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Los 10 principales de la ciencia en 2002

'Science' proclama como descubrimiento del año las moléculas de ARN que controlan los genes

El inesperado e importante papel del ácido ribonucleico (ARN) en el comportamiento de los genes, los nuevos datos sobre los fantasmales neutrinos y otros ocho avances en diversos campos de la ciencia forman la lista de los 10 principales hallazgos científicos del año 2002, según la revista Science.

Se creía que las moléculas de material genético llamadas ARN sencillamente se encargaban de transmitir las órdenes de los genes para la construcción de proteínas, pero algunas de ellas, de pequeño tamaño, han resultado mucho más interesantes, ya que tienen un gran poder de control sobre los propios genes, determinando incluso si deben activarse o no y cuándo y de qué manera durante el desarrollo celular. Su importancia es tal que la prestigiosa revista Science, editada por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, ha considerado el hallazgo merecedor de encabezar su tradicional lista de los diez avances más importantes del año en 2002.

Los científicos tuvieron indicios a principios de los años noventa de que estos minúsculos fragmentos de ARN podían anular la expresión de genes en células de plantas y animales, pero no apreciaron su tremendo poder hasta 1998, recuerda Jennifer Couzin en Science. Una vez despejado el camino, los investigadores han ido profundizando más y más en las capacidades de estas moléculas y, el año pasado, descubrieron que los pequeños ARN pueden inactivar permanentemente o incluso borrar secciones de ADN.

Dos grupos estadounidenses, uno del Cold Spring Harbor Laboratory y otro de la Universidad de Virginia, descubrieron distintos aspectos del papel crucial de esas moléculas en la división celular. Los científicos se afanan ahora por aclarar el papel que estos pequeños ARN juegan en los mecanismos por los cuales las células madre se diferencian creando distintos tejidos. Esto apunta hacia nuevos avances en biología del desarrollo y tal vez nuevas pistas sobre la relación de enfermedades como el cáncer con errores en el genoma.

Science destaca otros hallazgos producidos en varios campos del saber. Tras el segundo puesto de los diez mejores de 2002, la aclaración del misterio de los neutrinos solares desaparecidos, los ocho hitos científicos que completan la lista son:

- Nuevos genomas. Las secuencias de los genomas del arroz, y del mosquito y del parásito de la malaria pueden ayudar a mejorar las condiciones de vida en los países en vías de desarrollo. Con las secuencias completas del mosquito Anopheles gambiae y del Plasmodium falciparum, culminadas en 2002, los científicos esperan encontrar vías para hacer frente a la malaria, enfermedad que mata a tres millones de personas cada año en el mundo. Science también considera que las secuenciaciones de dos variedades de arroz (la japónica y la indica) logradas por una empresa privada y por un equipo chino, pueden ser útiles en la lucha contra el hambre. Además, en 2002 se hicieron borradores de los genomas del ratón y de la rata.

- Semillas de galaxias. Los cosmólogos han escudriñado la radiación de fondo de microondas -emitida poco después del Big Bang y que ahora baña el universo con una temperatura de unos tres grados sobre el cero absoluto- desde que se descubrió en 1965. Hace unos años se midieron en esa radiación de fondo, aparentemente uniforme, ligerísimas variaciones de temperatura que, con el paso del tiempo, dieron lugar a los grupos de galaxias que ahora se observan en el cielo. Pero en 2002, los científicos dieron un gran paso adelante al detectar levísimas diferencias de polarización en esa radiación de fondo, minúsculos rasgos que pueden aclarar cómo era el cosmos casi al principio. Science celebra este descubrimiento, realizado con el detector Degree Angular-Scale Interferometer de la Universidad de Chicago e instalado en el Polo Sur.

- Película ultrarrápida. Un equipo de investigadores en laser batió un récord de velocidad cinematográfica al rodar una película en la que los fotogramas duran unas pocas millonésimas de milmillonésimas de segundo (un cero seguido de una coma y 17 ceros antes del uno). Por supuesto, los especialistas en laser de Austria y Alemania que protagonizaron la hazaña no pretendían triunfar en Hollywood, sino avanzar en el estudio del interior del átomo.

