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Sartori culpa al Papa del gran problema demográfico mundial

El autor de 'La tierra explota' dibuja el apocalipsis en cien años

El siempre provocador politólogo italiano Giovanni Sartori no deja títere con cabeza. Y aunque muchos le acusan de ultraconservador, ahora son Bush y el Papa sus dianas principales. Ayer, al presentar La tierra explota (Taurus), su demoledor ensayo sobre el futuro (negro) del planeta, Sartori culpó a Juan Pablo II de agravar la tragedia demográfica "con su maniaca fijación de condenar el uso de anticonceptivos".

A este paso, sostiene Sartori en este libro escrito a medias con el periodista Gianni Mazzoleni, no duramos ni cien años. Y no parece que hable por hablar. Sartori dispara las verdades a la cara del que quiera oírlas con datos irrefutables. "Somos muchos, demasiados para este sitio tan pequeño. A principios del siglo XX éramos 1.600 millones. En los años veinte, 2.000. En 1968, año de la publicación de la Encíclica Humanae vitae, que condenaba el control de natalidad, 3.500 millones. Hoy somos 6.000 millones. Y en 2050, a este ritmo, seremos 9.000 millones de personas. Estamos destruyendo los recursos naturales que no pueden reponerse. El agua en China e India se puede acabar en 25 años. Y allí viven 2.500 millones de personas. El petróleo no durará mucho más. Estamos en un desarrollo no sostenible. Cientos de millones de personas van a morir de sed en África. En Etiopía hay ya 14 millones de personas en peligro; en Zimbabue, nueve. en Malaui, 3,3. ¿Podemos mirar hacia otro lado, como ha hecho sistemáticamente la Iglesia católica no sé en nombre de qué tipo de derecho a la vida? Durante cuánto tiempo".

No es fácil rebatir a este gran pícaro de nariz aguileña que, además, resulta ser profesor emérito por las universidades de Florencia y Columbia. Dicen que su cientifismo tiene un punto populista o demagógico, que rara vez presta atención a un dato si va en contra de su razonamiento. Bien al contrario, siempre tiene a mano un papel oficial, una cita oportuna o una cifra crucial para convertir lo que dice en una verdad casi absoluta. "Está muy bien ayudar al Tercer Mundo. Etiopía tenía en los años treinta entre 6 y 10 millones de habitantes. Hoy tiene 60, y en 2050 tendrá hacia 110 millones de personas. ¿Qué hacemos? ¿Mandamos comida? ¿Y a Nigeria, que a este ritmo tendrá 250 millones de habitantes para el año 2050? ¡No hay esperanza! La situación mundial es desesperada".

El zumo de naranja del desayuno en el Círculo de Bellas Artes empieza a revolverse en el estómago. Sartori lo sabe: "Deberíamos haberles dado vodka, ya sé". Pero sigue. Habla de los gases tóxicos, del calentamiento del planeta, del cambio de clima, de la futura subida del nivel de los oceános... "Reducir el consumo en los países desarrollados no sirve de nada. Ha tocado techo. Lo malo será cuando los chinos dejen la bicicleta y cojan el coche. ¿Soluciones? "Parar la explosión demográfica ya. La locura del crecimiento demográfico debe ser detenida. Anticonceptivos para todos. Una cosa es el aborto y otra el condón. Incluso los protestantes y el islam lo admiten. Pero la ONU y Estados Unidos ni siquiera hablan del problema. ¿Por qué? Porque están paralizados por esa absurda obstinación del Papa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de mayo de 2003