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Antonio Miró abre la Pasarela Gaudí con profusión de negro

El estilo militar y el pantalón bombacho destacan como tendencia

Antonio Miró inauguró ayer la Pasarela Gaudí con los diseños para la temporada otoño-invierno 2003-2004. Su desfile destacó por la presencia del negro, tanto en sus propuestas masculinas como en las femeninas, rodeadas ambas por un halo de romanticismo renovado. La cantante Paulina Rubio desfiló con prendas mínimas y picantes de la colección de la diseñadora Totón Comella, de la firma de ropa interior TCN.

También expusieron ayer sus trabajos David Valls, Ágatha Ruiz de la Prada, Spastor y Joseph Font, que cerró la jornada insistiendo en el negro como elemento clave para el desarrollo de futuras tendencias.

De negro y con destellos dorados: así empezó a desgranarse el trabajo que el diseñador Antonio Miró y su renovado equipo proponen para la próxima campaña invernal. Siluetas muy definidas, dibujadas en terciopelo negro; camisas de cuello alto mezcladas con prendas de ceremonia, cuya apariencia descuidada hacen creíble el resurgimiento de la moda aristocrática. Sus referencias, los pintores Balthus y Romaine Brooks, el romanticismo de los años setenta, tanto por el tratado que da a los terciopelos como por sus camisas con estampados kitsch. En su apuesta más joven mezcla pantalones de pana con pernera acampanada y talle bajo con gabanes de solapa ancha y chalecos sudadera acolchados. Cuidado con tropezar porque los tacones de los zapatos y botines que propone se levantan al menos cinco centímetros del suelo.

Mientras que la colección de hombre es impecable, la de mujer ha supuesto toda una revelación en la línea mironiana. De su nueva factoría, ubicada en Poblenou, surge ahora una renovada silueta de mujer: elegante por convicción, cómoda por naturaleza. Usa terciopelo, paño de lana, gasa de seda, satén, tul, cuero y angora; tiñe estos tejidos de negro y blanco crudo, cuya monotonía se rompe con tonos marrones. Con tonos camel y maquillaje compone una acertadísima línea de inspiración lencera. Destaca, además, una línea de vestidos negros con un marcado ambiente nocturno por sus rotundos escotes en la espalda, sus piezas de piel: napas y antes con tratamiento de pelo largo en forros, mangas y cuello. Sin olvidar las referencias al estilo militar, que viene en abrigos, chaquetas y cazadoras con solapas grandes, bolsillos parcheados y cinturones con hebillas imponentes.

La explosiva Paulina Rubio, bajo la atenta y complacida mirada de Ricardo Bofill, desfiló con los básicos de interior que Totón Comella propone para la firma TCN. La apuesta empieza difundiendo una sinfonía de básicos en negro y acaba mezclando notas de colores tan insólitos en corsetería como el azul tinta. Mezcla seda con canalés, tejidos masculinos con ribeteados con encaje, terciopelo, tejidos caqui o tul bordado, todo eso para confeccionar unas bragas. No sólo corsetería, es decir, ropa de interior femenina: también presentó lencería, ropa para dormir, descansar o seducir; y una pequeña muestra de prendas de calle, desde jerséis de tejido antiguo, a gabardinas de sarga con grandes solapas, pantalones como los que llevaba Tintín o abrigos de pieles oxidadas.

La mezcla de texturas y materiales en una misma prenda, guiado por las directrices de la técnica patchwork, es lo más relevante de la vuelta a esta pasarela de David Valls. Ajusta con punto la silueta femenina o se recrea con volúmenes impactantes, sobre todo si es el hombre el que los lleva; confecciona con tejidos diplomáticos prendas superiores con acabados en vivo, que combina con punto transparente; prendas de bajos asimétricos, además de distintas fórmulas para vestirse a capas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de febrero de 2003