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Reportaje:

La homosexualidad desde la escuela

La mayoría de los padres reaccionan mal al conocer que su hijo es gay o lesbiana

"No estaba preparada. Al principio me lo tomé muy mal y me costó aceptarlo". Así reaccionó Rosa, de 68 años, cuando su hija Cristina, de 32, le dijo hace seis años que no le gustaban los chicos y que era lesbiana. La reacción de Rosa no es un caso aislado entre los padres de hijos homosexuales, que generalmente necesitan mucho tiempo y a veces incluso ayuda exterior para hacerse a la idea y aceptar la situación. Los hijos, por otra parte, también sufren, y lo suelen hacer en silencio.

Para mitigar este sufrimiento y avanzar en su normalización desde la primera percepción de la orientación sexual, la Asociación de Padres y Madres de Gays y Lesbianas de Cataluña y el Departamento de Enseñanza han suscrito un convenio cuyo objetivo es preparar a padres y profesores para afrontar esta realidad, con frecuencia traumática.

Un equipo de sociólogos de la Universidad de Barcelona que está estudiando y analizando la redefinición de las relaciones familiares entre padres, madres e hijos gays y lesbianas cuando éstos salen del armario en el hogar, apunta que los padres reciben generalmente la noticia de que su hijo es homosexual como una "desgracia". La reacción de los padres suele ser de estado de choque, negación, culpa, ocultación o ira. A veces, de resignación. Son muy pocos los que al principio lo aceptan con toda normalidad. El estudio también dice que los padres pasan por un "proceso de duelo", que suele ser una etapa transitoria y que termina con un "proceso de reorganización" que gradualmente quiere intentar volver a la "normalidad". En muchos casos, el conflicto no es sólo intergeneracional, ya que también es habitual que los dos progenitores vivan de manera distinta el proceso y se produzcan distintos grados de aceptación o de rechazo.

Además, el director del estudio, Óscar Guasch, alerta de que la situación se agrava cuando estos hijos homosexuales son menores de edad y van a la escuela: "Hay una absoluta falta de referentes homosexuales en los currículos escolares y esto provoca un maltrato por omisión que suele desembocar en una violencia simbólica". "Hay que combatir la homofobia y no la homosexualidad, porque esta última no es ningún problema", añade. Por ello, tanto los sociólogos como la asociación de padres piden que en la escuela se introduzca el conocimiento de la diversidad de orientaciones sexuales. "Se debe neutralizar el lenguaje heterosexual que existe, porque se está excluyendo a estos chicos y chicas de todo movimiento social y se les está haciendo mucho daño", afirma la presidenta de la asociación, Esther Nolla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 2003