Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ELECCIONES 25M | Comicios municipales en Cataluña

Girona se convierte en banco de pruebas para la voluntad de cambio de ERC

La credibilidad de Esquerra Republicana (ERC) como fuerza partidaria de un cambio en Cataluña va a jugarse en la batalla por el poder en la provincia de Girona. Uno de los feudos más característicos del poder acumulado por el pujolismo durante las dos últimas décadas, la Diputación de Girona, está al alcance de la izquierda, que suma 15 diputados provinciales, frente a los 12 de CiU. Pero ERC se ha mostrado sensible a la oferta de "mayoría nacionalista" lanzada por CiU y está dispuesta a mantener a los pujolistas en el gobierno de la Diputación a cambio de que cedan la presidencia al aspirante republicano, Francesc Ferrer.

La aceptación por ERC de la oferta de CiU en Girona provocó ayer la inmediata reacción del partido socialista y de Iniciativa Verds (ICV). Manuel Nadal (PSC) advirtió de que los socialistas considerarían "una agresión" un pacto de ERC con CiU "para mantener al establishment convergente en el poder provincial". El diputado de ICV Joan Boada señaló que cualquier otra mayoría distinta a la que por vez primera pueden formar en la diputación los nueve diputados provinciales del PSC, los cinco de ERC y el de ICV frente a los 12 de CiU "sería traicionar" a los ciudadanos.

Mayol quiere el área de Bienestar Social, y Portabella la de Urbanismo, Promoción Económica o Cultura

El Partido Popular ha perdido una cuarta parte de sus concejales pese a haber ganado 40.000 votos

Trias asegura que Convergència i Unió intentará romper el pacto tripartito del Ayuntamiento de Barcelona

Hay también mayoría de izquierdas en cinco consejos comarcales de Girona que hasta ahora estaban en manos de CiU: Ripollès, Pla de l'Estany, Baix Empordà, Gironès y La Selva. Si ERC se decanta también por CiU en ellos, habrá dado la razón a quienes están convencidos de que ERC es un partido dispuesto a todo con tal de alcanzar posiciones de poder.

Esta presunción está muy extendida en los medios políticos catalanes. El secretario general de Convergència, Artur Mas, lo dijo bien claro en su último mitin electoral en Lleida. "Basta ya de ingenuidad: ERC es un partido sediento de poder al que sólo le interesa tocar chicha". Precisamente porque esa es la opinión que tienen de ERC, los dirigentes de CiU confían en lograr el acuerdo en Girona.

Los republicanos pueden argumentar en defensa de su intención de pactar con CiU, cuando lo consideren conveniente, que mal pueden criticarles los socialistas cuando su líder, Pasqual Maragall, ha estado ofreciendo lo mismo durante la pasada campaña electoral para un futuro Gobierno de la Generalitat presidido por él.

Pero el caso de la Diputación de Girona tiene un valor político superior al provincial cuando la política catalana gira desde hace tiempo en torno a la eventualidad de que las tres formaciones de izquierda sean capaces o no de provocar la alternancia en las próximas elecciones autonómicas y mandar a CiU a la oposición tras los 24 años de gobiernos de Pujol.

Poder territorial

La importancia excepcional de las elecciones del domingo pasado estriba en que el declive de CiU ha ofrecido a la izquierda la posibilidad de quebrar el poder territorial de CiU, que, a su vez, es una de sus principales bases para mantener sus resultados en las elecciones autonómicas. Tanto PSC como ERC y, por vez primera, incluso ICV, han conseguido muchos concejales en localidades pequeñas y medianas que eran feudo exclusivo de CiU.

Este cambio se ha traducido en la caída de la mayoría absoluta de CiU en la Diputación de Girona, que es una especie de buque insignia de este poder territorial del pujolismo. Por esta razón, PSC e ICV han acogido muy mal que Esquerra se muestre dispuesta a mantener a CiU en este bastión cuando por fin existe una mayoría de izquierda en esa institución. Les recuerda lo sucedido en 1980, cuando ERC se decantó por dar la presidencia de la Generalitat a Jordi Pujol a pesar de que en el Parlament había una mayoría de diputados del PSC, PSUC y la propia ERC.

