algunas de las deficiencias reseñadas en comparación con las comunidades autónomas y añaden otras nuevas. Así, la tasa de desempleo juvenil en Cataluña, del 8,4%, supera con creces la de la región alemana, del 1,9%, y las italiana y francesa, que rondan el 5%, y el número de parados catalanes de larga duración duplica los registrados en Baden-Württemberg y Lombardía. También es revelador el índice de subocupación, que tiene en cuenta el volumen de empleados que, a pesar de tener un nivel de estudios alto, ocupan puestos de poca cualificación. En Cataluña, ese índice se acerca al 40%, mientras que en los tres motores europeos se reduce a la mitad.

El paro y la temporalidad completan la lista de deficiencias del mercado de trabajo catalán. Frente a una tasa de desempleo del 8,4% en Cataluña, no supera el 4% en Baden-Württemberg y Lombardía, y es del 7,2% en Rhône-Alpes.

La diferencia en términos de inestabilidad es más abrumadora. Mientras que 24 de cada 100 trabajadores catalanes trabajan con un contrato temporal, la eventualidad únicamente afecta a entre el 6% y el 14% de los trabajadores de los tres motores de Europa.

Este estudio comparativo forma parte del Anuario sociolaboral, que el sindicato UGT elabora en colaboración con el CRESC desde el año 2000. En el informe, se pretende realizar una radiografía de la situación económica, social y laboral internacional, en Cataluña y el resto de España, con la aportación de varios expertos: el catedrático de Economía de ESADE, Luis de Sebastián; el profesor de la Universidad Carlos III José Ignacio Pérez de Infante; el catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, y la profesora de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona Carme Miralles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de julio de 2003.