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AMENAZA DE GUERRA | La opinión de las organizaciones humanitarias

Cuatro grandes ONG dicen que la guerra será una catástrofe humana

Las organizaciones mantienen que es un conflicto por el petróleo

Dicen representar a medio millón de personas. Son cuatro de las mayores ONG españolas. Y auguran que la guerra en Irak provocará una "terrible catástrofe humana", con uno o dos millones de refugiados. Por eso las delegaciones españolas de Greenpeace, Amnistía Internacional, Intermon y Médicos sin Fronteras se han unido, en una iniciativa poco habitual, para pedir al presidente del Gobierno que se oponga a la intervención armada en Irak. Las organizaciones recuerdan que la guerra del Golfo dejó casi medio millón de muertos, la mayoría civiles.

No es frecuente que se reúnan cuatro organizaciones tan distintas como Amnistía Internacional, Greenpeace, Médicos sin Fronteras e Intermón Oxfam. Pero ayer, sus máximos dirigentes en España, dieron una rueda de prensa conjunta con un objetivo concreto: presentar una página de Internet, www.antelaguerraactua.org, en la que se ofrecerá todo tipo de información de los movimientos contra la intervención armada en Irak.

También plantearon 10 preguntas al presidente Aznar. Pero el objetivo de fondo era explicar y argumentar su oposición frontal a la guerra. "Tenemos ámbitos diferentes de trabajo, pero coincidimos en que la prioridad en Irak debe ser la gente", explicaron.

La crítica se centra en tres frentes. El principal es el humanitario: según explicó el presidente de Intermon Oxfam, Ignasi Carreras, Irak ya sufre una grave catástrofe humana. La mortalidad infantil ha aumentado en un 160% en los últimos 10 años. 15 millones de personas dependen del programa petróleo por alimentos. Y esa dramática situación, provocada por el régimen de Sadam Hussein pero también por el bloqueo internacional, se agravará con esta guerra, dicen las ONG.

Dos millones de refugiados

Cálculos aproximados hablan de entre uno y dos millones de refugiados. Las ONG presentes en la zona ya han detectado la huida de unas 700.000 personas hacia Jordania. Cifras reconocidas por la ONU, aunque ocultadas por Estados Unidos, hablan de alrededor de medio millón de muertos en la primera Guerra del Golfo. En Afganistán, algunas fuentes hablan de 20.000.

"¿Dónde están las personas en el debate internacional?", se preguntó Eva Suárez, presidenta de Amnistía Internacional (AI) en España. Se quejó especialmente de que ahora EE UU y los que le apoyan, entre ellos España, no pueden exhibir como argumento las violaciones de derechos humanos del régimen de Sadam Hussein, porque AI lleva años haciendo informes sobre ese asunto y nadie les escuchaba.

Suárez, como Eric Stobbaerts, de Médicos sin Fronteras, se mostró especialmente preocupada por el tipo de guerra que se está preparando, el segundo eje de la crítica. Los muertos pueden ser más que los de 1991, explicaron, porque todo parece indicar que para derrocar a Hussein los bombardeos se van a concentrar en Bagdad, la histórica capital, donde viven unos cuatro millones de personas, muchas de ellas en condiciones de extrema pobreza. Y especialmente preocupante es el tipo de armamento que se va a usar. "¿Va a apoyar Aznar el uso de bombas racimo?", preguntaron directamente en referencia a la destrucción indiscriminada que prococa este tipo de armas.

"Vamos a ver imágenes de muerte, de miseria", auguró Suárez. "Hay que anteponer las consecuencias humanitarias a los intereses políticos y militares", sostuvo Stobbaerts, quien recordó que desde la invasión de Somalia en 1992, y luego con Kosovo y Afganistán, EE UU y sus aliados están probando "una nueva forma de hacer la guerra", mucho más cruel, en la que se han llegado a utilizar bombas escondidas dentro de cajas de alimentos. Además, mientras se boicotean intentos de acabar con las armas de destrucción masiva, como ha hecho EE UU con la renuncia al tratado que prohibía las pruebas nucleares, no se puede argumentar un ataque en la eliminación de las que, en teoría, posee Irak.

El petrolero 'Condoleezza'

Otro de los ejes sobre los que gira la crítica de las ONG es el hecho de que toda esta guerra se mueva, en su opinión, en torno al petróleo. Irak es el segundo país con mayores reservas de crudo. Según explicó Juan López Uralde, director ejecutivo de Greenpeace España, la Administración de EE UU está implicada al máximo con intereses de esta industria, hasta el punto de que Chevron, la empresa de la que fue alta ejecutiva Condoleezza Rice, mano derecha de Bush, puso un petrolero a su nombre, aunque lo cambió después de que ésta llegara al Gobierno. La renuncia al protocolo de Kyoto es, para Greenpeace, una prueba más de que Bush representa intereses petroleros. "¿Qué beneficios económicos busca Aznar con su apoyo a Bush?", preguntaron en voz alta las cuatro organizaciones.

Además de la página de Internet, desde la que se puede enviar correos electrónicos directamente al presidente Aznar, ya se ha movilizado a 100.000 cibernautas activos en este tipo de causas para que multipliquen el efecto de las convocatorias, en especial la manifestación que el día 15 dirá no a la guerra en todas las grandes ciudades del mundo, incluidas las españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de febrero de 2003