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ESCALADA CRIMINAL

Hallados dos hombres asesinados a tiros cerca de Villanueva de Perales

La cifra de homicidios registrados en la región en 2003 se eleva ya a 28

La escalada criminal sigue imparable en la Comunidad de Madrid. Dos hombres, de 30 y 39 años, fueron hallados muertos ayer a balazos en un encinar en Villanueva de Perales, a 40 kilómetros de la capital. Un paseante que caminaba por una vereda encontró el primer cadáver, y a unos 100 metros de distancia, a la otra víctima mortal. Los cuerpos presentaban varios disparos, algunos de ellos en la cabeza. Fuentes de la investigación descartan que las víctimas fueran asesinadas en ese paraje. Uno de los hombres tenía antecedentes policiales por tráfico de drogas.

Eran las 12.50 cuando un vecino del cercano municipio de Villamanta aparcó su Nissan Patrol blanco en un paraje, a la altura del kilómetro 7 de la carretera M-523 (Villanueva de Perales-Sevilla La Nueva). Al bajar de su vehículo, comenzó a caminar por una parcela con vallas de alambres, pero con una gran abertura que permite la entrada del público en general. Nada más adentrarse en la finca, se topó con el cadáver de un hombre caído junto a una encina. La víctima, de nacionalidad colombiana, tenía 39 años.

El hombre siguió mirando por la zona y, tras bajar por una pequeña ladera de barbecho, se topó con el segundo cadáver. En este caso se trataba de un hombre con documentación venezolana, de 30 años, y al que no le constan antecedentes policiales en España. El vecino de Villamanta llamó desde su móvil al teléfono de emergencias 112. A pesar de estar en la Comunidad de Madrid, le salió el servicio de emergencias de Castilla-La Mancha. "El comunicante nos ha dicho que estaba paseando cuando se ha topado con los cadáveres, por lo que solicitaba la presencia de la Guardia Civil y de servicios sanitarios", señalaron fuentes del teléfono 112 de Castilla-La Mancha.

Al lugar acudieron efectivos del instituto armado de los cuarteles de los municipios más próximos, ya que Villanueva de Perales (distante unos dos kilómetros del lugar del doble homicidio) sólo tiene unos 900 habitantes y carece de Guardia Civil. Al lugar también acudió un helicóptero del servicio regional de emergencias Sercam. Según un portavoz de Emergencias 112, el médico sólo pudo certificar las muertes de ambas víctimas, que llevaban ya algunas horas fallecidas, aunque no supo precisar cuántas.

Disparos en la cabeza

Fuentes de la investigación señalaron que los cuerpos presentaban varios disparos. Una de los fallecidos fue encontrado caído de lado y con una herida de bala en la región occipital, entre otros impactos. El segundo cadáver fue hallado boca arriba en la pequeña ladera. Sufría una hemorragia por el oído, por lo que las primeras pesquisas inducen a pensar que tenía al menos otro disparo en la cabeza.

El lugar donde fueron hallados los cadáveres se encuentra entre dos cerradas curvas, en una carretera local que carece de arcén. Está rodeada de encinares y tierras baldías que en su día fueron cultivadas con trigo. Son zonas apenas utilizadas por los paseantes: en general, sólo transitan por ellas los vecinos de las casas más cercanas. "Hace unos meses, esa finca se la compró un matrimonio a una vecina de Sevilla La Nueva. Lo que pasa es que por ahí puede ir cualquiera que quiera pasear", explicó un vecino de la zona.

"Cuando lo hemos visto en la televisión, hemos pensado que los habían encontrado en el vertedero, que está a un kilómetro de aquí. Desde luego no creíamos que estaban a doscientos metros de la carretera", añadió otro vecino. A pesar de estar a poca distancia de la vía, no eran visibles desde la calzada, ya que las últimas lluvias caídas hacen que las hierbas levanten más de un palmo del suelo. Además uno de los cadáveres estaba oculto junto a una gran encina.

La Guardia Civil se negó ayer a facilitar las identidades de ambas víctimas, que fueron trasladadas al Instituto Anatómico Forense, en la capital, donde hoy se les practicarán las autopsias. Los agentes están analizando la documentación de los fallecidos para comprobar su autenticidad.

Los guardias encargados de la investigación acordonaron toda la zona y comenzaron a buscar casquillos o huellas que hubieran dejado el o los asesinos. Los agentes creen que ambas víctimas fueron trasladadas a la vereda, ya que no había ningún coche en los alrededores ni restos de sangre que denotasen que los asesinados intentaron defenderse o huir de sus homicidas. Las primeras hipótesis apuntan a que el doble homicidio puede estar relacionado con un posible ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico. Supuestamente, las víctimas no pagaron alguna partida de droga o se quedaron con parte de la mercancía que deberían entregar.

Este doble homicidio eleva a siete las muertes violentas que se han producido en la demarcación que tiene a su cargo la Guardia Civil desde que comenzó el año. De ellos, ha resuelto tres, lo que supone un 43% de los casos que han tenido. El anterior hecho en el que se registraron dos muertos se produjo el martes 11 de marzo, cuando la Guardia Civil abatió a tiros a dos de los cinco atracadores de un club de alterne de Pedrezuela, cerca de la autovía de Burgos, que esgrimían pistolas de fogueo.

25 varones y tres mujeres

A los investigadores de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid se les acumula el trabajo. La tranquilidad que habian tenido en los últimos meses se ha roto y en menos de 16 horas. Tres cadáveres, uno en Arganda del Rey y otras dos en Villanueva de Perales, se les han sumado a la lista de casos pendientes. Y los tres han sido asesinados a tiros.

De hecho, las armas de fuego se han convertido en las más utilizadas para matar, al menos durante este año. En la mitad de los crímenes, se han empleado armas cortas (pistolas o revólveres), salvo en un tiroteo registrado el 26 de febrero en la calle del Jazmín (Ciudad Lineal), donde dos ciudadanos búlgaros murieron acribillados a balazos con un subfusil ametrallador. Ambos cayeron en una emboscada.

De los 28 homicidios de 2003, 25 han sido hombres. Las tres mujeres que han sido asesinadas eran de nacionalidad española. La primera víctima de sexo femenino se produjo el 5 de febrero, cuando Piedad García Gómez, de 50 años, fue mortalmente apuñalada por su vecino cuando éste entró a robar en el chalé de García. La mujer le descubrió en la cocina.

Ese mismo día (5 de febrero) murió Juana Dolores Uclés López, una vecina de 57 años de Alcalá de Henares, que estaba llamando por teléfono desde el bar Rojas. La bala que le costó la vida le entró por un ojo. El supuesto autor del crimen es el asesino del naipe, el misterioso homicida que ese mismo día empezó a firmar sus fechorías dejando un naipe junto a sus víctimas.

La violencia doméstica se cobró su primera víctima el pasado 4 de marzo, cuando Manuela Penabella, de 71 años, fue apuñalada por su marido Demetrio Gómez Poveda, de 73 años, en el domicilio de ambos, en el distrito de Puente de Vallecas. Tras confesar a una vecina lo que acababa de hacer, el homicida se entregó en la comisaría de policía, donde se declaró culpable del homicidio. Supuestamente padecía algún tipo de desequilibrio mental.

El año pasado se cerró con 75 homicidios, frente a los 97 que se registraron en 2001.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de marzo de 2003

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