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CARTAS AL DIRECTOR

Contra una Universidad analfabeta

Escribo esta carta con el deseo de que llegue al mayor número de universidades de España, posible y especialmente, a las manos de cuantos rectores o personalidades puedan satisfacer mi súplica.

Es bien conocida la escasa formación cultural que tienen los universitarios de hoy. Pero más hiriente es que tengan tan metida en la cabeza una meta productiva marcada por la sociedad de consumo, que se sumerjan en una carrera desenfrenada de "el fin justifica los medios", de forma que para llegar al fin anden a patadas con la lengua. Evidentemente, me estoy refiriendo a las carreras de ciencias.

Cualquiera habrá oído las conversaciones ininteligibles que mantienen los estudiantes de Informática o de Telecomunicaciones en los autobuses que van a la facultad. ¿Metalenguaje o delito? Yo diría que delito, porque nunca vi tanta facilidad y descaro con el verbo. "Resetear", "randomizar" y un largo etcétera de palabras inglesas naturalizadas a la brava y... ¡olé!

Yo desde aquí me pregunto: ¿no sería conveniente incluir en los planes de estudios de las carreras científicas y técnicas una asignatura de traducción o de neología específica de cada campo, por ejemplo?

Digamos que existiese una asignatura dedicada a la reflexión sobre la lengua en las ciencias en el primer año de carrera, una asignatura donde los alumnos pudiesen pensar en el verdadero significado de los nuevos conceptos que van apareciendo en la sociedad y en términos para designarlos; y que, desde ese primer año, utilizasen esos términos y no el spanglish que tan poco esfuerzo les exige.

He pensado en la Universidad porque es en ella donde el grado de especialización es mayor, pero quizá se tuviese que fomentar esta reflexión en niveles educativos inferiores como en la ESO.

Nuevo apunte sobre la reforma educativa. Presten atención, señores ministros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de enero de 2003