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Detenido el presunto asesino del Putxet

El acusado, de 24 años, guardó su moto durante dos meses en el aparcamiento de la calle Bertran

La policía asegura que la detención "ha evitado más crímenes de mujeres"

La policía detuvo ayer en la ronda Litoral de Barcelona a Juan José Pérez Rangel, de 24 años, acusado de ser el autor del asesinato de dos mujeres ocurrido en el plazo de 11 días en un aparcamiento del barrio del Putxet. El detenido no tiene antecedentes de ningún tipo y actualmente estaba en paro. Los investigadores aseguran que el móvil de los dos crímenes fue económico, pero consideran otras hipótesis porque consideran que hay una gran "desproporción" el que dos robos acabaran con la muerte tan violenta de las dos mujeres. Lo que sí descarta la policía es que haya más personas implicadas.

La detención se produjo sobre las 14.30 horas de ayer, cuando Pérez Rangel circulaba en un vehículo con un familiar por la ronda Litoral. No ofreció resistencia durante el arresto. La policía piensa apurar el plazo máximo de 72 horas que le permite la ley antes de pasarlo a disposición judicial a la espera de obtener más pruebas que sostengan la acusación contra él. Horas después de su detención, la policía condujo al acusado a su domicilio, en el número 7 de la calle de Llevant, en el barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs, para tratar de localizar el calzado que correspondería a una de las huellas encontradas junto a la segunda víctima.

La policía afirma que el móvil del doble crimen fue económico y descarta que haya más implicados

Los agentes trasladaron al detenido a su domicilio para buscar los zapatos que llevaba el día del segundo crimen

La cámara de unos almacenes filmó al acusado cuando quiso extorsionar al marido de la primera víctima

Juan José Pérez Rangel vivía en Sant Adrià y trabajó tres años en una empresa textil de Granollers

Miguel Ángel Fernández Rancaño, jefe superior de policía de Cataluña, admitió ayer que el doble crimen es un caso singular en la historia criminal española y que todavía se tardará unos días en desvelar algunos interrogantes. El detenido vivía en Sant Adrià de Besòs, pero su último empleo durante los últimos tres años había sido en una empresa textil de Granollers. Tres días antes de cometer el primer crimen dejó de acudir al trabajo y se dedicó a vagar por la ciudad, según la policía. Una pista que siguen los investigadores para determinar la relación entre el detenido y el barrio del Putxet es su presencia habitual en un bar de alterne de la zona.

Lo que sí ha podido demostrar la policía es que Pérez Rangel alquiló durante abril y mayo del pasado año una plaza para su motocicleta en el mismo aparcamiento en el que se cometieron los crímenes, situado en el número 28 de la calle de Bertran.

El hecho de haber sido usuario del aparcamiento durante un tiempo le proporcionó un conocimiento perfecto del lugar. Los cadáveres fueron encontrados al final de la escalera del aparcamiento, en la quinta planta, y las dos mujeres fueron asesinadas con un objeto muy contundente y de manera prácticamente idéntica.¿Cómo pudo la policía identificar al detenido? La respuesta es tan simple como compleja, y no es otra que tras el visionado de centenares de horas de grabaciones. La primera pista se produce el día 12, después del primer crimen. El acusado utilizó una tarjeta de crédito para sacar 300 euros en un cajero situado en el número 350 de la calle de Balmes, en plena calle. La entidad, por tanto, no tenía cámara, pero lo filmó otra cámara de un establecimiento contiguo. Se trata de una filmación de poca calidad, pero que utiliza la policía para interrogar a los vecinos del Putxet. Algunos dicen que puede ser él, pero sin certeza. Dos minutos después de sacar el dinero, una filmación de la estación de Padua de los Ferrocarriles de la Generalitat, le vuelve a grabar, pero nadie lo identifica.

Finalmente, el día que intentó extorsionar al marido de la primera víctima, otra cámara de unos grandes almacenes le identifica en la plaza de Cataluña. Como había quedado a una hora concreta, la policía sabe que ese es el hombre que busca, y descubre que es el mismo que aparece en la imagen de la estación de Padua. Con esa foto, la policía acude al bar donde se le debía entregar el dinero y descubre su identidad.

Los crímenes se produjeron el 11 y el 22 de enero. En el primer caso, la víctima fue Maria Àngels Ribot, de 49 años. La tesis policial es que el presunto asesino le asestó varias puñaladas, pero que lo que le produjo la muerte fueron los golpes recibidos con un objeto muy contundente. Unos golpes tan violentos que le causaron hundimiento craneal. Posteriormente, cubrió su rostro con una bolsa.

En el segundo asesinato, el de María Teresa de Diego, de 46 años, la policía asegura que existió más premeditación. El homicida acudió al lugar provisto de unas esposas, con las que ató a la mujer a la escalera del aparcamiento; de una bolsa de plástico, con la que le tapó la cara, y de una cuerda, con la que la inmovilizó. Por si fuera poco, además le ató los cordones de los zapatos y posteriormente la mató a golpes con el mismo objeto contundente que no ha sido hallado. La policía cree que la elección de las víctimas fue totalmente por azar.

Los investigadores policiales coincidieron ayer en señalar que la detención de Pérez Rangel "ha servido para evitar más crímenes de mujeres" porque su comportamiento demuestra una personalidad con rasgos de psicopatía y sadismo. Los dos cuerpos estaban vestidos, por lo que la policía descarta el móvil sexual, pero en ambos casos, el asesino robó a las mujeres algunos de sus objetos personales, como los teléfonos móviles y las carteras, aunque no las joyas ni los relojes.

Felicitación de Valdecasas

La delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García-Valdecasas felicitó a la policía y aseguró que la colaboración ciudadana ha sido decisiva en la resolución del caso. El jefe superior de Policía de Cataluña, Miguel Ángel Fernández Rancaño, aseguró que ese cuerpo informó a los Mossos d'Esquadra de las investigaciones, porque son la policía ordinaria en Sant Adrià. Sin embargo, un portavoz de la policía autonómica afimó que no existió esa comunicación.

Restos de piel y huellas en un vaso

La policía científica está ultimando la confección de varios informes para incluirlos como pruebas de cargo en el atestado que presentará al juzgado de guardia cuando el detenido tenga que declarar. Entre estos documentos figura un estudio del ADN obtenido a partir de los pelos y los restos de piel encontrados en el cadáver de Maria Àngels Ribot. La mujer fue apuñalada y golpeada en el cráneo, pero del forcejeo con su agresor quedaron esos restos que analiza la policía. El detenido también dejó huellas en el vaso de un bar donde realizó una consumición días después de asesinar a la primera mujer, la mañana en la que citó al marido de la víctima en varios lugares de Barcelona. Para entonces ya estaba en la lista de sospechosos, porque cuando firmó el contrato de alquiler de la plaza del aparcamiento aportó una fotocopia del DNI. Ese mismo día, la cámara de unos grandes almacenes situados en la plaza de Catalunya también lo filmó. Y existe, además, un fragmento de huella en una tarjeta de crédito de la segunda víctima con la que el hombre intentó sacar dinero. El cajero automático no respondió a la petición y se tragó la tarjeta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003

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