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Cita en La Moncloa | AMENAZA DE GUERRA

Aznar y Blair defienden que su carta de apoyo a Bush no rompe el consenso europeo

Los dos líderes sugieren que si Irak no cumple, habrá ataque aunque la ONU no lo apoye

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, y el primer ministro británico, Tony Blair, insistieron ayer en que la carta abierta publicada el mismo día con su apoyo y el de otros siete líderes europeos -ayer se les unió Eslovaquia- está en línea con los principios de la resolución 1.441 del Consejo de Seguridad de la ONU y, por tanto, no rompe el consenso europeo sobre el conflicto con Irak. Los dos mandatarios no aclararon la gestación de ese texto, que promueve el reforzamiento de la relación transatlántica y aboga indirectamente por las tesis del presidente George W. Bush.

"No recuerdo en este momento quién es el padre de la idea de escribir un artículo, pero tampoco creo que hayamos cometido ningún delito", llegó a decir Aznar, para evitar las insistentes preguntas de los informadores sobre quién había decidido, y por qué, no presentar el texto a países como Francia, Alemania o a la propia presidencia griega de la Unión Europea.

"La resolución 1.441 del Consejo de Seguridad de la ONU mereció el apoyo del Consejo Europeo en la cumbre de Conpenhague, de los cuatro actuales miembros europeos del Consejo de Seguridad el pasado lunes en Bruselas y de todos los países de la OTAN en la cumbre de Praga. He tomado nota de que también la apoya la Liga Árabe", recordó Aznar, cuando se le confrontó con las críticas que el mensaje de los nueve firmantes del artículo ha suscitado en Europa, más por la forma en que se ha gestado que por su contenido. También Blair utilizó luego varias veces este argumento para rechazar que la iniciativa de los nueve pueda hacer aún más difícil el consenso de los Quince.

El presidente español no desdeñó un cierto protagonismo en el asunto, en la medida en que sus portavoces reconocen que fue el autor del "primer borrador" de un texto redactado "por iniciativa" del diario estadounidense The Wall Street Journal, según se afirma en La Moncloa. El propio Blair se declaró ayer "satisfecho" del "liderazgo" asumido por Aznar en relación con el conflicto de Irak.

El presidente del Gobierno declinó, en cambio, "asumir la paternidad" de la expresión "última oportunidad", que presta un carácter de ultimátum a la 1.441 en el texto de los nueve. "Simplemente la comparto con la ONU, la UE y la OTAN, que no es mala compañía", dijo en rueda de prensa.

No aclaró tampoco Aznar si él es el autor del párrafo del artículo conjunto en el que se alaba la contribución de EE UU a la democracia y la libertad en Europa, apreciación que, aunque genéricamente correcta, choca con la realidad de la España franquista.

El presidente español prefirió igualmente no opinar sobre la actitud de Francia o Alemania, que encabezan la oposición europea a una acción contra Irak no apoyada por el Consejo de Seguridad. "No estoy aquí para dar recomendaciones ni consejos a nadie y respeto la posición de todos", dijo, pero recordó que las ideas contenidas en el artículo son coherentes con las resoluciones de la comunidad internacional y "obligan a todos".

Blair añadió que el artículo se escribió "para dejar claro nuestro apoyo a una relación sólida entre EE UU y Europa". "Los únicos que pueden beneficiarse de un distanciamiento entre Europa y EE UU son aquellos que no defienden ni los intereses de Europa ni los de EE UU", dijo también.

Para el primer ministro británico, que hizo una breve escala en Madrid camino de Washington, donde mantendrá una entrevista con Bush crucial para el desarrollo del conflicto, "Sadam Husein tiene que entender que cooperar [con los inspectores de la ONU] significa cooperar plenamente". Blair añadió que "si el proceso de desarme de Irak no se produce con los inspectores, tendrá que ocurrir por la fuerza", y no puso la aprobación de la ONU como condición de un eventual ataque. También Aznar se mostró abierto a todas las posibilidades, cuando dijo: "Pretendo, deseo y prefiero que esta cuestión siga desarrollándose en el marco de la ONU".

Blair estimó que el Consejo de Seguridad no tiene por qué dar un nuevo plazo a Irak en la segunda resolución que todos los países desean, ya que "el calendario de la guerra no depende de plazos, sino de la valoración de la actuación de Sadam Husein".

Aznar y su huésped dieron valoraciones distintas de la amenaza terrorista que representa Irak. El español afirmó que "la vinculación entre terrorismo y armas de destrucción masiva no es una fantasía sino una realidad". El británico dijo que "es sólo cuestión de tiempo que las dos amenazas [la del terrorismo y la de las armas de destrucción masiva] confluyan".

Blair razonó así por qué Irak es una prioridad de EE UU frente a Corea del Norte: "Corea del Norte es un problema, pero el de Irak lleva años en la ONU. El hecho de que tengamos que ocuparnos de Corea no implica que la ONU olvide sus responsabilidades con Sadam Husein. Es más, si lo hiciera, perdería credibilidad para desarmar a Corea del Norte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003