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Crónica:AMENAZA DE GUERRA | Movilizaciones por la paz

Decenas de protestas pacifistas toman las calles de toda Europa

Millones de personas se manifiestan en Berlín, Londres, París, Roma y otras capitales

Numerosas manifestantes tomaron ayer las calles de las principales capitales europeas para expresar su rechazo a los planes de guerra contra Irak dirigidos por Estados Unidos. En unas movilizaciones pacifistas que no se recordaban desde hacía décadas, millones de europeos exigieron una solución pacífica a la crisis y criticaron la política de la Administración norteamericana. Las marchas más numerosas se celebraron en Londres, Berlín, París y Roma.

En Londres se vivió la mayor manifestación política de la historia del Reino Unido. Cerca de dos millones de personas, según los organizadores, 750.000 según la policía, desfilaron por el centro de la ciudad para converger en un mitin contra la guerra en Hyde Park.

Gentes de todas las razas, religiones y edades se concentraron en dos puntos diferentes para converger en Picadilly Circus y seguir desde ahí hasta Hyde Park. Los manifestantes portaban pancartas contra la guerra, pero también contra el primer ministro Tony Blair, convertido en el principal apoyo exterior de Estados Unidos. Pero las posibilidades de que la magnitud de la manifestación pueda quebrar las convicciones belicistas de Blair son casi nulas. El primer ministro se curó en salud de buena mañana, cuando cientos de miles de británicos se disponían ya a desfilar contra la guerra, al declarar que "si en la marcha hay 500.000, serán menos que el número de muertos de los que Sadam es responsable; si hay un millón, serán menos que la gente que ha muerto en las guerras que él ha empezado".

Desde los días de la caída del muro de Berlín, en 1989, no se veía tanta gente movilizada por razones políticas en la capital alemana: la policía estimó en hasta medio millón de personas el número de participantes en la mayor de las muchas manifestaciones realizadas ayer en este país en contra de la guerra en Irak. A buen paso, los manifestantes partieron de los centros Este y Oeste de la ciudad, para encontrarse finalmente en un monumento bélico: la Columna de la Victoria.

La amplitud y heterogeneidad de la manifestación recordó las protestas contra la llamada decisión doble de la OTAN, que a inicios de los años ochenta movilizó a cientos de miles de ciudadanos. Entre los manifestantes había de todo: grupos de extrema izquierda, ex comunistas de la antigua RDA, círculos cristianos, miembros de los gobernantes Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y Los Verdes, asociaciones cívicas varias y colectivos antiglobalización. Y muchos ciudadanos sin afiliación evidente, que portaban improvisados carteles como "Sr. Bush: y después, ¿quién seguirá?".

En Francia, varios cientos de miles de personas ocuparon ayer tarde las calles de París, Estrasburgo, Montpellier, Marsella, Nimes, Niza, Brest, Toulouse, Burdeos, Albi, Lyon y otras ciudades francesas para desfilar en comitivas contra una solución militar para Irak. Las pancartas más veces repetidas partían de juegos de palabras fonéticos consistentes en escribir el término boucherie (carnicería) como Busherie, es decir transformando en carnicero al presidente de los Estados Unidos. Los desfiles fueron tranquilos y silenciosos, expresión de un amplio respaldo a la política exterior de Jacques Chirac y Dominique de Villepin. Como en las manifestaciones contra Le Pen entre las dos vueltas de la última elección presidencial, Chirac ve ahora como la calle y todos los líderes de la izquierda le aportan un importante respaldo popular.

En muchas ciudades las manifestaciones acogieron a numerosos ciudadanos estadounidenses cuyas pancartas preguntaban "¿Volveríais a votar a Bush?" o sugerían "Lanzar a Bush en vez de lanzar bombas". Y otras muchas pancartas artesanas, de ciudadanos individuales, proclamaban orgullosamente "Somos la vieja Europa".

Los italianos también se lanzaron masivamente a las calles para decir "no a la guerra" frente a la política que defiende el Gobierno de Silvio Berlusconi, partidario de la posición de Bush. Según los organizadores, tres millones de personas participaron en la marcha en Roma. Según la policía, 650.000 personas alcanzaron el final de la marcha, en la que estuvieron presentes muchos representantes de los partidos de oposición italianos, así como de la cultura y la sociedad civil.

En Bruselas, bajo un intenso frío, varios miles de personas (30.000, según los organizadores) se concentraron en una atmósfera festiva y enarbolando banderas con lemas como "No a la guerra en Irak, liberad a Palestina" y "No a la guerra a cambio de petróleo". La manifestación, que atravesó el centro de la capital belga, se desarrolló bajo cientos de globos de colores, en los que se dibujaron palomas.

Viena también se sumó con miles de manifestantes a la jornada mundial contra la guerra con una manifestación organizada por sindicatos y partidos de izquierda, a los que también se sumaron organizaciones del movimiento antiglobalización.

La única capital en la que hubo incidentes durante el desarrollo de la marcha fue Atenas. La policía antidisturbios cargó contra un grupo de manifestantes que lanzaron piedras y cócteles molotov. Se trataba de un pequeño grupo -unas docenas, según la policía- que se desgajaron de la masiva manifestación, en la que participaron unas 50.000 personas, para romper cristales e incendiar coches en la plaza Syntagma en pleno centro de la capital griega. En Tesalónica, en el norte de Grecia, también se produjeron incidentes. La policía no informó de heridos ni detenidos en ninguno de los dos casos.

En Moscú, la convocatoria tuvo escaso eco (apenas unos cientos de personas), que llegaron a proferir gritos a favor de Sadam Husein. En otras ciudades europeas, como Zagreb, Berna, Dublín, Budapest, Varsovia, Bucarest o Sofía, miles de ciudadanos también marcharon contra la posibilidad de una guerra en Irak.

Crónica elaborada con informaciones de Walter Oppenheimer (Londres), Ciro Krauthausen (Berlín) y Octavi Martí ( París).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003