Las negociaciones entre los partidos han comenzado ya, y ofrecen muchas combinaciones posibles.

- Comarcas del Ebro. El castigo sufrido por CiU en las comarcas del Ebro por su apoyo al Plan Hidrológico Nacional puede provocar un vuelco en los consejos comarcales del Montsià, Ribera d'Ebre y Baix Ebre, en los que PSC, ERC e independientes se muestran decididos a un acuerdo. Y se negocian pactos de izquierdas en Tortosa, Roquetes, Alcanar, L'Aldea, Ulldecona, La Sènia, Santa Bàrbara y Sant Jaume d'Enveja, Móra d'Ebre y Flix.A pesar de haber sido la fuerza más votada en numerosos municipios del Maresme, CiU puede perder sus alcaldías si prosperan los pactos que las izquierdas ya han comenzado a negociar. En Mataró, los socialistas, que han perdido la mayoría absoluta, se preparan para reeditar el pacto con Iniciativa Verds y, quizá, con ERC. Una alianza de los tres partidos de la izquierda podría desplazar a CiU de la alcaldía de Premià de Mar y de El Masnou. CiU y el PSC se disputan el apoyo de ERC en Vilassar de Mar.

- Lleida. Las alcaldías de Tàrrega (Urgell), La Seu d'Urgell (Alt Urgell) y Les Borges Blanques (Les Garrigues) también dependen de los pactos. CiU ha anunciado que que apoyará al republicano Jordi Ausàs para desbancar de la alcaldía de La Seu a Joan Ganyet. En Tàrrega, socialistas y republicanos están dispuestos a pactar con la agrupación de independientes progresistas para acabar con los 12 años de mandato del convergente Frederic Gené. Y en Les Borges Blanques, el republicano Miquel Àngel Estradé puede perder la alcaldía si CiU pacta con una lista independiente.

- Baix Llobregat. También en el aire están las alcaldías de Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat y Martorell. En esta localidad, CiU ha perdido la mayoría absoluta y ha quedado a un concejal del PSC. Hay mayoría alternativa de izquierdas con el PSC, ICV y ERC, pero los republicanos se han mostrado dispuestos a escuchar las ofertas de CiU. En Molins de Rei hay empate a ocho concejales entre el PSC e Iniciativa, que deberá deshacer ERC. En Sant Feliu de Llobregat, el socialista Antonio Vázquez, que ha empatado con el alcalde, Ángel Merino, de ICV, no ha cerrado la puerta a un acuerdo con CiU y ERC si no consigue un reparto al 50% con Merino.

- Vallès. Quién gobernará Cerdayola los próximos cuatro años es una incógnita. El PSC, que tenía mayoría absoluta, ha quedado con sólo ocho concejales. Todo un barrio, Canaletes, ha castigado a la alcaldesa, Cristina Real, por haber abierto un centro de atención a las drogodependencias. IC-EUiA se ha quedado a una distancia muy corta, pues ha pasado de cuatro a siete concejales. Ambos quieren presentar su candidatura a la alcaldía y, dada la tormentosa relación que han tenido, queda bastante descartado un pacto entre ellos. Hay tres posibilidades: CiU, con cuatro concejales; ERC, con dos, y Participació Activa i Social (PAS), con uno. CiU es la clave tanto para el PSC como ICV, pero no es suficiente.

En Ripollet ha pasado algo semejante. El PSC ha perdido la mayoría absoluta. El alcalde, Juan Parralejo, se disputa el gobierno con el Compromís per Ripollet, una candidatura que forman EuiA, ERC y el Col.lectiu Obrer Popular. Los dos apuestan por gobernar. Dadas las tensas relaciones entre ICV y el Compromís, todo indica que esta formación daría su apoyo al PSC. Aun así, a los socialistas les haría falta otro aliado. Y aquí el objeto de deseo es CiU.

Con información de Gerard Bagué, Lali Cambra, Judith Vives, Lluís Visa, Glòria Ayuso y Sílvia Marimon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de mayo de 2003