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Ataque contra la Embajada española dos días después de que Chávez criticara a Aznar

Un grupo bolivariano se atribuye las explosiones en las legaciones de España y Colombia

Una dependencia de la Embajada de España y el consulado colombiano en Caracas sufrieron daños de diversa magnitud al estallar sendos explosivos en la madrugada de ayer sin que se produjeran muertos ni heridos graves. El primer artefacto hizo explosión ante la Oficina de Cooperación Técnica, situada junto a la sede de la Embajada de España, en La Castellana, un barrio de clase alta. La explosión causó daños en la puerta del estacionamiento y destrozó vidrios de la legación y de edificios cercanos. El segundo estalló minutos después a un par de kilómetros, ante el consulado de Colombia.

Esta segunda explosión, al parecer, fue de mayor potencia y causó grandes daños en el lugar y en edificios vecinos. En los dos escenarios de los atentados aparecieron panfletos de una llamada Fuerza Bolivariana de Liberación, una supuesta organización guerrillera, de cuya existencia no hay pruebas, y que según portavoces de la oposición es el eslabón perdido entre el Gobierno venezolano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Los panfletos también estaban suscritos por la Coordinadora Simón Bolívar, que se apresuró a desmentir su participación en las explosiones contra las sedes diplomáticas.

"Es un hecho lamentable que está siendo investigado por las autoridades competentes, que determinarán la autoría", expresó el embajador español en Caracas, Manuel Viturro de la Torre. "Afortunadamente, no hubo más que tres heridos leves. Debemos dar gracias a Dios. Debo destacar la rapidísima y eficaz actuación de las autoridades. En cuanto se produjeron los hechos se presentaron funcionarios del Cuerpo de Bomberos, de la Disip [policía política], de la alcaldía, de la policía judicial".

El diplomático señaló que aún es demasiado pronto para calificar el hecho como un atentado terrorista y que, por lo pronto, lo único que está claro es que hubo una explosión. "Yo no le achaco nada a nadie; a quien corresponde investigar es a las autoridades venezolanas", expresó cuando se le preguntó si existía relación entre lo ocurrido y las duras expresiones del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el pasado domingo en las que ponía en cuestión las opiniones emitidas por la titular de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, sobre la detención del dirigente empresarial Carlos Fernández. "Las relaciones entre España y Venezuela son excelentes, las declaraciones del presidente Chávez no se referían a la situación de las relaciones", subrayó. Chávez, en su programa dominical de radio y televisión, emplazó al Gobierno español a respetar la autonomía de Venezuela.

El presidente venezolano también cuestionó declaraciones de funcionarios de Estados Unidos y Colombia. La Embajada norteamericana, situada al sureste de la ciudad, no sufrió ataques. Sin embargo, emitió un comunicado repudiando los hechos. "Estos cobardes actos de violencia no sólo producen sufrimiento humano, sino que también hacen más difícil la búsqueda de una solución pacífica, democrática y electoral para los problemas que enfrenta la gente de Venezuela", expresa la nota.

Por su parte, la embajadora de Colombia, María Angela Holguín, dijo que cualquier hecho de violencia y de terrorismo merece repudio. Explicó que de los cuatro pisos del consulado, dos quedaron completamente destruidos. Posteriormente emitió un comunicado en el que expresó solidaridad con los hechos ocurridos en similares circunstancias en la sede de la Oficina de Cooperación Técnica de España. "Para nada, para nada", respondió cuando se le preguntó si el suceso afectaría a las relaciones entre Colombia y Venezuela.

"Irresponsabilidad"

El vicecanciller venezolano, Arévalo Méndez, visitó ayer las dos legaciones, se declaró compungido e indignado por los hechos y aseguró que "daremos con los responsables de este crimen". El funcionario rechazó que se vincule estos atentados con las manifestaciones del presidente. "No podemos adelantar hipótesis, pero sabemos a quién conviene y a quién no conviene este tipo de acciones". El vicepresidente, José Vicente Rangel, y el ministro del Interior y Justicia, Lucas Rincón Romero, rechazaron los crímenes y anunciaron que se convocará una reunión con el cuerpo diplomático para reforzar de inmediato la seguridad de las sedes.

Rangel mostró su preocupación por la "alta dosis de irresponsabilidad de algunos sectores que emiten declaraciones temerarias atribuyéndole al Gobierno venezolano la autoría de los atentados. Celebro, por contraste, la prudencia de los embajadores de España y Colombia y del presidente del Gobierno español, José María Aznar, al no hacerse eco de hipótesis y rumores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de febrero de 2003