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Juan Bonilla gana el Biblioteca Breve con 'Los príncipes nubios'

La novela tiene como telón de fondo el tráfico de inmigrantes

El relato de un joven que pasa de trabajar para una ONG en América Latina a cazar inmigrantes para una empresa que se dedica a la explotación sexual en Málaga ganó ayer el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral, dotado con 30.050 euros. Aunque el telón de fondo de la novela sea el tráfico de inmigrantes, Los príncipes nubios, de Juan Bonilla (Jerez, 1966), "no es", según afirmó el escritor, "una novela documental".

Los miembros del jurado del Premio Biblioteca Breve -Adolfo García Ortega, Pere Gimferrer, Juan Manuel de Prada, Rosa Regàs y Jorge Volpi- destacaron ayer el peso de la voz narrativa de Los príncipes nubios, presentada con el título Club Olimpo y bajo el seudónimo Urbach. Una voz "impasible", a decir de Gimferrer, que se limita a relatar su "metamorfosis y unos sucesos insólitos y espeluznantes".

Bonilla explicó que la empresa para la que trabaja su personaje, Club Olimpo, "se escapa de la realidad". Un "esperpento", afirmó, que le sirve para escribir sobre estos "inmigrantes hallados en los peores lugares del mundo y que pasan a ser máquinas expendedoras de deseo". El título de la novela, la referencia a los nubios, es un "homenaje" a la controvertida cineasta Leni Riefenstahl, dijo Bonilla, quien considera a sus personajes unos "superhombres" en el sentido que dio Adorno a la palabra corrigiendo a Nietzsche: "Aquellos que se levantan a las siete, aguantan diez horas de trabajo y consiguen conciliar el sueño sin que ninguna pesadilla les perturbe". El autor de El que apaga la luz y Nadie conoce a nadie agregó que se ha visto en la necesidad de tratar el tema con humor. Un humor a veces "negro y gamberro": "Si no, la novela hubiera sido un larguísimo paño de lágrimas insoportable".

Regàs destacó, a través de una alocución grabada en vídeo, el "logro" de Bonilla al demostrar que, "moviéndolos, los mismos elementos que forman una buena persona pueden formar una persona cínica o, como vulgarmente se dice, mala". Regàs contrastó el modo de presentar el personaje de Bonilla con el artificio empleado por Stevenson en la conversión del Doctor Jeckyll en Mister Hyde.

Volpi, ganador del Biblioteca Breve en la primera convocatoria tras su resurrección por En busca de Klingsor, subrayó la "ambigüedad moral del personaje", a la que equiparó con la "ambigüedad moral de nuestro tiempo". De Prada lo definió como un "cándido canalla cuya visión del mundo descolocará al lector y le hará sentir cómo sus convicciones fluctúan bajo sus pies". Los miembros del jurado afirmaron que no se trata de una novela de "denuncia" ni de "mensaje", aunque sí consigue, según De Prada, "sumir al lector en un estado de desasosiego anímico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de febrero de 2003