Fomento evita dar detalles a la Eurocámara sobre las decisiones tomadas con el 'Prestige'

La sociedad de clasificación asegura que el barco estaba en buenas condiciones

La primera sesión en el Parlamento europeo sobre las causas del accidente del petrolero Prestige se resolvió con un intento general de eludir responsabilidades sobre lo ocurrido. Con presencia en el hemiciclo de varios abogados interesados en el asunto, el representante de la sociedad de clasificación del buque, la American Bureau of Shipping (ABS), aseguró que el petrolero había superado con éxito todas las inspecciones y que "estaba en condiciones" adecuadas antes del accidente. El secretario de Estado de Fomento, Adolfo Menéndez, evitó dar detalles sobre las decisiones de su departamento.

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La comisaria de Transportes y vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio, dejó claro a los eurodiputados que no es cometido del Ejecutivo comunitario investigar las causas del accidente, como la Eurocámara le había pedido. Sin embargo, De Palacio aseguró que las dos tesis que se barajan sobre el origen de lo sucedido tienen que ver, de una u otra forma, con la antigüedad del petrolero, que salió del astillero en 1976. También el subsecretario de Fomento, Adolfo Menéndez, tuvo interés en subrayar que el Prestige era un "barco mal mantenido y peor tripulado". Menéndez, en cambio, escurrió el bulto una y otra vez sobre los seis días que precedieron al hundimiento y las decisiones adoptada por el ministerio.

El representante de la empresa de clasificación, American Bureau of Shipping (Oficina Estadounidense de Navegación), Robert Somerville, respondió a los eurodiputados con el listado de las inspecciones a que fue sometido el petrolero y que superó con éxito, la última poco antes del accidente. "El barco pasaba una revisión cada año", dijo Somerville. "La última se produjo en mayo del pasado año, pocos meses antes del accidente".

El Prestige, agregó Somerville, pasaba "cada dos años una revisión de su estructura y, cada cinco, otra en mayor profundidad". El representante de la sociedad clasificadora -que debe controlar y certificar el buen estado del barco- aseguró: "Hemos verificado todo y creo que se hizo bien, que no cometimos errores. Algunas de las últimas inspecciones se realizaron en Estados Unidos y en Rotterdam, donde los análisis son muy estrictos. El barco estaba en condiciones".

Alejamiento polémico

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Somerville declaró que no tiene ni idea de cuál pudo ser la causa del accidente. "Sólo sabemos que se desprendió una parte del casco, pero todo está bajo el mar. Seguramente no sabremos nunca qué produjo ese desprendimiento".

Las contradicciones entre los comparecientes dejaron en el hemiciclo del Parlamento europeo más preguntas que respuestas. El representante de la empresa de salvamento Smit Salvage, Jans van Rooij, aseguró haber encontrado el Prestige, cuando llegó al día siguiente de empezar a zozobrar, escorado 45 grados y con graves desperfectos. "Era vital entrar en puerto seguro", dijo. "A mi juicio, el capitán fue muy profesional", agregó. Van Rooij coincidió con la sociedad clasificadora en que la antigüedad del barco no fue la causa del accidente.

En cambio, para el entonces inspector del puerto de A Coruña, que embarcó en el Prestige también en los primeros momentos, el capitán no sólo no mantuvo una actitud profesional, sino que él y parte de su equipo inventaron todo tipo de excusas para obstaculizar la maniobra de alejamiento el barco, que iba peligrosamente a la deriva con riesgo de embarrancar en la costa. "La escora era de sólo ocho grados", dijo Serafín Díaz. "Hice arrancar el motor principal, lo que no produjo ninguna vibración peligrosa como se ha dicho aquí. Para mí, la idea de alejar el barco fue la más acertada".

"Fue esa navegación a la deriva de seis días, desde el accidente hasta el hundimiento, lo que provocó la rotura del casco", aseguró Paul Hinton, de la asociación de aseguradoras London Steam-Ship Owners. "Serafín Díaz hizo arrancar el motor principal, lo que produjo vibraciones perjudiciales para la estructura del barco".

Nadie explicó a los eurodiputados las ausencias del ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, y del capitán del Prestige, de quien el presidente de la sesión, el liberal Luciano Caveri, dijo lacónicamente: "Tiene problemas con la justicia". Tampoco respondió a la invitación de la Eurocámara la Organización Marítima Internacional (OMI), lo que censuró Caveri expresamente.

Las comparecencias siguen hoy. El Consejo Europeo de primavera, que se reúne hoy y mañana en Bruselas, examina las propuestas de la Comisión Europea para afrontar la catástrofe. Apenas se prevén ayudas adicionales; sólo la posibilidad de dedicar fondos europeos ya asignados a España a paliar los efectos del accidente.

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