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China declara "prioridad imperativa" la lucha contra la neumonía asiática

Pekín espera que el número de casos siga aumentando durante los próximos 10 o 20 días

El Gobierno chino, a través del presidente, Hu Jintao, y de la viceprimera ministra, Wu Yi, elevó ayer el calibre de su discurso contra la neumonía asiática. Los dirigentes, durante una visita a un centro sanitario, pidieron a sus conciudadanos que no ahorren esfuerzos en la guerra contra la enfermedad y anunciaron que este combate se ha convertido en la "prioridad imperativa nacional". Las declaraciones llegaron el mismo día en que las autoridades sanitarias de Pekín reconocían que la enfermedad sigue sin tocar techo en la capital y que no remitirá antes de 10 o 20 días.

El pasado 20 de abril, China reconoció que en la capital había 339 afectados, frente a los 37 que admitía hasta entonces; desde entonces ha ido sumando más de un centenar de nuevos casos al día. Pekín registró ayer nueve muertes y 96 afectados (lo que eleva las cifras a 91 fallecidos y 1.636 enfermos).

Ante esta subida, el subdirector del departamento de Sanidad de Pekín, Liang Wannian, reconoció que "el alto número de casos seguirá aún durante un tiempo", que cifró entre 10 y 20 días. Después, según Wannian, se prevé que mejore la situación, al igual que ha ocurrido en Hong Kong. El epidemiólogo añadió que, en cualquier caso, "exigirá bastante tiempo eliminar la epidemia".

Liang Wannian mostró su preocupación por el hecho de que aún se ignora si la enfermedad "se transmite a través del tracto digestivo además de por el tracto respiratorio". En cualquier caso, dijo que está pasando "de un nivel de alta infección a uno de baja".

La Organización Mundial de la Salud (OMS), sin embargo, sigue viendo el panorama bastante complicado. Afirma que todavía no ha logrado todos los datos necesarios para conocer perfectamente lo que sucede en la capital. "Hemos estado trabajando de cerca con la parte china, pero aún no tenemos una fotografía completa de la situación", dijo por medio de un comunicado Keji Fukuda, epidemiólogo del organismo internacional.

Henk Bekedam, director de la OMS en China, aseguró que "el público necesita tener más información sobre cuándo y cómo ha ocurrido la infección". Y admitió: "También necesitamos saber en qué punto estamos de la epidemia, y ahora mismo lo desconocemos".

La organización ha visitado uno de los hospitales no designados para tratar la enfermedad y lo que ha visto no le ha gustado. Los procedimientos actuales de control en las salas de emergencia deberían ser revisados urgentemente porque el personal sanitario en estas áreas se está contagiando, según la OMS.

"El control de la infección podría tener un impacto enorme en la forma en que evolucione la epidemia", aseguró James Maguire, líder del equipo de la OMS que investiga la neumonía. China registró ayer 176 nuevos afectados, lo que eleva el total a 3.799, y 11 víctimas mortales, sobre 181. Además, tiene 2.459 casos sospechosos; 1.372 pacientes se han recuperado, de ellos 109 en Pekín.

En medio de estas cifras ascendentes, Cai Fuchao, director general del Departamento de Publicidad del Comité del Partido de Pekín, dijo acompañado de Liang, en una conferencia de prensa a cuya entrada los periodistas debían pasar bajo un arco detector de temperatura, que se van a limitar los movimientos de los obreros de la construcción que trabajan en los cientos de obras que hay en Pekín. El objetivo es que no puedan abandonar los lugares donde residen y limitar así las posibilidades de propagación del virus. "Además, se va a controlar dos veces al día su temperatura", dijo. Uno de los síntomas es tener más de 38 grados.

Cai desmintió, de nuevo, que la ciudad vaya a ser aislada, pero cada día que pasa las estrictas medidas que se van poniendo en funcionamiento están aislando un poco más a los ciudadanos. Muchos de ellos, cansados de refugiarse en sus casas, se desplazaron ayer al Jardín Botánico, situado a las afueras de la de capital, junto a las montañas. Quienes salían de Pekín en taxi debían dejar el nombre al conductor para poder localizar la cadena de transmisión en caso de contagio.

Mientras tanto, los líderes políticos están apelando al espíritu, las formas y los eslóganes de la revolución. El presidente chino, Hu Jintao, ha urgido a los ciudadanos a declarar la "guerra del pueblo" y les ha pedido que se unan parar vencer a la enfermedad. Hong Kong anunció 11 infectados y ocho fallecidos, lo que eleva las cifras a 1.611 y 170, respectivamente.

En los primeros días de la epidemia, los médicos creían que la neumonía asiática no podía afectar a los niños, pero poco después empezaron a aparecer algunos casos, sobre todo en Hong Kong. Los médicos de esa ciudad hicieron un seguimiento cuidadoso de los 10 primeros casos con edades comprendidas entre el año y medio y los 16 años. Su conclusión preliminar, publicada ayer en Lancet, es que la enfermedad es más leve en los niños que en los adolescentes y adultos.

Cuarentena estudiantil

Los estudiantes chinos -el distrito en el que están las universidades es el que ha registrado más casos de neumonía- están viendo cada vez más restringidos sus movimientos. Aquellos que quieran salir de la ciudad deberán hacerse un chequeo médico que garantice que no padecen el denominado síndrome respiratorio agudo grave (SARS, en sus siglas en inglés). Y aquéllos que salieron huyendo de la epidemia antes de que se implantaran estrictas medidas de control serán sometidos a cuarentena a su regreso.

En Pekín hay 670.000 universitarios, de los cuales 39 se han contagiado. Las autoridades, que han recortado las vacaciones del 1 de mayo de siete días a cinco, no quieren que salgan de la ciudad, para lo cual están prohibiéndoles abandonar los campus. "Nosotros y los estudiantes extranjeros podemos salir y entrar, pero los estudiantes chinos no pueden hacerlo", dice una profesora europea de la Universidad de Lenguas y Cultura. "Las clases para los extranjeros han sido suspendidas, pero no para los chinos", asegura. Otras universidades, sin embargo, han cerrado las puertas.

La actividad económica se ha visto totalmente infectada por la enfermedad en Pekín. "Es casi imposible fijar una reunión con los chinos ahora", decía el pasado lunes, antes de que comenzaran las vacaciones, un directivo español. "Les llamas y no responden o te dicen que mejor por teléfono". Xu Wen Xia, de 20 años, dependienta de una tienda de pañuelos en el Mercado de la Seda, un popular mercadillo de ropa en el centro de la ciudad, lo explica. "La vida es más importante que el dinero. Además, no viene nadie, ni el 10% de lo que es habitual", dice rodeada de vendedores aburridos. En un árbol cercano, un cartel recuerda a los pocos clientes que se aventuran por el callejón vacío: "Este lugar ha sido desinfectado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 2003

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