Una exposición reivindica en Vitoria la aportación creadora del siglo XVIII

La Vital exhibe 220 piezas, con especial atención a las artes decorativas

El siglo XVIII es el gran ausente en la historia del arte en España. En literatura como en pintura o escultura son pocos los que descuellan en un momento donde la atención por la razón ilustrada no logra brillar frente a la gloria barroca de la centuria anterior. La Caja Vital inauguró ayer una exposición en su sala de Vitoria (Postas, 13-15) que trata de resumir las pulsiones de un siglo renovador en las artes mayores y en las decorativas.

"El objetivo de la muestra es que la gente ame el siglo XVIII, ese gusto por lo bello en la vida cotidiana, esa necesidad por ponerse a la altura de lo que se hace en Europa, sobre todo en las artes decorativas y en el grabado", explica Marisa Oropesa, comisaria de la muestra y responsable de que se exhiban estas 220 piezas diferentes, entre las que destacan las realizadas por Goya, Camarón, Zacarías Velázquez o Vicente López, y que reflejan los cambios que se produjeron en el panorama artístico español de hace casi tres siglos así como en la vida social de la época.

Es una muestra única, que estará en Vitoria hasta el próximo 18 de mayo, fruto de un rastreo en colecciones públicas y privadas. Este último es el caso de los dos óleos de Goya que se exhiben, el retrato del duque de San Carlos y el titulado Santas Justa y Rufina, muy difíciles de contemplar en público.

La exposición surgió tras el éxito de la que el año pasado dedicó la Caja Vital al Barroco. Era evidente que en el XVIII el atractivo reconocido por el gran público era Goya, por lo que se ha querido reivindicar el trabajo de otros pintores relevantes, como los hermanos González Velázquez, Salvador Maella, José del Castillo, Francisco Bayeu, Luis Paret o Luis Menéndez, entre otros, que fueron muy dignos antecesores de la aparición del maestro de Fuendetodos.

Placeres mundanos

Estos pintores trabajaban en un ambiente que, con la llegada de los Borbones a la corona española, reivindicaba los placeres mundanos. Se decoraban las paredes de los palacios con tapices como el que se exhibe de la Real Fábrica de Santa Barbara; y los miembros de la Corte se sentaban en sillas lacadas estilo Princesa Ana como las que se han seleccionado para la muestra.

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En concreto, la Sala Fundación Caja Vital expondrá 40 óleos, 15 grabados, 25 dibujos, 84 monedas y 56 objetos, entre los que no faltan, además de los citados, porcelanas de alcoba, de Talavera, joyas o cristal de La Granja. Buena parte de estas piezas proceden del Museo de Artes Decorativas de Madrid, que aporta la joya de la exposición en cuanto a mobiliario, según Marisa Oropesa: un aparador estilo Póvera, firmado por Manuel López. En ese cruce entre artes mayores y menores, también tiene espacio la moda, con un traje del doctor Lacabe, doctor de la Corte y médico oficial de Carlos IV.

Como centuria emblemática de la Ilustración, no podían faltar las joyas bibliográficas, como un libro de navíos de Báseles o un volumen de grabados de Camarón, que era el mejor grabador de un momento clave para este arte. En este ámbito, merecen mencionarse seis Caprichos de Goya de primera edición.

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