Crítica:CRÍTICASCrítica
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Todo un síntoma

En 1983, el aún desconocido Tsui Hark adaptó una novela famosa que pronto fue película de culto: Zu Warriors. Años después, y tras consolidar su fama como máximo especialista en cine de artes marciales, Hark vuelve a la carga con una nueva versión; y ahí empieza el galimatías. Porque ésta, rodada hace dos años, duraba 104 minutos, mientras que la que ahora llega se queda en 84; o sea, que la aligeraron en 20 minutos.

La manera en que está hecha esta reducción ilustra a las mil maravillas la estrategia de los distribuidores internacionales del asunto: se trata de parir un macrovídeo juego más que dar a ver una película. Así, una trama de historias de ancestrales enfrentamientos entre el Bien y el Mal, entre guerreros poderosos y asediadas tropas de Inmortales, se queda sólo en una catarata indigerible de efectos especiales y combates marciales para los que se cuenta con un astro del asunto, Yuen Wo Ping.

ZU WARRIORS

Director: Tsui Hark. Intérpretes: Ekin Cheng, Cecilia Cheung, Zhang Ziyi, Louis Koo, Kelly Lin, Wu Jing. Género: aventuras fantásticas, China-Hong Kong-EE UU, 2001. Duración: 84 minutos.

Lo demás, todo lo demás, se perdió en la acción de la tijera, de manera que las motivaciones de los personajes han perdido todo fundamento, el adelgazamiento narrativo queda alarmantemente al descubierto, incluso actores que aparecen en el elenco son sólo reclamos, porque virtualmente sólo asoman la nariz en alguna secuencia: el caso más flagrante es el de la actriz más conocida, la bella Zhang Ziyi. Tras este disparate, la película se queda sólo en un vulgar entretenimiento para espectadores sin pretensiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 26 de junio de 2003.

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