- Sabor frío y caliente. La sensación de calor que uno siente al masticar una guindilla o el frescor que da una caramelo de menta se debe a unos receptores en determinadas células que transmiten la señal a las células nerviosas de la boca que reaccionan tanto a las bajas temperaturas como al sabor a mentol. La sensación de calor hace un recorrido similar y el descubrimiento de estos mecanismos detallados es otro de los hitos del año.

- Imágenes congeladas. Un nuevo método para tomar imágenes tridimensionales de una célula ocupa el séptimo lugar en la lista de los 10 mejores de la ciencia ya que puede suponer una nueva ventana para comprender cómo la maquinaria celular cumple muchas de sus tareas.

- Telescopios con más resolución. Los astrónomos lograron en 2002 hacer realidad el sueño de la óptica adaptativa, una técnica por la cual los modernos telescopios compensan el efecto borroso de las imágenes debido a la atmósfera terrestre y sacan fotografías del cielo con resolución excepcionalmente alta. Los dos telescopios gigantes estadounidenses Keck y los cuatro VLT europeos, así como un observatorio solar sueco en La Palma, lograron en 2002 imágenes excepcionales gracias a esta técnica.

- Reloj biológico. El descubrimiento de unos nuevos fotorreceptores de la retina y su implicación en los mecanismos del llamado reloj biológico que regula los patrones temporales en el comportamiento y en la respuesta fisiológica del organismo es otro hito de la ciencia en 2002.

- El más antiguo ancestro humano. Un cráneo de hace entre seis y siete millones de años descubierto en Chad y considerado como el más antiguo ancestro humano conocido dio un vuelco a la paleoantropología. El fósil que hasta entonces se consideraba el primer homínido es tres millones de años más joven. El cráneo de Chad, bautizado Toumaï, se parece mucho a un chimpancé por el tamaño del cerebro y por los dientes incisivos, pero presenta unos caninos con forma y tamaños parecidos a los humanos. La mezcla de rasgos entre un antiguo simio y un ancestro del hombre convenció a sus descubridores -de Francia y de Chad- de la importancia de este nuevo género y especie de homínido, que bautizaron Sahelanthropus Tchadensis. Pese a ello no hay acuerdo definitivo entre los expertos acerca de la ubicación de Toumaï en el árbol evolutivo.

Los neutrinos cambian de sabor y tienen masa

Una esfera con mil toneladas de agua pesada instalada en las profundidades de una antigua mina canadiense de níquel aclaró por fin el enigma de los neutrinos, esas partículas elementales que apenas interaccionan con la materia. El logro alcanzado en el Observatorio de Neutrinos en Sudbury (SNO), en Ontario, merece el segundo puesto de la lista de Science de los 10 principales de la ciencia en 2002.Durante años los físicos han estado muy intrigados porque, según sus cálculos, las reacciones nucleares del Sol tenían que emitir una cierta cantidad de neutrinos del electrón, pero los detectores en la Tierra registraban menos de una tercera parte de lo previsto. La explicación podría ser que estas partículas, que se dan en tres tipos o sabores -neutrino del electrón, del muón y del tau- cambiasen de uno a otro al recorrer largas distancias. Por eso, gran parte de los emitidos por el Sol pasarían desapercibidos sencillamente porque en el viaje hasta la Tierra habrían cambiado de sabor y no se registran en los detectores (de neutrinos del electrón). De ser así, además, los neutrinos tienen masa, aunque minúscula, en contra de lo que se pensaba hasta hace unos años. Ya había varias pistas experimentales que apuntaban en este sentido, pero en el SNO, los físicos midieron las abundancias de los tres tipos de neutrinos y el total se ajusta perfectamente a los cálculos de producción de estas partículas en las reacciones nucleares del Sol. En ese detector de agua pesada los neutrinos se ven cuando chocan con átomos de deuterio. Los resultados fueron anunciados en abril del año pasado. En la mina de Canadá, además, los físicos lograron hacer medidas precisas para acotar determinadas propiedades de los neutrinos que definen estos cambios de sabor.Por si fuera poco, otro detector, esta vez en Japón, el Kam-LAND, permitió ajustar más aún esas medidas, aunque todavía no se conoce la masa de estas partículas. El experimento japonés, cuyas conclusiones se conocieron en diciembre, es diferente del canadiense, ya que no se ha centrado en los neutrinos emitidos en el Sol sino en los antineutrinos generados en los reactores de varias centrales nucleares del país, situadas a una distancia media de 175 kilómetros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de enero de 2003

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