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EL CONFLICTO DE SINTEL

El ex trabajador de Sintel que agredió a Fidalgo se entrega a la policía

Agentes de paisano detienen a Fernando García Pérez y le toman declaración

El agresor del secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, es un ex trabajador de Sintel de 49 años llamado Fernando García Pérez. Ayer, esta persona ofreció una rueda de prensa en la que pidió perdón para después ponerse a disposición judicial y de la policía, ya que sobre él pesa una denuncia. La violencia que generó la actitud de los ex trabajadores de dicha empresa en la celebración del Primero de Mayo, que consiguieron reventar, ha vuelto a avivar las diferencias en el seno del sindicato. Algunos representantes de la dirección responsabilizan a dirigentes de las corrientes críticas de haber alentado a los empleados de Sintel.

Identificado: Fernando García Pérez, 49 años, ex trabajador de Sintel y miembro de la asociación de trabajadores de la extinta compañía, es la persona que durante la celebración del Primero de Mayo asestó el brutal trancazo que abrió la cabeza del líder de CCOO, José María Fidalgo. García Pérez manifestó que lamentaba lo sucedido con un tono de voz tembloroso. "Perdí los nervios, no sé que me ocurrió", remató antes de toser un par de veces, intentando justificar la agresión.

Sin embargo, García Pérez, a pesar de su confesión, no parecía estar muy seguro de haber sido él quien agredió a Fidalgo. "Todo era un tumulto... hoy ví mi cara en el diario Abc

y llamé a mis compañeros, parece entonces que fui yo", dijo en su última intervención. Su mirada intentaba evitar las cámaras, estaba a punto de quebrarse cuando el secretario de la asociación y ex presidente del comité de empresa de Sintel, Adolfo Jiménez, que hasta el mediodía de ayer negaba que uno de los trabajadores fuese el autor del golpe, cogió el micrófono: "El compañero nos llamó esta mañana y nos dijo que quería pedir perdón en público al compañero Fidalgo y a todo el pueblo español, ahora vamos a ir a la policía para aclarar la situación".

Todo indicaba que la rueda de prensa convocada "de urgencia" por la asociación iba a transcurrir por los carriles de reclamaciones habituales, cuando, de repente, uno de los responsables adelantó: "Van a estar Adolfo Jiménez, Alfonso Porras [otro líder de la asociación] y una tercera persona que ya vais a ver". Al minuto se abrió una puerta, un murmullo recorrió la sala, y apareció, cabizbajo, el protagonista de la agresión a Fidalgo.

"Sentimos mucho lo ocurrido y estamos consternados por lo que pasó", señaló Jiménez, que aseguró que en la mañana de ayer le mandaron un telegrama de disculpa a Fidalgo y luego lo llamaron por teléfono para cerciorarse de que lo había recibido. Sin embargo, a pesar de las disculpas, Jiménez matizó la agresión: "Es un acto aislado, son circunstancias que no queremos que ocurran, pero este hombre está a punto de perder el paro y tiene dos hijos". El seguro de desempleo de estos parados acaba entre abril y agosto de este año.

Luego disparó una andanada de reclamaciones. "De ninguna manera vamos a permitir que se criminalice nuestro legítimo reclamo", lanzó enrojecido. "Tenemos que seguir luchando por los 1.200 empleos y no tenemos otro camino que llamar la atención, porque ya nadie nos recibe, no somos vagos ni maleantes", añadió.

La asociación mantiene que los acuerdos alcanzados con el Gobierno, CCOO y Telefónica, no se han cumplido. "No nos ha llegado nada, es todo mentira, no podemos rechazar lo que no existe. ¿Dónde están los supuestos contratos? Nadie lo sabe, y sería muy fácil ubicarlos, por los nombres y por la fecha", explicó el hombre fuerte de la asociación a los periodistas. Jiménez no habló en esta ocasión de ofertas, si no de contratos que se firman cuando el trabajador acepta la colocación. Según el Gobierno y los sindicatos, 965 exempleados han recibido ofertas y 244 las han aceptado.

A disposición judicial

Los nervios volvieron a crisparse desde el instante en que concluyó la rueda de prensa. A partir de su confesión pública, García Pérez era, técnicamente, un hombre que debía rendir cuentas a la Justicia, y sus compañeros debatían a puerta cerrada los próximos pasos a dar. "Nos vamos ya mismo, antes de que vengan a por él", explicó, visiblemente apresurado, uno de los compañeros del agresor.

Pretendían acudir a alguna comisaría, para que se presentase "voluntariamente", pero no hizo falta: dos agentes de paisano estaban apostados en el portal de la sede de la asociación, ubicada en el madrileño barrio de Salamanca, donde detuvieron a García Pérez. En conversación telefónica posterior, Jimenez insistió que "lamenta la agresión", aunque luego agregó que "a pesar del infortunio, la verdadera herida es dejar a 1.200 trabajadores en la calle".

A última hora de ayer García Pérez terminó de prestar declaración policial y posteriormente se marchó a su casa, según informó Efe. Jiménez añadió que, tras su declaración, García se mostró "muy angustiado y nervioso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 2003