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Las empresas vascas suscriben el 25% de los contratos de relevo que se hacen en España

Las compañías optan por igual por el modelo estatal o el subvencionado por el Gobierno

Euskadi encabeza junto a Cataluña la lista de las comunidades autónomas que más contratos de relevo realizan en España, pese a contar únicamente con el 5% del total de trabajadores. Las empresas vascas suscribieron el año pasado uno de cada cuatro que se concretaron en España. Este tipo de contrato facilita el relevo de los trabajadores mayores de 60 años por otros más jóvenes asegurando la continuidad del puesto. Según los datos del Instituto Nacional de Empleo, en el País Vasco se formalizaron hasta el pasado mes de octubre 1.399 contratos de este tipo.

El contrato de relevo fue modificado en 1999 por la Administración central para convertirlo en una modalidad de trabajo a tiempo parcial y combatir las altas tasas de paro juvenil. Está pensado para que se acojan los mayores de 60 años, con una reducción de jornada máxima del 85%, sin perder derechos sobre su pensión de jubilación en el caso de que un joven en paro u otro que esté en la misma empresa, pero con otras condiciones, ocupe su puesto y, como mínimo, realice la jornada que queda libre.

En un intento de potenciar el relevo de trabajadores y dar paso a los jóvenes, el Gobierno vasco incentiva con una cantidad que oscila entre los 4.507 y los 9.015 euros (dependiendo de la situación personal y el sexo del parado contratado) a las empresas que se comprometan a hacer fijo al relevista y a mantener la plantilla durante tres años. Además, el joven que entra a trabajar debe hacerlo a jornada completa. Se trata de condiciones más duras de las que figuran en la legislación estatal, pero a cambio las empresas reciben una bonificación económica.

Del total de 1.399 contratos suscritos hasta el pasado octubre en Euskadi, cerca del 50% se acogieron al modelo auspiciado por el Gobierno vasco. Guipúzcoa fue la provincia que más uso hizo de él con 328 por los 250 de Vizcaya y 57 de Álava. En total, el Gobierno ha gastado en subvenciones 3,1 millones de euros. Según Jesús Antonio Monreal, director de Empleo y Formación del Gobierno, la firma de contratos de relevo "ha cogido velocidad de crucero". El perfil de las empresas que se acogieron a las ayudas responde a una compañía radicada en Guipúzcoa, con una plantilla de menos de 30 trabajadores y perteneciente al sector metalúrgico.

Monreal cree que se podría contemplar la revisión de la normativa y las subvenciones, pero después de consensuarlo con patronal y sindicatos. En su momento, la aparición de este contrato en su versión vasca hizo concebir esperanzas al Gobierno y a los agentes sociales de que incluso se podrían promover hasta 15.000 empleos juveniles. "No se tuvo en cuenta", recuerda el director de Empleo y Formación, "las especificidades del mercado. A nivel teórico sí parece claro que rejuvenecer una empresa la hace más competitiva, pero también tiene que haber otros factores que a las empresas no les han empujado a hacerlo. Las expectativas no eran tanto de Gobierno como del sector, de sindicatos y patronal".

En opinión de Jon Bilbao, director de Relaciones Laborales de la patronal vasca Confebask, la auténtica especificidad del contrato de relevo en la comunidad radica en su elevado grado de utilización. "Es un instrumento conocido y cuyo uso se ha generalizado entre los empresarios, algo que no ocurre en el resto de España, que ven como un inconveniente que un trabajador se quede en la empresa durante una parte de su jornada mientras otro realiza el resto. Un empresario del resto del Estado ni considera la posibilidad de tener a dos en el mismo puesto y a distintas horas", apunta.

Pero las circunstancias en el mercado laboral han variado. En su momento, el contrato de relevo se concibió como un instrumento para atajar la alta tasa de paro juvenil (rozaba el 40% en Euskadi en 1999) y dar entrada en el mercado laboral a la generación mejor preparada profesionalmente que nunca ha tenido Euskadi y plenamente adaptada a las nuevas tecnologías. Ahora, el paro juvenil ha descendido y, según Bilbao, la firma de contratos ha llegado a un punto en el que no avanzará más porque no existen condiciones objetivas para la progresión. "Las plantillas están muy ajustadas y cada vez hay menos trabajadores con más de 60 años dispuestos a ser relevados", explica. Además, "es gente con mucha experiencia, sabe hacer las cosas y la propia empresa no les deja jubilarse de manera anticipada a través del contrato de relevo", remacha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de enero de 2003