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EL CONFLICTO DE IRAK

El Gobierno no descarta apoyar incluso con tropas un ataque unilateral de EE UU a Irak

La ministra dice que si el ataque "es inevitable, el Gobierno no rehuirá sus responsabilidades"

El Gobierno no descarta apoyar incluso con tropas un ataque unilateral de EE UU a Irak
ELPAIS.es

El Gobierno no ha decidido aún qué hacer con Irak ni "quiere anticipar acontecimientos. España apoya y confía en la vía diplomática, pero si la acción militar es inevitable, el Gobierno no rehuirá sus responsabilidades". Ésta es la posición que expuso ayer en el Congreso de los Diputados la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, tras informar de que el Ejecutivo baraja tanto la cesión de bases militares como el envío de tropas. Pese a los requerimientos de la oposición, y especialmente del PSOE, Palacio no descartó el apoyo ni siquiera si el ataque fuera unilateral de Estados Unidos.

Manuel Marín, portavoz socialista, dijo, tras dos horas y media de debate en la Comisión de Exteriores del Congreso, que la oposición salía "muy preocupada".

En su opinión, la ministra no respondió a ninguna pregunta concreta, de manera que la posición del Gobierno "sigue siendo un misterio cuando faltan sólo unos días para que se pronuncie en el Consejo de Seguridad, tras la presentación del informe de los inspectores de la ONU el próximo lunes".

Palacio rechazó las sospechas de la oposición de que el Ejecutivo ha llegado ya a acuerdos con Washington, aseguró que seguirá persiguiendo la "unanimidad" en las decisiones de la ONU y se escudó, para no precisar su acción futura, en el argumento que ha reiterado estos días: no se puede "prejuzgar", hay que esperar el informe de los inspectores.

Subrayó que el objetivo de la resolución 1.441, aprobada por el Consejo de Seguridad en noviembre, no es el retorno de los inspectores a Irak, sino el desarme de Sadam Husein y sostuvo que "Irak se ha convertido en una amenaza para la paz", porque "no ha cumplido a satisfacción ninguna de las obligaciones" que la comunidad internacional tras su derrota en la guerra del Golfo con la resolución 687 de 15 de abril de 1991.

"Con EE UU compartimos la convicción de que el único responsable de esta situación, y el único que puede arreglarla, es Sadam Husein", dijo también. España cree que, para acabar con "la mayor amenaza actual", dada la posibilidad de que armas de destrucción masiva lleguen a manos de grupos terroristas, hay que enviar a Sadam un "mensaje fuerte". "No se pueden prorrogar los plazos a un régimen que se está mofando de la comunidad internacional desde 1991", afirmó, tras recalcar que la propia resolución 1.441 especifica que "se trata de la última oportunidad que se concede a Irak en materia de desarme".

Entre intervenciones como la del representante de IU, José Luis Centella, que expresó su oposición total a la guerra, o la del de CiU, Pere Grau, que se manifestó contra cualquier acción no decidida por la ONU, Marín conminó a la ministra a que precisara la posición del Gobierno respecto a los siguientes puntos: si comparte el concepto de guerra preventiva del presidente estadounidense, George W. Bush; si España va a apoyar la ampliación de plazos que puedan pedir el lunes los inspectores de la ONU; y, sobre todo, si el Gobierno "se ha comprometido ya o se va a comprometer a facilitar capacidades militares españolas o derechos de uso de nuestro espacio aéreo o marítimo" en caso de una acción unilateral contra Irak por parte de EE UU.

"Si lo hiciera, habría roto un eje fundamental de la política exterior española y el consenso en que se apoya", advirtió Marín, tras recordar que el vigente convenio de defensa con EE UU sólo funciona automáticamente para operaciones de carácter bilateral o multilateral.

Uso de las bases

Palacio se limitó a manifestar que, si la guerra con Irak resulta "inevitable", el Gobierno "no rehuirá sus convicciones políticas" que le llevan "a un compromiso con la legalidad internacional, la paz y la estabilidad de la región". En ese caso, agregó la ministra, el Gobierno adoptará "todas las medidas que se deriven de las responsabilidades asumidas con países amigos y aliados", entre las que citó expresamente, "como en el pasado, la utilización de las bases militares".

La jefa de la diplomacia española criticó a Francia por realizar una "prédica demagógica" y a Alemania por incurrir en la incoherencia al oponerse a la guerra y, al mismo tiempo, ofrecer sus bases militares a EE UU. [Washington no necesita permiso de Berlín para utilizar sus bases en Alemania, al contrario de lo que pasa en España].

Marín acusó al Gobierno de quebrar la política exterior de la Unión Europea y advirtió que la dependencia de Washington produce "políticas esquizofrénicas", como las que expresa el Gobierno de Aznar al estigmatizar a Corea del Norte después de haber anunciado la intención de abrir una embajada o la de condenar al régimen de Sadam Husein mientras Cepsa y Repsol negocian en Irak contratos de petróleo.

De su lado, el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, declaró ayer en Talavera la Real (Badajoz) que "el Gobierno de España, al día de hoy, mantiene la posición de Estados Unidos dentro de la marco de Naciones Unidas".

El presidente andaluz, Manuel Chaves, pidió al presidente José María Aznar que no autorice a EE UU a utilizar las bases militares de Morón de la Frontera (Sevilla) y Rota (Cádiz) en una operación unilateral contra Irak. Tras reunirse con el comité de empresa de la base de Rota, Chaves informó de que hará llegar por carta esa petición al jefe del Ejecutivo español y argumentó que conceder la autorización para utilizar las bases supone "vincular a nuestro territorio en el conflicto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003